Publicidad
Publicidad
Lun Dic 5 2016
23ºC
Actualizado 04:03 pm

Operando en la zona de guerra | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-26 03:25:27

Operando en la zona de guerra

Era la 1:00 a.m. del d√≠a de navidad en Liberia. V√≠ctor Uranga estaba de guardia en Monrovia, Liberia, en un hospital de la Cruz Roja.  
Operando en la zona de guerra

¬ďEn ese momento un joven lleg√≥ con las manos amputadas y colgadas de la piel. Estaba desnudo¬Ē.

El joven ten√≠a 20 a√Īos en ese entonces. En Sierra Leona y Liberia, pa√≠ses vecinos en el continente africano, le cortan las manos a los combatientes capturados por alg√ļn ala militar.

¬ďTuvimos que anestesiarlo sentado y procedimos a terminar la amputaci√≥n¬Ē, explica V√≠ctor Uranga.

Aunque habla profesionalmente, con un léxico frío y preciso de médico, Uranga tiene la voz cálida y un sencillo acento mexicano.
La experiencia en √Āfrica como cirujano de la Cruz Roja ha sido la m√°s dif√≠cil de su vida.

Ver a ese joven que depender√≠a toda su vida de otros y protegerse de los balazos en plena capital de Liberia lo hicieron sentir miedo, un miedo que esquiv√≥ durante 30 a√Īos de pr√°ctica privada como cirujano.

Nunca se ha arrepentido, eso sí, de renunciar a esa vida tranquila y segura, para correr a las zonas de conflicto alrededor del mundo y operar a las víctimas en las condiciones más terribles.

Sin agua, sin suficiente equipo médico, a la intemperie, en medio de las balas. Víctor Uranga es un cirujano de guerra.

 

 
Víctor Uranga, un cirujano de guerra en medio de los conflictos del mundo


Sitiados

Desde el 2001, Víctor Uranga trabaja con la Cruz Roja cerca de las zonas de conflicto.

Después de pasar toda su práctica profesional en el campo de lo privado, Uranga quería una cosa muy sencilla: cambiar de vida.

¬ďHabiendo ya educado a mis hijos y habi√©ndome sentido un poco esclavizado por mi pr√°ctica privada quer√≠a yo un cambio que me permitiera cierta libertad¬Ö sobre todo para ver el mundo¬Ē.

Sab√≠a que pod√≠a haber cierto riesgo, pero a Uranga le gusta. Cuando abandon√≥ su pr√°ctica privada a los 55 a√Īos, emprendi√≥ un viaje en motocicleta desde Alaska hasta Tierra de Fuego.

Cinco meses estuvo fuera de su casa en Miami. Pero Uranga es prudente con esto del tiempo. Las misiones que ha emprendido con la Cruz Roja alrededor del mundo, son estrictamente de seis meses.

Una de las razones es que después de dicho tiempo, el estrés empieza  a afectar sus nervios y la otra es porque quiere seguir casado.
Uranga tenía un colega mexicano en la Cruz Roja. Hizo su solicitud y fue aceptada. Aparte de su amplia experiencia y sus credenciales profesionales, el organismo internacional necesitaba médicos dispuestos.

En principio fue a Ginebra, Suiza, donde recibió un seminario de Guerra. Enseguida viajó a Kenia, donde entrenó cirujanos civiles durante 3 meses.
Luego vino la guerra: Liberia, Darfur, Afganist√°n.

¬†¬ďHa sido muy interesante trabajar ah√≠, con los medios m√°s primitivos y un poquito m√°s cerca del frente real de batalla¬Ē, dice.

En las casas donde viven los médicos y voluntarios de la Cruz Roja, existe un bunker al que acuden en caso de verse envueltos en un fuego cruzado.

¬ďDurante la guerra y en √©pocas de ataque directo analizas tu personalidad, tus temores, te tienes que reprimir y tienes que seguir trabajando¬Ē.
¬†Y Uranga tuvo que guardar la compostura a√ļn me dio de las balas.

En Sud√°n, los rebeldes del Movimiento para la Justicia y la Igualdad (JEM) de Darfur, entraron hoy en la capital, Jartum.

