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Un fugaz académico, un inmortal maestro | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-15 22:49:00

Un fugaz académico, un inmortal maestro

Pese a que Rafael Calixto Escalona Martínez tuvo un paso tan corto por la academia, casi similar al tiempo que dura un relámpago en caer a la tierra, narran sus canciones conocimientos de filosofía y algo de política, naturaleza y medicina, que en el ambiente deja la sensación de escuchar lo escrito por un intelectual.
Un fugaz académico, un inmortal maestro

Según Manuel Palencia Carat, profesor de la Academia de Historia del Cesar, “Escalona fue un bohemio, una persona con el merito redondo, aquellas que rompen las fronteras del común”.

El maestro Escalona, como a los demás genios de la humanidad, poco le interesó los títulos académicos. Pero fue a cursar sus estudios de primaria en la escuela que en el tiempo de la infancia del juglar vallenato, manejaban los sacerdotes de Valledupar.

Luego Rafael Escalona ingresó en 1943 al colegio Nacional Loperena, en donde junto a personajes como Guillermo ‘Pepe’ Castro y Jaime Molina, logró cursar los estudios de bachiller hasta 1945, ya que el Loperena sólo tenía facultad hasta tercero de bachillerato.

En 1946 el radio le dijo a Escalona que abrieron el Liceo Celedón y como era estudiante se fue hasta Santa Marta, “montado en un diablo al que le llaman tren” pero antes pasó por Valencia, luego La Sabana, Caracolicito y Fundación, Magdalena.    

En el mismo 1946, cuando logró la Presidencia de la República el Conservador Mariano Ospina Pérez, suceden grandes cosas para el hoy difunto Escalona y de igual manera el final de sus estudios académicos.

De la mente del patillalero surgieron canciones  inmortales como ‘El Hambre del Liceo’, ‘El Testamento’ y ‘La Maye’, ya que según lo comenta Juan Bautista Socarrás, “Rafael siempre escribía algo durante el recreo”.

Algunos compañeros de clases de Escalona en cuarto de bachillerato, hoy noveno grado, fueron entre otros Aurelio Vives, padre de Carlos Vives y Jaime Rafael Gnneco Hernández.  

En 1992 María Mejía, entonces rectora del Liceo Celedón de la época, le otorgó a Escalona el esquivo título de bachiller, mediante Honoris Causa.

Comentó también Aníbal Martínez Zuleta, primo y amigo del desaparecido juglar vallenato que “a Escalona le gustaba leer muchísimo, sobre todo sobre asuntos de adelantos científicos y si había algún escritor europeo que escribiera sobre un tema especifico que a él le llamara la atención, conseguía sus obras”.

Martínez Zuleta también relató una anécdota muy curiosa, “cuando fui a Bogotá hace poco a realizarme algunos chequeos médicos, fue Rafael quien me acompañó al médico, ahora yo tendré la responsabilidad de ser el orador central en su sepelio”.

Tal como lo relata Carlos Alberto Atehortúa, principal biógrafo de Rafael Escalona, “el maestro fue el colombiano que más distinciones logró conseguir, ya que le dieron las condecoraciones, honores y cualquier otra cantidad de honores que se le puedan rendir”.

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