Un cuarto de siglo de amarga y desigual guerra | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-01 05:00:00

Un cuarto de siglo de amarga y desigual guerra

Ayer se conmemoraron los primeros 25 a√Īos de la fecha en que la larga y negra mano del narcotr√°fico le declar√≥ la guerra sin cuartel a las instituciones colombianas; a los valores que a lo largo de siglos hab√≠a logrado dise√Īar nuestra sociedad, a lo que hasta entonces hab√≠a sido el pa√≠s. De ese 30 de abril de 1984 a hoy, en nuestra naci√≥n¬† ha pasado de todo y para desgracia de la colectividad, el narcotr√°fico cambi√≥ la sociedad, relaj√≥ las costumbres, corrompi√≥ todo, perme√≥ lo que era impermeable y¬† logro que campeara el caos.
Un cuarto de siglo de amarga y desigual guerra

Con enormes dificultades hemos tratado de evitar que los antivalores imperen y con sangre, luto y lágrimas hemos logrado que el país no se salga de madre. Sin embargo, pese al sacrificio y al esfuerzo titánico de muchos mártires de la Colombia contemporánea, el enemigo resultó teniendo más tentáculos de los que se podía imaginar y no cesa de crecer la larga lista de desastres que se viven en nuestro país.

Rodrigo Lara Bonilla subió al ara del sacrificio por denunciar la putrefacción que estaba corroyendo a la comunidad y a las instituciones; detrás de él le siguió una larga lista de mártires sin par y pese a todo, no ha habido remedio eficaz para acabar con el monstruo.

La guerra ha sido demasiado desigual. Cada vez que se cree que se le ha cortado la cabeza a tan inhumano enemigo, con sorpresa le brotan muchas más y si bien no son tan emblemáticas como lo fueron los de la primera generación de narcotraficantes, no por ello son menos letales.

Colombia ha dado todo en su lucha contra el narcotr√°fico; el mundo le ha exigido demasiado y la ha estigmatizado; los pa√≠ses pr√≥digos en el consumo de estupefacientes han entendido el problema como de sanidad nacional y no ponen freno a la venta de los insumos necesarios para producir estupefacientes, ni a la venta de armas. Eso hace que la posici√≥n de muchos est√© te√Īida de farise√≠smo, pues le exigen a Colombia, miran la paja en el ojo ajeno y no se dan cuenta de la viga que tienen en el propio.

Mucho se puede analizar de lo ocurrido durante este √ļltimo cuarto de siglo en el pa√≠s, √©poca que la historia conocer√° como la de la lucha contra la m√°s terrible de las Gorgonas, pero nadie podr√° describir a cabalidad lo que realmente ha soportado, sufrido y perdido el alma del pueblo colombiano.

Rodrigo Lara Bonilla se convirti√≥ en un emblema pero da tristeza, que 25 a√Īos despu√©s de su¬† muerte el pa√≠s siga girando en torno al narcotr√°fico, a la corrupci√≥n que irradia, a la violencia que ejerce, a la descomposici√≥n que logra y al terror que genera.

Una generaci√≥n de colombianos se ha sacrificado. ¬ŅCu√°nto tiempo m√°s padecer√° la patria este flagelo? ¬ŅCu√°ntos colombianos m√°s deber√°n ver cercenadas sus existencias, sus futuros, su posibilidad de vivir a plenitud por tan amargo c√°ncer?¬†¬†

 

 

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