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Madurez, una faceta que nace en casa | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-04 05:00:00

Madurez, una faceta que nace en casa

Para muchas personas lo más importante y valioso que alguien puede tener como su ‘as’ bajo la manga en los diferentes escenarios sociales, es la seriedad con la que asuma la vida, la responsabilidad con la que aborde sus actos, la fortaleza que le permita no dejarse amedrentar por los otros y el coraje en la personalidad que lo haga alguien serio y seguro. En pocas palabras, que sea maduro.
Madurez, una faceta que nace en casa

Pero ¿Qué es eso?

A medida que pasa el tiempo se espera que la persona tenga un pensamiento acorde con su edad. Ni más ni menos. Y aunque durante la infancia y la adolescencia no se le presta tanta atención a este aspecto, la situación se complica cuando en la edad adulta parece un niño.

“Tiene un pensamiento tan infantil”, “no sabe lo que quiere”, “todo le da lo mismo”, “es tan frágil e indefenso”, “todos pasan por encima de él”, “al hablar con él es como si lo hiciera con un niño de cinco años”, ‘él y su mundo de cristal’.

Expresiones como las anteriores son las que en muchas ocasiones señalan a aquel que la sociedad considera inmaduro. ¿Le gustaría que su hijo viviera esta situación? ¿Que cuando él se case, su esposa diga que parece un hijo más? o ¿Que su esposo diga que se casó con una niñita?

Con el fin de evitar este tipo de comportamientos en los hijos, profesionales y expertos señalan que son los padres quienes desde los parámetros de crianza y formación, ‘levantan’ a una persona con las herramientas necesarias para enfrentar el mundo, y no que el mundo lo aplaste a él.

Para que crezcan tiernos pero no inmaduros

La psicóloga experta en trastornos afectivos, Luz Elena De La Rosa Puello, indica que un niño debe formarse desde parámetros muy bien establecidos. Con un equilibrio entre autoridad y afectividad, establecer límites, diferenciar lo adecuado de lo inadecuado, permitirles autonomía a través de la satisfacción de sus gustos y aficiones, implementar la disciplina y reforzarlos cada vez que se porta bien y  no el castigo constante.

“Vincular al niño en el establecimiento de reglas, normas, regulaciones de su propia conducta en casa y en otros entornos. Ante todo motivarlo y estimularlo a que demuestre sus capacidades”.

Contrario sucede con los niños con fuerte dependencia. Ellos se muestran incapaces para confiar, con sensaciones de miedo, ansiedad e inseguridad.

Las críticas, el control excesivo o no darles la oportunidad de afirmarse, hace que los pequeños comiencen a sentirse inadecuados en su capacidad de sobrevivir y, entonces pueden volverse excesivamente dependientes de los demás, carecer de autoestima y tener una sensación de vergüenza o dudas acerca de sus propias capacidades, sumado a un sentido de culpabilidad y falta de iniciativa.

“Es importante que los padres, especialmente la madre, no sea un modelo negativo para su hijo. El niño no debe observar en ellos intranquilidad, ni excesivo nerviosismo, ni demasiado movimiento desasosegado. El niño aprende imitando las conductas de los padres y de su inseguridad.

“Los padres deben apoyarse de herramientas  y aprender nuevos conocimientos, a revisar sus actitudes y conductas frente a la crianza de sus hijos y a valorar lo que ellos ya hacen en su rol, de tal manera que logren ser más competentes en la tarea de ser los principales agentes formadores para que en el proceso de su desarrollo, especialmente en la etapa de la adultez, sean personas competentes, eficaces, con autocontrol, capaces de generar iniciativas, tomar decisiones adecuadas y trazar su propio proyecto de vida en las esferas social-familiar-profesional”, concluye la psicóloga experta en trastornos afectivos, Luz Elena De La Rosa Puello.

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Para tener en cuenta

De acuerdo con el psicólogo Edwin Alonso Portillo Bayona, experto en psicología infantil y de adolescentes, los rasgos que pueden ser la señal de que ese hijo no tiene la madurez a la par con su edad, pueden ser:

1. Desfase entre la edad cronológica y la edad mental.
2. Desconocimiento de sí mismo: que no reconozca las actitudes y limitaciones que él mismo tiene.
3. Inestabilidad emocional, la cual se expresa mediante cambios en el estado de ánimo, pasando de la euforia a la melancolía, ya sea de un día para otro o durante el mismo día.
4. Poca o nula responsabilidad. Estar conectado con la realidad es conocer el ‘hoy’ y el ‘ahora’ de uno mismo sin sentirse menos o más que alguien.
5. Mala o nula percepción de la realidad, es decir, la imagen incorrecta de sí mismo y del entorno que lo rodea.
6. Ausencia de un proyecto de vida, pues la vida no se improvisa. Al contrario, se necesita cierta organización y un esquema que diseñe el porvenir.
7. Falta de madurez afectiva. Entender qué es, en qué consiste y cómo guía la vida sentimental.
8. Falta de madurez intelectual. La inteligencia es otra de las grandes herramientas de la psicología junto con la afectividad.
9. Poca educación de la voluntad, pues ésta es una joya que adorna la personalidad del ser humano.
10. Criterios morales y éticos inestables. La moral es el arte de vivir con dignidad, de usar de forma correcta la libertad, conocer y poner en práctica lo que es bueno.

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La madurez se forma en familia

El psicólogo Freddy Hernando Cristancho Rincón, recomienda:

1.    Es bueno y necesario construir cada paso de la familia de manera conjunta, es decir, que todos formen parte del desarrollo al interior del hogar. Así se formarán hijos seguros de sí mismos y del hogar del que hacen parte.
2.    Como padre déle y construya responsabilidades en sus hijos, de acuerdo con la edad. Aumente el grado de dificultad de acuerdo con cada etapa de la vida.
3.    No cambie el amor por cosas materiales. El exceso de materialismo puede trastornar la sencillez, la nobleza y el amor. Esto provocará que se asuma la vida con inmadurez.
4.    Dialogue constantemente con sus hijos, evalúe su labor como padre y madre, y a su vez la labor de los menores. Mantener una buena comunicación con los hijos le dará a ellos herramientas sólidas para que vean la familia como un soporte en el proceso de pensar y actuar con madurez.

VOZ DE EXPERTO
Es paso a paso
Edwin Alonso Portillo B. / Psicólogo experto en infancia y adolescencia

“Una de la formas de crear una personalidad madura es formar el carácter, además de la adquisición de buenos hábitos. Enseñar al niño a reconocer y manejar las distintas emociones y sentimientos que experimentan. Es necesario que el niño consiga tener tolerancia a la frustración. El hecho de que no siempre pueda conseguir todo, también le ayuda a tener mayor fortaleza y tolerancia.

Si cada vez que el niño quiere una cosa, y para que no llore, los padres se apresuran a dársela, ese niño creerá que de la misma manera como maneja a sus padres, manejará el mundo.

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