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Liberaciones y chismografía | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-10 05:00:00

Liberaciones y chismografía

Las declaraciones de los secuestrados liberados han sido fuente de muchos comentarios y reflexiones.
Liberaciones y chismografía

En un escrito anterior me referí a los aspectos políticos de las mismas.  Me detengo ahora a hacer algunas consideraciones sobre la chismografía y los juicios moralistas que se han tejido alrededor de las relaciones sociales y sexuales entre los compañeros del cautiverio.

Considero que ellas no carecen de verdad pero sí de respeto a la dignidad y a la vida privada de seres humanos que convivieron juntos en terribles circunstancias, compartiendo alegrías y tristezas, angustias, temores y esperanzas.

Me motiva a hacer estos comentarios el último libro escrito a seis manos por los tres secuestrados norteamericanos, que proveyeron a nuestra frívola y deshumanizada cultura una apetitosa comidilla.

No se me hace raro que Ingrid se haya comportado en algunas ocasiones en su cautiverio como una mujer egoísta, arpía y manipuladora.  Los medios de comunicación y el gobierno francés la hicieron centro de atracción, reforzando así su ya dominante ego.

Me parecen naturales y esperables en esas terribles condiciones, los romances que allí se narran. Hombre y mujer somos seres humanos programados sabiamente por la naturaleza para darnos mutuamente afecto y satisfacción sexual.

Pero considero indigno y atentatorio a la vida privada el que estos hechos sean objeto de divulgación pública, más aún cuando se aprovechan el morbo y el sensacionalismo para aumentar el rating y promover la compra de libros. Estoy de acuerdo con Sigifredo López cuando dice que lo atinente a la vida privada sucedido en el cautiverio debe permanecer secreto, y con Ingrid en su entrevista con Aristegui por CNN cuando adolorida porque la entrevistadora se atreviera a hacerlas, se negó a responder aquellas preguntas relacionadas con sus asuntos privados y los de sus compañeros de infortunio.

He defendido a Clara Rojas frente a aquellos que la condenan por haber tenido un hijo en su cautiverio. Objetivamente hablando dentro de circunstancias normales, se la podría juzgar de irresponsable, no así en la soledad y esclavitud de sus terribles y selváticas condiciones donde evitar la maternidad era un acto heroico o muy difícil. Pero no acepto que haya hecho declaraciones en contra de Ingrid. Esta en cambio se ha comportado con dignidad y hasta ha sabido reconocer en contravía de su mamá en varias ocasiones, los méritos del gobierno Uribe en su liberación.

Considero que la moralidad de nuestra sociedad en general y en lo que se refiere al sexo en particular, es una moralidad “boba”, no exenta de hipocresía. Me parece sublime (o al menos aceptable) toda relación sexual realizada con dignidad, con respeto, con libertad, consensuada, entre seres maduros, matizada por el afecto, carente de mentira o manipulación, siempre que cumpla con el principio fundamental de la ética mínima: “puedes hacer todo aquello con lo cual no causes (o al menos busques no causar daño) ni a ti ni a los otros”. Todo lo demás lo considero moralismo bobo y hasta inhumano.

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