Los gobernantes, siempre sesgados válidamente hacia el optimismo, convocan la esperanza de una recuperación del crecimiento y la estabilidad financiera global en un futuro más bien próximo. Pero la cosa no es fácil.
Publicado por: César González Muñoz
Los gobernantes, siempre sesgados válidamente hacia el optimismo, convocan la esperanza de una recuperación del crecimiento y la estabilidad financiera global en un futuro más bien próximo. Pero la cosa no es fácil.









