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Los 'papaboys'en la última misa de Benedicto XVI | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-14 14:18:28

Los 'papaboys'en la última misa de Benedicto XVI

Los 'papaboys'en la última misa de Benedicto XVI

"¡Viv al-Baba !" (viva el Papa), gritaba rítmicamente la muchedumbre, mientras se escuchaba la voz de un religioso en los parlantes que invitaba a enarbolar las banderas con los colores del Vaticano blanco y amarillo.

En el altar, el Papa se veía radiante, instalado sobre un trono de madera oscura con mosaicos construido por un artesano musulmán de Abu Snan.

Desde el anfiteatro del Monte del Precipicio, el lugar en el que según los Evangelios la muchedumbre furiosa intentó arrojar a Jesús al abismo tras uno de sus duros sermones en la sinagoga, se vislumbran las legendarias colinas de Galilea.

Dos mil años después, la muchedumbre aclama feliz al sucesor de Pedro. Grupos de muchachos italianos tocan guitarra, tambores y panderos y entonan canciones y coplas en varios idiomas.

"Somos los papaboys", dice Stephano, de unos 40 años, quien viene de la provincia de Rieti, cerca de Roma y es uno de líderes del grupo de unos 40 muchachos del movimiento.

"Que felicidad ver al Papa en Tierra Santa", confiesa por su parte Wissam Haddad, un profesor de matemáticas de Jaffa, cerca de Tel Aviv, quien acompaña 200 alumnos de su escuela.

Una marea de banderas, incluso de Líbano e Israel, ondean por encima de la muchedumbre de peregrinos de Italia, España, Gran Bretaña, Australia, India, además de aquellos provenientes de los varios grupos étnicos que componen el mosaico cultural de Israel.

La delegación de Filipinas, que vive y trabaja en Israel, es la más entusiasta.

"Ver al Papa es un sueño", asegura Moses Denorio, un filipino de nacionalidad israelí.

El español David De Mena, que ha viajado por todo el mundo para asistir a las misas papales, confiesa su emoción.

"Ser católico es tener una dimensión universal. Tenemos el mismo corazón, la misma esencia. Hablamos idiomas diferentes pero caminamos todos sobre las huellas de Jesús", dijo.

Otro grupo de australianos, encabezado por John Hayes, sueña con visitar la basílica de la Anunciación en Nazaret, donde según la tradición el arcángel Gabriel anunció a María que estaba encinta del hijo de Dios.

"Aquí inició nuestra salvación", dice dirigiéndose al grupo, mientras bromea porque su iglesia en Sydney lleva el mismo nombre.

"Venimos por la paz. El Papa viene a pedir paz y es por la paz que oramos aquí", asegura Denorio.

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