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Palabras Inútiles | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-28 05:00:00

Palabras Inútiles

La pregunta es: ¿la moral pública y la ética de la responsabilidad política  en Colombia se vaporizaron? ¿Han existido acaso alguna vez o hemos llegado ya a límites intolerables para el mantenimiento de una República decente? Pues vivimos una cadena interminable de escándalos que por sí mismos constituyen un engranaje o sistema de hacer la política, de concebir al Estado.
Palabras Inútiles

No se trata de “casos individuales” ni de “manzanas podridas”, sino  de un canon o patrón de conducta que cada día atrapa más a los colombianos, puesto que al final todo está justificado, como señalan las encuestas sobre el último escándalo de los Hijos del Ejecutivo. Sumado a los “falsos positivos”  -¡qué cosecha de eufemismos!-  y al uso arbitrario de la ley o la ley como arbitrariedad –como el referendo reeleccionista, cuyo texto el Primer Magistrado de la Nación dijo que puede ser cambiado- , nos ponen  en situación de una descomposición moral generalizada.

Hasta Maquiavelo en el infierno  estará escandalizado. Y también Montesquieu. Porque una cosa es “hacer lo que sea necesario” para salvar la República y otra muy distinta el abuso dictatorial y tiránico del poder para el beneficio familiar, personal y de los sectores siempre privilegiados del país.

La supuesta ética del “todo se vale” ha cooptado no solo amplios sectores del Estado sino de la sociedad, ha rebasado y  ridiculizado la antigua ética de principios o de convicciones, que la sociedad moderna, al decir del sociólogo Max Weber, reemplazó por la ética de la responsabilidad política, en la que los fines generales de la ciudadanía y del Estado están por encima de la codicia, la corrupción y el aprovechamiento privado de los bienes e intereses públicos.

Todo parece muy legal, los abogados han hecho –dicen- un trabajo impecable, pero la moral, la ética han sido pisoteadas. Varios analistas económicos han calculado la cantidad de billones, que por arte de birlibirloque jurídico ha sido transferido a manos privadas. La consigna es: “¡Tenemos que hacer lo que tenemos que hacer!”.  Lo demás es moral para idiotas y rezanderos.

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