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Un colombiano que sí cumplió su sueño: trabajar en la NASA | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-26 05:00:00

Un colombiano que sí cumplió su sueño: trabajar en la NASA

Son las ocho de la mañana y Cesar Augusto Muñoz, un colombiano de 40 años de un pueblo tan poco conocido que nadie imaginaría que existe, atraviesa la barrera de seguridad por la que deben pasar más de 2 mil 500 empleados que trabajan en el área de investigación donde labora él en la NASA.  
Un colombiano que sí cumplió su sueño: trabajar en la NASA

Investigar, solucionar problemas, escribir artículos, hacer conferencias y hablar de temas académicos con otros investigadores, es el pan de cada día de este colombiano que, dice, no puede volver a su tierra por la vasta preparación académica que tiene. No habría una empresa en la que pudiera poner en práctica un título en Informática, dos maestrías, un doctorado y un post-doctorado.

Su infancia no arrancó precisamente al lado de cohetes como el Apollo 13 trasbordadores como el Columbia o satélites como el Sputnik; no, su niñez sucedió en Florencia, Caquetá, donde vivió hasta poco antes de comenzar el bachillerato en 1976.

Su vida ha estado llena de contradicciones; como primera medida estudio informática sin antes haber visto un computador; luego ingresó a la NASA teniéndole pánico a los aviones e incluso afirma que las montañas rusas le causan mareo. Y por último, luego de vivir más de 20 años en Colombia, sale de su país y es allí cuando se da cuenta del gusto por su tierra: la comida, la música, su gente y sobre todo, el calor humano de los colombianos.

Cesar recuerda con gracia que poco antes de terminar su bachillerato, no tenía ni idea de qué era lo que iba a estudiar cuando entrase a la universidad.

Recuerda bien que fue la profesora de español la que luego de pensar y pensar le dijo que su habilidad en matemáticas podría ser bien utilizada si estudiara sistemas y él hizo caso al pie de la letra.

Al ingresar a la Universidad de los Andes, a la facultad de sistemas, existe una anécdota que según él nunca podrá olvidar: “el primer día de clases en 1985, fue muy especial. Cursaba Introducción a la informática y la profesora dijo: “prendan el computador, cojan este archivo, edítenlo, compílenlo y ejecútenlo”.

Para mí, ella estaba hablando en chino, porque yo no tenía ni idea de cómo se prendía el computador y aunque en esa época no eran muy populares, mis compañeros sí habían tenido acceso a ellos, mientras que yo no, ya que mi familia era muy humilde”.

“Fue sólo hasta segundo semestre cuando me di cuenta que esto era lo que yo quería estudiar”.
Cesar Muñoz sabía que su esfuerzo debía ser mayor que el de sus compañeros de clase, pues según él, su familia no tenía los recursos para pagarle la universidad y su padre vivía siempre pidiendo prestado para realizar los pagos mínimos de sus estudios.

Pero los esfuerzos no fueron en vano. Cesar logró graduarse en 1990 de la Universidad y hacer una Maestría en esa misma área, la cual culminó a finales de 1992 cuando comenzó su vida laboral.

La primera empresa en la que trabajó fue Digital, una compañía en Bogotá que pocos meses después fue comprada por Compact y luego por Hewlett Packard. En ella sólo estuvo un año hasta que se fue a Francia a continuar con su preparación académica aprovechando una oportunidad de estudio que se le presentó en París VII.

La Universidad de La Sorbona en París VII le abrió sus puertas, y él no dudó en aprovechar esta oportunidad al máximo.

Su perfil como investigador apenas comenzaba a formarse. Luego de hacer una Maestría y un Doctorado en Computer Science en París VII, César ya cumplía con el perfil mínimo que necesita una persona para ingresar como investigador a la NASA. “Para ingresar a la NASA, es indispensable tener como mínimo un Doctorado, además de paciencia, trabajo y de mostrar que se es capaz de cumplir y sobresalir con lo que se pide”.

En 1998, a la edad de 29 años, viajó a California a realizar un post-doctorado, el cual sin saberlo era el que iba a abrirle las puertas de la National Aeronautics and Space Administration, NASA.

Mientras estaba consumido en los libros cumpliendo con su post-doctorado, César vio que varios de sus compañeros de la universidad de Stanford se encontraban realizando un proyecto con la NASA, al cual él aplicó por sugerencia de sus amigos.

En 1999, César fue aceptado como funcionario e investigador de la NASA, junto con personas de países como Rusia, China, Puerto Rico, México e India.
Recuerda con satisfacción el momento de la entrevista en la que fue aceptado.

“Vivo en un pueblo tranquilo en uno de los centros de la NASA en Estados Unidos, se llama Langley, queda en Hampton al sur-este de Washington” afirma César.

Según él, eran pocas las cosas que le apasionaban de su tierra, como la comida, la música, la cultura y la gente, pero hoy, cuando se encuentra con sus amigos caminando por el centro de Hampton y escucha un vallenato, un merengue o huele un sancocho o un ajiaco, su corazón se le arruga de la emoción y afirma que es un sentimiento de felicidad que a la vez lo conmueve.

El viaje a Marte

Su experiencia de más de 10 años, su buen rendimiento y trabajo hacen que hoy César Augusto Muñoz lleve varios proyectos bajo su mando en la NASA.
La seguridad de los aviones es su principal objetivo, pues él es el encargado de crear el software de seguridad.

César se encuentra diseñando un programa que evitará que los aviones violen el espacio aéreo mínimo entre ellos (un acercamiento de menos de mil pies o cinco millas náuticas). “Estamos desarrollando sistemas distribuidos para hacer que los aviones detecten conflictos y que le den maniobras a los pilotos para que ellos las ejecuten”, explica.

“El proyecto de ir a Marte es uno de los más importantes de la NASA, pero pienso que es primordial que antes realicemos viajes a la luna, ya que la última vez que fuimos fue en 1970 y hemos perdido mucho conocimiento sobre ello” opina Muñoz.

Un viaje a la luna puede demorarse aproximadamente dos semanas mientras que el trayecto que hay que recorrer hasta Marte es más extenso (dos años y medio), creando una exposición mucho mayor del transbordador a las tormentas de radiación solar.

Es por ello que se vuelve casi necesaria la creación de una estación espacial en la luna para tener un punto intermedio donde reparar o revisar cualquier problema que tenga la nave o sus tripulantes.  

Según César, trabajar en la NASA es un sueño hecho realidad, pero afirma que nunca va olvidar su lugar de origen, pues el calor de los colombianos hace que él cada día afiance esas relaciones que lleva construyendo con las universidades de su país natal.

“Cada vez busco estar más en contacto con las universidades en Colombia e incentivar a los estudiantes colombianos a que vayan a trabajar a la NASA, ya que es importante también estimular la investigación de nuestro país, para que así los estudiantes se den cuenta que con trabajo y esfuerzo se puede llegar a realizar proyectos como los que construimos acá”, concluye César Augusto Muñoz, investigador de la NASA.

 

 

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