Uranga estaba en un hospital de la Cruz Roja, flanco fácil de los proyectiles del ejército y los rebeldes.

De un momento a otro, mientras Uranga atendía al herido de una mina, los disparos penetraron en las paredes del hospital.

¬ďEn ese mismo instante y como conocemos el protocolo, tomamos las precauciones para protegernos de alguna bala que entrara por la ventana¬Ē.
Sin embargo, a Uranga y a sus compa√Īeros¬† m√©dicos les resultaba dif√≠cil hacer que los heridos y otros civiles que se encontraban en el hospital mantuvieran la calma.

Evidentemente, se√Īala Uranga, terminaron con cualquier operaci√≥n que estuvieran llevando a cabo. El personal se escond√≠a debajo de las camillas, que serv√≠an como refugio improvisado a las balas.

De repente las balas cesaron. ¬ďLos civiles quieren averiguar qu√© pas√≥, pero procuramos que no salgan¬Ē.

Las tuber√≠as de agua hab√≠an estaban destruidas, as√≠ que Uranga contin√ļo su trabajo limpiando con gasas.
Tres meses después, regresó con su esposa a Miami, donde tiene su residencia.

¬ŅQu√© opina su familia?
¬ďToda mi familia piensa que me estoy arriesgando demasiado y que en un momento dado, algo me va a pasar¬Ē.

Bajo las estrellas

Para Uranga, la mayor parte del riesgo está representada en el tipo de transporte en el cual se movilizan los voluntarios de la Cruz Roja.  
El helicóptero es, a su juicio, el más peligroso.

El 9 de enero de este a√Īo, las Naciones Unidas y la Cruz Roja suspendieron su ayuda humanitaria a Gaza luego de ataques letales israel√≠es a convoyes de auxilio.

El 10 de febrero de este a√Īo, los rebeldes atacaron un hospital improvisado en la zona de guerra del norte de Sri Lanka.

Y en Colombia, el Cicr reportó 35 casos de ataques contra misiones médicas en 2008.

Pero no todo ha sido guerra. En medio de las insuficiencias para cumplir la labor de la cirug√≠a y de circunstancias terribles como el caso de los ni√Īos soldados, V√≠ctor Urango ha encontrado tiempo para vivir otras experiencias.

Curiosamente en Darfur. ¬ďEra √©poca de lluvias, hab√≠a habido una tormenta muy fuerte y nos vol√≥ tres tiendas de campa√Īa y nos dej√≥ en un charco. Fue all√≠ cuando tuve la oportunidad de recostarme en el desierto a ver las estrellas¬Ē.

Una de las √ļltimas misiones en las que estuvo fue en Afganist√°n.

En la pasada administración, George Bush había descuidado la incursión de las tropas estadounidenses allí, pero Barack Obama planea reactivarla.

Víctor Urango estuvo entrenando médicos en la zona de Kalabah y hace una semana estuvo en Bucaramanga, entrenando médicos para trabajar con heridos de las minas antipersona, invitado por la Cruz Roja y la Facultad de Medicina de la UIS.    

Afganist√°n le rompi√≥ el coraz√≥n. Los ni√Īos son quienes m√°s lo conmueven.
¬ďLos ni√Īos salen corriendo a la carretera cuando escuchan un auto blindado¬Ē.

Uranga asegura que poco les importan las nubes de tierra, las posibles minas del camino.
Los llaman ¬ďlos ni√Īos del polvo¬Ē.

En cada una de las misiones en Tagab, Uranga los encuentra junto a la ruta, levantando los brazos, pidiendo un regalo, una limosna.
Víctor Urango se pone inquieto cuando habla de las repercusiones de la guerra. De alguna manera, venir a entrenar médicos en ciudades distantes al conflicto desde el punto de vista bélico, es un descanso.

No deja de so√Īar, aunque es conciente que pronto tendr√° que ceder su espacio en la Cruz Roja a cirujanos m√°s j√≥venes.
No tiene el aspecto, pero Urango es un rebelde de corazón.

 

 

Publicada por
Contactar al periodista
Ahora en Whatsapp
Publicidad
Publicidad
Publicidad