Corazón valiente | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-05 22:06:52

Corazón valiente

Dos semanas después del trasplante, Antonella Sarvabul no paraba de vomitar y padecía constantes dolores de cabeza.
Corazón valiente

La ni√Īa de seis a√Īos y Adriana, su mam√°, se hab√≠an quedado solas en Bucaramanga.

Antonio Sarvabul hab√≠a regresado por unos d√≠as a Maracay ¬Ėconocida tambi√©n como la Ciudad Jard√≠n- en Venezuela, para atender asuntos de trabajo.
Se asustaron.

¬ŅPodr√≠a ser que Antonella hubiera rechazado su nuevo coraz√≥n?
¬ďPodr√≠a ser. Pero hab√≠amos visto la buena recuperaci√≥n de Antonella despu√©s del transplante. Podr√≠a ser que necesitara un cambio en sus medicinas o un ajuste.

O podr√≠a ser que algo estuviera sucediendo al interior de la familia. Hab√≠a muchas posibilidades que ten√≠an que evaluarse¬Ē, confiesa √Ālvaro Dur√°n Hern√°ndez, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos Pedi√°trica de la¬†Fundaci√≥n Cardiovascular¬†y m√©dico de Antonella.

Ay, corazón

Antonella rueda sobre sus patines mientras su pap√° se sienta en una silla de la sala de un apartamento alquilado.

La ni√Īa es t√≠mida, muy tranquila y cuando ve que su pap√° est√° en presencia de extra√Īos con c√°maras procura desaparecer del √°ngulo de visi√≥n de cualquiera que pueda irrumpir en sus juegos.

¬ŅC√≥mo notaron que Antonella necesitaba un tratamiento especial para su coraz√≥n?

-Nos dimos cuenta de que estaba pasando algo porque en trayectos cortos se cansaba y eso es extra√Īo en un ni√Īo que tiene tanta energ√≠a. Y a veces, despu√©s de los ba√Īos con agua fr√≠a, aparec√≠a un puntito morado en su labio y nos llam√≥ la atenci√≥n.

La casa donde vivían estaba cerca de la escuela. El trayecto no era largo pero Adriana debía detenerse para que Antonella vomitara.

Y una vez que esto suced√≠a, le volv√≠a el color al rostro. Nada com√ļn en el crecimiento de un ni√Īo.

¬ďLa cardi√≥loga le vio el corazoncito m√°s grande de un lado que del otro. Le recet√≥ unas vitaminas y puso a la ni√Īa en observaci√≥n. Nos dio una cita cuatro meses despu√©s. Cuando volvimos, la doctora vio que el coraz√≥n estaba mucho m√°s grande, presentaba un crecimiento bastante r√°pido. Cuando diagnostic√≥ a la ni√Īa fue muy clara: lo que necesita es un transplante de coraz√≥n¬Ē.

Lo que Antonella tenía era una falla cardiaca: una miocardiopatía restrictiva.

Por supuesto, los Sarvabul consultaron otros especialistas antes de aceptar este diagnóstico. Algunas de esas segundas opiniones les proponían ofrecer a su hija una mejor calidad de vida antes de dejarla partir. Pero Antonio no estaba dispuesto a aceptarlo.

En Venezuela no se hacen trasplantes de corazón. No se han adquirido los equipos necesarios para esta cirugía.
Pero los Sarvabul no se quedarían de brazos cruzados.

¬ďVoy a extra√Īar mi corazoncito¬Ē

Un a√Īo trascurri√≥ desde el diagn√≥stico de Antonella. No hubo respuesta que sus padres no recibieran. No hubo lugar donde no buscaran informaci√≥n.

Afortunadamente, aunque no deja de ser parad√≥jico, la ni√Īa se mantuvo sintom√°tica. Vomitar, marearse y sufrir de dolor de cabeza, fueron la clave para descubrir la enfermedad de Antonella.

- ¬ŅC√≥mo es Antonella?

