HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-27 05:00:00

HAGASE OIR

La reelección presidencial El caso de la reelección / es un problema endiablado / que nos mantiene asoliados / a toda la población / el Congreso entonces quiere / suspender todo proyecto / para evitar el efecto / de tremenda innovación,
HAGASE OIR

/ hacer por tercera vez / a un nacional Presidente/ y aunque no quiera la gente / lo dijo el emperador / con maquinaria aceitada / y millonaria campa√Īa / as√≠ se logra la haza√Īa / de tremenda felon√≠a / que dar√° poderes plenos / a quien no aplica los frenos / a su ambici√≥n desmedida / y as√≠ contin√ļa sentado / por siempre hasta que lo quiera / ya que posa de sincera / su postura de hombre honrado / que nunca ha visto agotada / la actitud de seminario / y as√≠ logra descrestar con democracia segura / y el combate a los violentos/ y mantiene muy contentos / a todos los poderosos / que hacen negocios jugosos / por eso apoyan gustosos / a quien goza con posar / de militar Presidente / pues, organiza el presente / siempre pensando en futuro / ya que inici√≥ su mandato, hablando de reelecci√≥n / y por mirar pa delante / fall√≥ su administraci√≥n / que nunca pudo cumplir / los cien puntos prometidos /con que inicio su preg√≥n / y as√≠ seguirnos jodidos/ pues de tanto caminar / por senderos de violencia / no tenemos presidencia / ni democracia, ni paz / pues la tal reelecci√≥n, tantas veces cacareada / se volvi√≥ cosa juzgada / y es para Uribe no m√°s.

Julio Valdivieso Torres

Constitución colombiana

Seg√ļn informes estad√≠sticos la Constituci√≥n pol√≠tica de Colombia ha sido reformada 27 veces desde que se constituy√≥ en 1991, por las personas que siempre elegimos y que modifican cualquier art√≠culo cada vez que se les antoje todo con el prop√≥sito de seguir en el poder.
Esperamos que los ciudadanos sufragantes de verdad elijan a gente que trabaje por la comunidad y no de bolsillo o por una limosna y hoy ya se est√°n preparando los mismos y hacen componendas y chillan, discuten para llamar la atenci√≥n, pero lo que est√°n haciendo es buscando elegirse nuevamente por las buenas o por las malas, como el se√Īor Benedetti y otros uribistas que buscan por todos los medios que todo se puede modificar y cambi√©mosle esta palabrita y ya, va la reelecci√≥n por el camino, pero ojo que puede salir un gallo con espuelas, porque la gente ya est√° cansada con la politiquer√≠a que es el pan de cada d√≠a, cojamos juicio y no nos quejemos tanto de las tramoyas que ejecutan los pol√≠ticos actuemos, s√≠ al voto en blanco.

Luis Francisco Silva Pérez


Corazones de piedra

El ni√Īo llora, pero no a carcajadas como muchos, sino con sentimiento, impotencia y dolor. No es para menos, tiene doce a√Īos, es hijo del Cabo del Ej√©rcito Libio Jos√© Mart√≠nez, secuestrado hace tambi√©n doce a√Īos en la misma acci√≥n infame en que lo fue el Cabo Moncayo, hijo del profesor de las cadenas que deambula por el pa√≠s culpando al Gobierno y no a las Farc, de la tortura a que es sometido su hijo, estrategia que al parecer influy√≥ en los criminales que anunciaron su pronta liberaci√≥n. No se acordaron los inhumanos, del padre del ni√Īo que llora y que conmueve, del mismo rango que Moncayo, cuyas s√ļplicas y dolor no llega al coraz√≥n de los plagiarios, de quienes dice¬† ¬ďtienen coraz√≥n de piedra¬Ē. Anunci√≥ que iniciar√° tambi√©n marcha por el pa√≠s en busca del padre que no conoce pero que lo lleva en su sangre y en su dolor. Lo he visto algunas veces frente a m√≠, en el televisor y al recoger su angustia, he llorado con √©l.

Luis Mart√≠n Parra Carre√Īo


Igualdad y justicia

Por fin empezaron los jefes paramilitares a decir la verdad, que todo el mundo conoce pero que siempre se ha tratado de esconder con su extradici√≥n a otro pa√≠s. Ya es hora de abrir las investigaciones correspondientes en contra del presidente Uribe, para que responda al igual que lo han hecho sus amigos y aliados del Congreso, que est√°n siendo juzgados por la parapol√≠tica. La corrupci√≥n se apoder√≥ de las instituciones y si no despertamos ya, este pa√≠s de ser democr√°tico, pasar√° a convertirse en una dictadura. Estamos gobernados por un Congreso con mayor√≠as del presidente al que le aprueban todo lo que se le ocurra, por un Congreso ileg√≠timo, que se deber√≠a acabar, ya que la mayor√≠a de sus miembros est√°n siendo condenados y para completar se est√°n nombrando en las instituciones claves del pa√≠s, ll√°mese Fiscal√≠a, Procuradur√≠a, Registradur√≠a, etc., personas por amistad y lealtad a un inter√©s personal y nunca pensando en el pa√≠s. Y como si fuera poco, el demencial monstruo de los paramilitares est√° volviendo a resurgir, despu√©s del grave da√Īo causado a esta patria y justo cuando se acercan elecciones, referendos etc. Ojo, bien lo dijo la iglesia en Semana Santa, ya no va m√°s otra reelecci√≥n por el bien de todos. Yo me pregunto, en 20 a√Īos, de ¬Ņd√≥nde se van a pagar las pensiones de miles y miles de polic√≠as y militares?

Pedro Acosta

Los sacerdotes predican, no imponen

En una columna de Eduardo Pilonieta publicada el 17 de abril, sobre la afirmación que hace el sacerdote Jesuita Carlos Novoa de que la gente está en su derecho de creer en que Dios no existe, aprovecha para denigrar y criticar a los sacerdotes de la Iglesia Católica, calificándolos de impositivos por no permitir el derecho que nos asiste de creer o no creer.
Lo afirmado por el padre Novoa no es nuevo, puesto que la iglesia cat√≥lica no aplica una camisa de fuerza para que la gente crea; los sacerdotes no imponen las verdades y doctrinas religiosas, las predican, que es muy diferente. La iglesia cat√≥lica por medio de sus ministros, ense√Īa y predica los caminos que conducen a Dios y por el bien de la comunidad para quienes libremente quieran tomarlos, porque Dios mismo respeta nuestra libertad.
 Ahora, si yo libremente decido pertenecer a una institución, lo más lógico es que deba cumplir con un mínimo de normas: como aceptar y cumplir los estatutos que la rigen; asistir puntualmente a las reuniones y congresos; mantener buenas relaciones con los demás miembros, etc. Lo que no debo pretender es seguir en esa organización o congregación, aplicando unos criterios a mi manera, puesto que como humano no poseo el don de la infalibilidad.

Aristóbulo Hernández B.

 

 

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