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Creadores de riqueza | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-17 05:00:00

Creadores de riqueza

Creadores de riqueza

Con el auge del comercio en el Renacimiento, los mercantilistas atribuyeron el origen de la riqueza a los excedentes de las exportaciones; luego los fisiócratas enfatizaron que la única fuente de riqueza nueva era la producción que salía de la tierra, concepción que fue superada con la revolución industrial y la teoría clásica del valor-trabajo de Adam Smith, David Ricardo y Marx, para quienes eran los trabajadores los que creaban riqueza al cultivar la tierra o transformar las materias primas en la industria.

Por su parte, los neoclásicos insistieron en que la riqueza la creaba la combinación de los tres factores de producción, el capital, la tierra y el trabajo.

Estas alusiones históricas vienen a cuento a propósito de la supuesta creación de riqueza por parte de jóvenes empresarios bien conectados que se hacen ricos comprando tierras en la Sabana de Bogotá a un precio y vendiéndolas después por 100 veces su valor, sin haber invertido un peso en adecuación, infraestructura o cualquier otra transformación productiva de esos terrenos. No hay ninguna teoría económica para la cual esa simple actividad especuladora sea una fuente de nueva riqueza.

Por supuesto que se puede argumentar que el precio de la tierra no es el mismo en todas partes: que vale más una hectárea en el Valle del Cauca que en el Guaviare, o que la tierra puede cambiar de precio si cambia su destino, pues vale más un metro cuadrado urbanizado para construir vivienda que otro dedicado a cultivar maíz. Ya Ricardo planteó desde el siglo XIX la existencia de la “renta diferencial”, para explicar que estas diferencias de precio se podían dar por ubicación, fertilidad de la tierra, destino y otros factores.

Lo que es importante entender es por qué multiplica su precio un mismo terreno, pues se ha tratado de justificar el enriquecimiento de los hijos del Presidente como resultado de su precoz actividad empresarial.

Al fin y al cabo desde los aportes de Schumpeter, la teoría económica reconoció la gran importancia de los empresarios en la creación de riqueza por su capacidad de innovación.  Sin embargo, el mismo Schumpeter señala que la verdadera innovación empresarial es aquella que introduce nuevos bienes al mercado o mejora su calidad, cambia los métodos de producción o de organización industrial, o abre nuevos mercados.

Es evidente que en el caso de la zona franca de Mosquera no hubo ninguna de estas innovaciones empresariales. Esos terrenos se valorizaron únicamente como resultado de dos decisiones gubernamentales que cambiaron su uso: la del alcalde de Mosquera que adoptó el plan parcial de la zona y elevó el índice de ocupación, y la de los ministros que aprobaron la zona franca.

Aquí no hay empresarios sino lo que los economistas llaman “cazadores de renta”, que se apropian de plusvalías creadas por la intervención del Estado, lo mismo que quien recibía una licencia de importación en épocas de control, o el beneficiario de una concesión monopólica.

Tan reconocida es la creación de plusvalía con las decisiones oficiales que afectan el uso o destino del suelo, que una Ley (la 388 de 1997) reglamentó cómo se debía distribuir esa plusvalía entre los propietarios de la tierra y el Estado, debiendo aquellos pagar a los municipios donde se ubica el terreno hasta un 50% del mayor valor por metro cuadrado. En este caso no son los empresarios los que crean la riqueza, pero sí están obligados a ceder hasta la mitad de la lotería que se ganaron.

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