-Es una ni√Īa muy tranquila y cari√Īosa. Gracias a Dios su enfermedad no ha tenido repercusiones en su desarrollo.
-¬ŅUstedes hablaron con ella sobre el trasplante?
-Sí, claro. Le explicamos lo que iba a suceder para que estuviera preparada.
Adriana se sienta junto con su esposo.
-Una de las cosas que me dijo fue: ¬ďmami, voy a extra√Īar mi corazoncito¬Ē.
Los padres de Antonella son jóvenes. Adriana se emociona hasta las lágrimas cuando recuerda la travesía de su hija buscando un corazón.
¬ďS√≥lo queremos tener a la ni√Īa con nosotros. Si a ti te dicen que el trasplante es la opci√≥n para que tu hija viva, entonces vas a tocar todas las puertas hasta conseguirlo¬Ē.
Por recomendaciones se enteraron de que en Bucaramanga sí se hacía el trasplante de corazón. No dudaron un minuto en viajar.
En la Cl√≠nica Cardiovascular, Antonella fue atendida por el pediatra √Ālvaro Dur√°n Hern√°ndez. La cirug√≠a la realizar√≠a V√≠ctor Castillo.
Mientras esperaban, las relaciones entre Colombia y Venezuela estaban tensas. Amenazas de desplazar Ejército a la frontera y denuncias ante la Corte Penal Internacional inundaban la prensa.
- ¬ŅSe pusieron nerviosos?
- S√≠, claro ¬Ėconfiesa Antonio¬Ė. En el momento en que los jefes de Estado se pusieron de pico y pala uno con el otro, de repente s√≠ nos pusimos nerviosos porque ¬Ďc√≥nchale¬í nosotros estamos aqu√≠, somos venezolanos. Y la situaci√≥n es que tenemos una visa temporal y todav√≠a no estamos establecidos como debe ser y a la hora de sacar papeles no sabemos c√≥mo viene todo ese revuelto.
La ni√Īa estuvo esperando tres meses la posibilidad de un coraz√≥n.
¬ďCuando la hubo, llamamos a sus padres y les dijimos que hab√≠a un coraz√≥n para Antonella. Ellos vinieron de inmediato, pero el protocolo exig√≠a descartar a otros ni√Īos primero en Bucaramanga y Colombia. Finalmente, si ning√ļn otro ni√Īo lo necesitaba, ser√≠a suyo¬Ē.
Así que cuando emocionados los padres de Antonella la llevaron a la UCI, el doctor Durán tuvo que refrenar su entusiasmo.
¬ďEl cielo est√° llorando¬Ē
El 23 de marzo de 2006 se realiz√≥ en Colombia el primer trasplante de coraz√≥n en un menor de edad. Shirley Camargo, de ocho a√Īos, recibi√≥ el coraz√≥n de un ni√Īo campesino de nueve, que se cay√≥ de un caballo.
Shirley padecía una cardiopatía congénita y la operación fue realizada por el pionero en esta clase de cirugías, Víctor Castillo. Aquí en Bucaramanga.
√Čl mismo ser√≠a el encargado de trasplantar a Antonella. Sucedi√≥ el 25 de abril de 2008. Llov√≠a como muy pocas veces en Bucaramanga.
¬ďEl cielo estaba llorando. Que le quiten el coraz√≥n a tu hija, saber que por unos momentos estar√° viviendo a trav√©s de m√°quinas, es impresionante¬Ē, explica Adriana.
Fue una ruleta de emociones. Para que Antonella viviera un ni√Īo tendr√≠a que dejar de necesitar su coraz√≥n.
¬ďLa forma del coraz√≥n, el tama√Īo y el peso, eran adecuados para la ni√Īa. Encaj√≥ perfectamente con ella¬Ē, explica Dur√°n.
Era para ella. Los padres de la ni√Īa sacuden su cabeza, afirmando, maravillados.
Descartados los protocolos, otros inconvenientes se presentaron. El corazón fue traído desde Bogotá pero como llovía indiscriminadamente en el país, el helicóptero en el que venía tuvo que aterrizar en Barrancabermeja.
¬ďCuando a mi me dijeron que el helic√≥ptero que por fin hab√≠a venido desde Barrancabermeja estaba sobrevolando Bucaramanga en c√≠rculos, sin poder aterrizar debido al clima, a m√≠ se me vino todo al piso. Lo √ļnico que hice fue rezar: Se√Īor, son tus manos las que gu√≠an esta operaci√≥n¬Ē, cuenta Adriana.
Finalmente lleg√≥ el momento del trasplante. Fue el m√°s fuerte para los padres. Lloraron, se abrazaron y esperaron. Desde las nueve de la ma√Īana hasta las ocho de la noche. La operaci√≥n hab√≠a terminado y ellos pudieron ver a su adorada Antonella con un coraz√≥n nuevo.
Pero hab√≠a un cierto temor. Un mito dice que el coraz√≥n, regularmente asociado a los sentimientos, en efecto guarda su propia memoria de emociones. ¬ŅPasar√≠an √©stas a Antonella?
¬ďEn efecto, cada √≥rgano tiene una memoria interna. Pero las sensaciones y sentimientos est√°n en el cerebro y no en el coraz√≥n¬Ē, explica Dur√°n.
Adriana esperó por Antonella sintiendo secretamente ese miedo. Antonio es un hombre seguro, convencido de cuáles son las funciones de cada órgano. En particular del corazón. Y más cuando Antonella despertó y llamo a su mamá. El temor se disipó.
¬ďEs mi hija, no ha cambiado, me reconoci√≥¬Ē. Adriana no puede contenerse. Llora.

Bum, bum

La ni√Īa sali√≥ de cuidados intensivos el 30 de abril y se fue para su casa temporal el 3 de mayo.

La recuperaci√≥n marchaba bien. Muy bien. Y de repente, mareos, v√≥mitos y dolores de cabeza insoportables. ¬ŅNo se habr√≠a acomodado el coraz√≥n?

¬ďLo que pasa es que aunque los m√©dicos no manejan esta clase de cosas, el doctor Dur√°n s√≠ lo hizo. Uno somatiza las enfermedades.

Est√°bamos nosotras solas. Yo llam√© al doctor y le dije que la ni√Īa no me resist√≠a nada, no me toleraba ning√ļn alimento.

El doctor me dijo que podr√≠an ser las medicinas, pero tambi√©n pregunt√≥ si algo estaba pasando en nuestra familia¬Ē.

Nada raro estaba pasando. Sólo que Antonio se había ido de viaje a su natal Maracay para atender su trabajo, que había dejado atrás ante la urgencia cardiaca de su hija.

¬ďEl est√≥mago es seguridad. Cuando √©sta hace falta, el est√≥mago es el primero que se resiente¬Ē, se√Īala Adriana.

El pediatra de Antonella, √Ālvaro Dur√°n, tiene una cosmovisi√≥n de la medicina que lo hizo mirar un poco m√°s all√° del simple cambio de medicinas.
Cuando Antonio regresó, el corazón de Antonella, el nuevo, volvió a bombear tranquilo.

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