La mujer gorda es mi debilidad. Admiro a quien ha tenido la valentía de casarse con una rolliza y hermosa mujer que bufa como los toros de lidia cada vez que tiene que embutirse el vestido que le queda siempre demasiado apretado, así haya escogido la talla perfecta. En el mundo de hoy el tipo de mujer admirado es el de aquella que parece un espagueti; ni siquiera a un espagueti Gavassa, porque ya pasaría por gorda. Hoy las mujeres encantadoras son esos alfileres que desfilan en los eventos de moda y que mueren anoréxicas.
Publicado por: Sergio Rangel Consuegra
La mujer gorda es mi debilidad. Admiro a quien ha tenido la valentía de casarse con una rolliza y hermosa mujer que bufa como los toros de lidia cada vez que tiene que embutirse el vestido que le queda siempre demasiado apretado, así haya escogido la talla perfecta. En el mundo de hoy el tipo de mujer admirado es el de aquella que parece un espagueti; ni siquiera a un espagueti Gavassa, porque ya pasaría por gorda. Hoy las mujeres encantadoras son esos alfileres que desfilan en los eventos de moda y que mueren anoréxicas.









