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Caimanes, mito que camina por el Bajo Rionegro | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-16 18:02:17

Caimanes, mito que camina por el Bajo Rionegro

El √ļltimo caim√°n que dio de qu√© hablar en San Rafael de Lebrija, un corregimiento del Bajo Rionegro en pleno coraz√≥n del Magdalena Medio Santandereano, permanec√≠a apacible en las aguas del r√≠o C√°chira, en l√≠mites con Norte de Santander.
Caimanes, mito que camina por el Bajo Rionegro

Pero la calma se le acab√≥ al animal la √ļltima semana de abril, m√°s exactamente un martes a las 11 de la ma√Īana.

Dos muchachos que estaban cazando tortugas, muy cerca de una finca lechera en una zona conocida como La Muzanda, en su parte baja, se toparon con el enorme reptil, cuando, sumergidos en el agua, vieron cómo abría con desgano sus fauces.

El susto les duró hasta que alcanzaron la canoa y ya a salvo, decidieron que tenían que sacarlo del agua para inmovilizarlo, no fuera a ser que se cumpliera el mito que desde hace una década une trágicamente a los caimanes con las víctimas de los paramilitares.

No son pocos en la zona los que coinciden en afirmar que fue alias ¬ĎCamilo Morantes¬í, el creador de las Autodefensas de Santander y sur del Cesar, Ausac, quien acostumbr√≥ a estos animales a comer carne humana y que en su finca llamada ¬ďLa Gorgona¬Ē, ten√≠a un pozo donde los criaba y a donde iban a parar los cuerpos de sus v√≠ctimas.

Si ocurrió, no hay forma de comprobarlo, porque así como sucede con los ríos, los caimanes y los muertos tampoco hablan.

Sin embargo, la versi√≥n la han desmentido algunos postulados a la ley de Justicia y Paz como Hermes Anaya Guti√©rrez, alias ¬ĎChical√°¬í, hombre de ¬ĎCamilo Morantes¬í, que en noviembre de 2008 cont√≥ en versi√≥n libre que ¬ĎCamilo¬í s√≠ ten√≠a un caim√°n que manten√≠a en una finca muy cerca de San Rafael de Lebrija, pero que su tama√Īo no superaba un metro.

¬ďNunca vi que le echaran cad√°veres ni personas vivas. √Čl (¬ĎCamilo¬í) ten√≠a la costumbre de decir, cuando uno la embarraba, ¬ďlo voy a echar a los caimanes¬Ē y las v√≠ctimas piensan que eso es verdad¬Ē, dijo ¬ĎChical√°¬í a la Fiscal√≠a.

Pese a esto, algunos habitantes de San Rafael de Lebrija afirman que lo que se sabe con certeza es que miembros de las Auc, sí utilizaron a los caimanes para intimidar a las víctimas.

¬ďQued√≥ ese terror psicol√≥gico de que los caimanes se acostumbraron a comer seres humanos y desde entonces se convirtieron en nuestro enemigo, porque ellos lo utilizaron como arma. As√≠ que nosotros lo que hacemos es llamar a la Polic√≠a¬Ē, explica un habitante de San Rafael de Lebrija.

El mito es tan grande, que se habla de caimanes con nombre propio y hasta de uno con un collar en el cuello que a√ļn permanece en la zona. Incluso se afirma que ¬ĎCamilo Morantes¬í les dec√≠a a sus v√≠ctimas refiri√©ndose a la poza donde los ten√≠a: ¬ďsi usted llega al otro lado, se salva¬Ö¬Ē.

Una caza improvisada

El instinto de conservaci√≥n convierte a cualquiera en un cazador en potencia. Por eso, los muchachos que cazaban tortugas el pasado 28 de abril ¬ďempezaron a torear al caim√°n con palos de bamb√ļ¬Ē, cuenta uno de los trabajadores de la finca por donde pasan las aguas del r√≠o C√°chira, que lleg√≥ apurado por la algarab√≠a que se arm√≥.

Sólo unos cuantos metros separan la casa principal de la finca, del río. Y hasta allá fue a parar el caimán que se mostró imponente fuera del agua: tres metros y 30 centímetros desde la punta de la cola hasta donde termina su trompa.

Los campesinos afirman que han visto caimanes aguja, que son oriundos de esta zona, la cual alberga al Complejo de Humedales del Magdalena Medio o el Bajo Lebrija, que miden hasta seis metros de largo.

Sin embargo, este, que finalmente lograron inmovilizar y amarrar a un poste de la luz, es el m√°s grande que se ha reportado entre 2008 y lo que va del 2009.

