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Violentos somos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-23 05:00:00

Violentos somos

Violentos somos

Lo anterior ha producido que, después de más de dos siglos de una secuencia interminable de distintas manifestaciones de violencias, se haya generado toda una cultura de violencia que se expresa en la violencia consuetudinaria de cualquier barrio o vereda y en el mismo entorno familiar”.

Así comienza este libro de Luis, que hoy sale a la luz. Un trabajo de muchos años, fruto del dolor, la reflexión y la intuición de alguien que siempre ha sido cuestionado por la realidad y su verdad y que en esa búsqueda por entender la razón de una violencia irracional, como la que hemos sufrido generación tras generación, nos ha enseñado a quienes hemos tenido la fortuna de trasegar por la vida con él, que solo el encuentro con el amor podrá transformar esa realidad violenta en un oasis de paz; porque, “Ninguna idea merece un cadáver“ (Rojas Herazo).

Que la irracionalidad a favor de la violencia sólo nos conducirá a nuevas violencias si no buscamos un sentido nuevo para nuestras vidas: “El mundo será grande para la guerra y pequeño para la vida”, como dice un poema de un niño. De la mano de Luis también hemos aprendido que: “Saber lo que prefieres en lugar de decir AMÉN a lo que el mundo te condiciona a preferir, es mantener el alma viva”. (L. Stevenson).

Es un libro que nos muestra verdades que desconocemos de nuestra condición humana y de nuestra condición como colombianos, frente el horror de la violencia. “Porque ésta generación,/ provisoria y desgarrada como un viento,/ se ha formado/ en el aprendizaje/ de soñar entre los muertos” (J. M. Roca).

Nos hace reflexionar sobre la violencia como condicionante, no solo de las vidas perdidas, sino de todos aquellos que desde el entorno cercano, padecemos la pérdida, el dolor, la soledad que implica la muerte violenta, el desplazamiento forzado, el secuestro, la desaparición, la pobreza extrema y sufrimos las consecuencias que humanamente se generan en un mundo así construido.

Cuando recorremos sus páginas y vemos la demencia que nos ha conducido de una a otra violencia, y que hace que “los disparos sean la partitura del himno nacional” (M. Sánchez), no nos queda sino clamar pidiendo poder recobrar un sentido nuevo para la vida, en nuestra familia y en nuestro país.

Que nuestro poder de seres creativos se realice buscando caminos de amor y convivencia y descubramos “la misión del ser humano como un encontrar una dimensión superior, y la posibilidad de sentir a fondo, de alcanzar lo que se propone, de luchar contra la violencia, la soledad, el miedo, la frustración, y la tristeza.” (A. Becerra).

Nuestros hijos y yo nos sentimos orgullosos y agradecemos a Dios el aporte que esta nueva reflexión trae a nuestras vidas y a Luis el permitirme expresarlo en su columna.

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