Publicidad
Dom Mayo 28 2017
23ºC
Actualizado 09:38 am

Operando en la zona de guerra | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-26 03:25:27

Operando en la zona de guerra

Era la 1:00 a.m. del d铆a de navidad en Liberia. V铆ctor Uranga estaba de guardia en Monrovia, Liberia, en un hospital de la Cruz Roja.  
Operando en la zona de guerra

聯En ese momento un joven lleg贸 con las manos amputadas y colgadas de la piel. Estaba desnudo聰.

El joven ten铆a 20 a帽os en ese entonces. En Sierra Leona y Liberia, pa铆ses vecinos en el continente africano, le cortan las manos a los combatientes capturados por alg煤n ala militar.

聯Tuvimos que anestesiarlo sentado y procedimos a terminar la amputaci贸n聰, explica V铆ctor Uranga.

Aunque habla profesionalmente, con un l茅xico fr铆o y preciso de m茅dico, Uranga tiene la voz c谩lida y un sencillo acento mexicano.
La experiencia en 脕frica como cirujano de la Cruz Roja ha sido la m谩s dif铆cil de su vida.

Ver a ese joven que depender铆a toda su vida de otros y protegerse de los balazos en plena capital de Liberia lo hicieron sentir miedo, un miedo que esquiv贸 durante 30 a帽os de pr谩ctica privada como cirujano.

Nunca se ha arrepentido, eso s铆, de renunciar a esa vida tranquila y segura, para correr a las zonas de conflicto alrededor del mundo y operar a las v铆ctimas en las condiciones m谩s terribles.

Sin agua, sin suficiente equipo m茅dico, a la intemperie, en medio de las balas. V铆ctor Uranga es un cirujano de guerra.

 


V铆ctor Uranga, un cirujano de guerra en medio de los conflictos del mundo


Sitiados

Desde el 2001, V铆ctor Uranga trabaja con la Cruz Roja cerca de las zonas de conflicto.

Despu茅s de pasar toda su pr谩ctica profesional en el campo de lo privado, Uranga quer铆a una cosa muy sencilla: cambiar de vida.

聯Habiendo ya educado a mis hijos y habi茅ndome sentido un poco esclavizado por mi pr谩ctica privada quer铆a yo un cambio que me permitiera cierta libertad聟 sobre todo para ver el mundo聰.

Sab铆a que pod铆a haber cierto riesgo, pero a Uranga le gusta. Cuando abandon贸 su pr谩ctica privada a los 55 a帽os, emprendi贸 un viaje en motocicleta desde Alaska hasta Tierra de Fuego.

Cinco meses estuvo fuera de su casa en Miami. Pero Uranga es prudente con esto del tiempo. Las misiones que ha emprendido con la Cruz Roja alrededor del mundo, son estrictamente de seis meses.

Una de las razones es que despu茅s de dicho tiempo, el estr茅s empieza聽 a afectar sus nervios y la otra es porque quiere seguir casado.
Uranga ten铆a un colega mexicano en la Cruz Roja. Hizo su solicitud y fue aceptada. Aparte de su amplia experiencia y sus credenciales profesionales, el organismo internacional necesitaba m茅dicos dispuestos.

En principio fue a Ginebra, Suiza, donde recibi贸 un seminario de Guerra. Enseguida viaj贸 a Kenia, donde entren贸 cirujanos civiles durante 3 meses.
Luego vino la guerra: Liberia, Darfur, Afganist谩n.

聽聯Ha sido muy interesante trabajar ah铆, con los medios m谩s primitivos y un poquito m谩s cerca del frente real de batalla聰, dice.

En las casas donde viven los m茅dicos y voluntarios de la Cruz Roja, existe un bunker al que acuden en caso de verse envueltos en un fuego cruzado.

聯Durante la guerra y en 茅pocas de ataque directo analizas tu personalidad, tus temores, te tienes que reprimir y tienes que seguir trabajando聰.
聽Y Uranga tuvo que guardar la compostura a煤n me dio de las balas.

En Sud谩n, los rebeldes del Movimiento para la Justicia y la Igualdad (JEM) de Darfur, entraron hoy en la capital, Jartum.