Guerrero, un patrullero de la Polic√≠a, afirma que la cabeza del animal era tan grande como su brazo y que en medio de su lucha por no rendirse ante los hombres de la Fuerza P√ļblica, hizo dos lances que dejaron muy claro porqu√© es considerado una especie agresiva y mucho m√°s cuando siente invadido su territorio.
Cuando la Polic√≠a lleg√≥ a la finca cerca del medio d√≠a alertada por la comunidad, el caim√°n parec√≠a indefenso, pero pronto, todos los que participaron en su ¬Ďcaza¬í descubrir√≠an que su sagacidad puede compararse con la paciencia.

¬ďEllos esperan el momento para atacar¬Ē, dice un sargento que tambi√©n estuvo presente.

En el video donde se registra cómo la Policía ató al caimán para poder trasladarlo a un centro de paso llamado Cabildo Verde, en Sabana de Torres, el reptil no parecía resistirse a que le amarraran la cola, las patas y su trompa, pero cuando menos se esperaba, se agitaba tan fuerte y se revolcaba tan violentamente, que los nueve hombres de la Policía que lo rodeaban, tenían que volver a empezar.

La lucha con este enorme de 400 kilos, color gris y cuya piel es tan dura como el plástico, se prolongó casi cuatro horas, cuando finalmente el cansancio lo rindió.

En meses anteriores, la Polic√≠a de San Rafael de Lebrija ayud√≥ a inmovilizar dos caimanes m√°s de menor tama√Īo, que tambi√©n se encontraban cerca a fincas en el r√≠o Lebrija. Y aunque reconocen que no tienen ninguna preparaci√≥n para manejar reptiles y mucho menos de semejante tama√Īo, su intervenci√≥n ha ayudado a que estos animales no terminen muertos como si se tratara de v√≠ctimas de guerra.

Sin dónde vivir

Los campesinos afirman que la presencia de caimanes en el Bajo Rionegro se increment√≥ luego de las inundaciones en noviembre de 2008, cuando se desbord√≥ el r√≠o Lebrija, haciendo que los caimanes se quedaran en los ca√Īos.

¬ďEs com√ļn ver en los potreros el rastro que dejan a su paso los caimanes¬Ē, afirma un palmicultor del lugar.

Pero el director de Cabildo Verde en Sabana de Torres, James Murillo, tecnólogo en Administración Ambiental, tiene otra explicación.

Seg√ļn el ambientalista, el caim√°n aguja siempre ha vivido en esa parte del r√≠o Lebrija y en los humedales que se forman casi sobre su desembocadura al r√≠o Magdalena. Sin embargo, el problema se debe a que esta especie ha venido sufriendo diferentes presiones, especialmente aquella que hace el hombre sobre los recursos naturales.

¬ďAl acabar con los bosques, acaban con el h√°bitat de los animales que son alimento para ellos. Adem√°s, el sector palmero est√° interviniendo las ci√©nagas para sembrar palmas o para meter b√ļfalos, que es el lugar donde estos reptiles se mantienen¬Ē, explica.

Los caimanes no han tenido otro camino que empezar a migrar, pero el problema es que ya no encuentran un lugar apropiado.

¬ďAh√≠ es cuando se salen a los potreros, que es una actitud at√≠pica para esta especie. Eso es muy grave. La gente lo reporta en el mejor de los casos, porque en el peor, los matan¬Ē, dice Murillo, que reconoce que son peligrosos para los pescadores que utilizan t√©cnicas que les implican meterse a los r√≠os.

A√ļn as√≠, explica que son m√°s carro√Īeros que cualquier otra cosa.
¬ďLa comunidad cree que comen gente, por eso hablan de que no pueden soltarlos, que ser√≠a lo ideal. As√≠ se evitar√≠a que hicieran da√Īo o que los maltrataran¬Ē, explica el director de Cabildo Verde.

Pero el mito tiene ganada la batalla y como los habitantes del Bajo Rionegro no quieren devolverlos a los ríos por miedo, la CAS y la CDMB determinaron enviarlos a zoocriaderos.

Los √ļltimos tres caimanes que ha logrado inmovilizar la comunidad con ayuda de la Polic√≠a en esta zona, hoy se encuentran en el Tolima.

James Murillo afirma que en 10 a√Īos s√≥lo se han reportado dos accidentes por ataque de caimanes a pescadores.

A finales de 2006, la tr√°gica ca√≠da de un puente de un ni√Īo de seis a√Īos sobre el r√≠o Lebrija, en l√≠mites entre los municipios de Rionegro y Sabana de Torres, agrand√≥ mucho m√°s el mito. Su cuerpo nunca apareci√≥ y por supuesto, la comunidad s√≠ que crey√≥ haber hallado a los culpables.

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