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La CNTV, una entidad inútil y onerosa | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-23 05:00:00

La CNTV, una entidad inútil y onerosa

La CNTV, una entidad inútil y onerosa

La idea, firmada por diez parlamentarios, desarrolla lo que en varias oportunidades prometió el Gobierno Nacional pero no cumplió, e interpreta lo que piensan la mayoría de los ciudadanos colombianos.

Es que los argumentos para darle cristiana sepultura a dicha entidad son tantos y tan convincentes, que la aprobación para acabarla no debería tener mayores inconvenientes en el Capitolio. Eso, claro, si no se interponen intereses políticos y beneficios personales que como es fácilmente previsible, van a hacer hasta lo imposible para que eso no ocurra.

Sin embargo, cualquier tesis que esgriman los pocos beneficiados de la CNTV, es susceptible de ser rebatida con la mayor sencillez del caso. De hecho, basta con hacer unos pocos cuestionamientos, cuyas respuestas no dejan otra salida. La CNTV ha debido dejar de existir hace mucho tiempo.

Es que además de los frecuentes escándalos que han protagonizado varios de los comisionados sobre todo en lo referente al manejo de gastos y la administración del multimillonario presupuesto del que dispone la entidad a su antojo, sólo hay que preguntarse si desde su creación se ha notado la diferencia en la calidad de la televisión que ven los colombianos.

En otras palabras, luego de años de decisiones dudosas y determinaciones controvertibles y arbitrarias, así como de cientos de miles de millones de pesos que le ha costado esa entidad a los contribuyentes, ¿en dónde se ha visto su trabajo o su gestión en los contenidos que reciben los ciudadanos a través de la pantalla chica, sobre todo en lo concerniente a los canales regionales?

Es más, los exagerados salarios de los comisionados, así como los frecuentes viajes por el mundo a los que se acostumbraron, por ejemplo, para determinar el estándar de televisión que adoptaría el país, todavía resuenan en la capacidad de indignación de la opinión pública nacional.

La ocasión para suprimir una entidad inútil y onerosa, sobre todo en tiempos en que la austeridad debe practicarse en todos los frentes, es única. Sólo queda esperar a que el Congreso se comporte a la altura de las circunstancias.

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