Volver al abc | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-13 05:00:00

Volver al abc

Los fil√≥sofos de la vida cotidiana, los historiadores, los polit√≥logos y los economistas, se han embarcado siempre en agudas controversias sobre el asunto del Estado como productor de bienes p√ļblicos. Pasemos ahora por encima de esos combates intelectuales, y aceptemos que el Estado es indispensable para la producci√≥n de bienes p√ļblicos.
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¬ŅQu√© son? Tienen dos caracter√≠sticas: Son cosas y servicios que est√°n disponibles para cualquier persona, ya sea que haya pagado o no por ellos y su uso o consumo por parte de una persona, no reduce la posibilidad de que otra persona se beneficie tambi√©n de su existencia. Los primeros bienes p√ļblicos que justificaron la existencia del Estado fueron la defensa contra agresiones externas y la seguridad de la vida diaria de las comunidades.

¬ŅC√≥mo financiar el Estado para que tenga capacidad operativa y para que provea los bienes p√ļblicos? Pr√°cticamente todos los puntos del espectro pol√≠tico defienden ¬Ė o aceptan ¬Ė un r√©gimen tributario de amplio alcance, con progresividad (¬ďel que gana y tiene m√°s, que pague proporcionalmente m√°s¬Ē) y suficiente para impedir la quiebra del Estado.

Como se sabe, la cosa es f√°cil a este nivel de generalidad; cuando vamos a los detalles, el diablo aparece con todo su azufre. En un extremo se ponen los que quisieran un Estado a la sovi√©tica, y en el otro los que promueven un Estado peque√Īito, capaz s√≥lo de proveer el servicio de defensa y el cumplimiento de la Ley.

Entre los dos extremos hay toda suerte de tonalidades. Cada punto del espectro político implica un determinado régimen tributario: Las clases de impuestos aplicados, el peso de los impuestos indirectos (IVA) dentro del total, la proporción de los impuestos al patrimonio, la participación de los tributos recaudados por los gobiernos locales y regionales, etc.

Hay que echar todo este cuento porque ahora se ha puesto en discusi√≥n el financiamiento del gasto p√ļblico en seguridad interna. Los feligreses de la ¬ďseguridad democr√°tica¬Ē pretenden convertirla en una especie de santuario, que es intocable y eterno. Quisieran que el Estado y la pol√≠tica giraran en torno a ese √≠dolo. Y se imaginan un tributo especial, una suerte de diezmo, dirigido exclusivamente a financiar la seguridad interna. Un regreso al prototipo original del Estado.

Claro que la seguridad interna es un bien p√ļblico absolutamente esencial. Claro que un gobierno responsable y democr√°tico debe prestarle m√°ximo inter√©s a la seguridad ciudadana. Pero es necesario mantener el tema en el terreno pol√≠tico. La seguridad sin accountability, sin justicia, no es propia de una democracia. Habr√° que volver al abc: La promoci√≥n de una sociedad liberal moderna implica la provisi√≥n de bienes p√ļblicos, incluyendo la seguridad, en un ambiente tributario progresivo y sin los incre√≠bles privilegios que hoy apestan a la sociedad y al Estado colombianos. El edificio tributario que Colombia ha construido s√≠ que es un monumento a la inequidad y la falta de democracia. Es all√≠ donde hay que aplicar el remedio.

 

 

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