Uranga estaba en un hospital de la Cruz Roja, flanco f谩cil de los proyectiles del ej茅rcito y los rebeldes.

De un momento a otro, mientras Uranga atend铆a al herido de una mina, los disparos penetraron en las paredes del hospital.

聯En ese mismo instante y como conocemos el protocolo, tomamos las precauciones para protegernos de alguna bala que entrara por la ventana聰.
Sin embargo, a Uranga y a sus compa帽eros聽 m茅dicos les resultaba dif铆cil hacer que los heridos y otros civiles que se encontraban en el hospital mantuvieran la calma.

Evidentemente, se帽ala Uranga, terminaron con cualquier operaci贸n que estuvieran llevando a cabo. El personal se escond铆a debajo de las camillas, que serv铆an como refugio improvisado a las balas.

De repente las balas cesaron. 聯Los civiles quieren averiguar qu茅 pas贸, pero procuramos que no salgan聰.

Las tuber铆as de agua hab铆an estaban destruidas, as铆 que Uranga contin煤o su trabajo limpiando con gasas.
Tres meses despu茅s, regres贸 con su esposa a Miami, donde tiene su residencia.

驴Qu茅 opina su familia?
聯Toda mi familia piensa que me estoy arriesgando demasiado y que en un momento dado, algo me va a pasar聰.

Bajo las estrellas

Para Uranga, la mayor parte del riesgo est谩 representada en el tipo de transporte en el cual se movilizan los voluntarios de la Cruz Roja. 聽
El helic贸ptero es, a su juicio, el m谩s peligroso.

El 9 de enero de este a帽o, las Naciones Unidas y la Cruz Roja suspendieron su ayuda humanitaria a Gaza luego de ataques letales israel铆es a convoyes de auxilio.

El 10 de febrero de este a帽o, los rebeldes atacaron un hospital improvisado en la zona de guerra del norte de Sri Lanka.

Y en Colombia, el Cicr report贸 35 casos de ataques contra misiones m茅dicas en 2008.

Pero no todo ha sido guerra. En medio de las insuficiencias para cumplir la labor de la cirug铆a y de circunstancias terribles como el caso de los ni帽os soldados, V铆ctor Urango ha encontrado tiempo para vivir otras experiencias.

Curiosamente en Darfur. 聯Era 茅poca de lluvias, hab铆a habido una tormenta muy fuerte y nos vol贸 tres tiendas de campa帽a y nos dej贸 en un charco. Fue all铆 cuando tuve la oportunidad de recostarme en el desierto a ver las estrellas聰.

Una de las 煤ltimas misiones en las que estuvo fue en Afganist谩n.

En la pasada administraci贸n, George Bush hab铆a descuidado la incursi贸n de las tropas estadounidenses all铆, pero Barack Obama planea reactivarla.

V铆ctor Urango estuvo entrenando m茅dicos en la zona de Kalabah y hace una semana estuvo en Bucaramanga, entrenando m茅dicos para trabajar con heridos de las minas antipersona, invitado por la Cruz Roja y la Facultad de Medicina de la UIS.聽聽 聽

Afganist谩n le rompi贸 el coraz贸n. Los ni帽os son quienes m谩s lo conmueven.
聯Los ni帽os salen corriendo a la carretera cuando escuchan un auto blindado聰.

Uranga asegura que poco les importan las nubes de tierra, las posibles minas del camino.
Los llaman 聯los ni帽os del polvo聰.

En cada una de las misiones en Tagab, Uranga los encuentra junto a la ruta, levantando los brazos, pidiendo un regalo, una limosna.
V铆ctor Urango se pone inquieto cuando habla de las repercusiones de la guerra. De alguna manera, venir a entrenar m茅dicos en ciudades distantes al conflicto desde el punto de vista b茅lico, es un descanso.

No deja de so帽ar, aunque es conciente que pronto tendr谩 que ceder su espacio en la Cruz Roja a cirujanos m谩s j贸venes.
No tiene el aspecto, pero Urango es un rebelde de coraz贸n.

 

 

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad