“Quiero ser yo” | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-18 05:00:00

“Quiero ser yo”

“Soy un hombre de 39 años y no tengo nada que valga la pena. No tengo una casa propia, no tengo un automóvil, no tengo un negocio, no tengo una carrera profesional. Estudié la secundaria y una carrera técnica, pero nunca he tenido un empleo bueno.”.
“Quiero ser yo”

Juan Carlos asegura que pasó la mayor parte del tiempo con su mamá, María Luisa, porque es hijo único y desde que su papá murió, su salud ha sido precaria.  
“Trabajo en una empresa en un puesto sin gran importancia que un buen amigo me consiguió y que me da para vivir más o menos con mi mamá, porque tampoco tengo una esposa ni unos hijos”.

Juan Carlos se resiste a culpar de su soledad a su mamá, aunque gran parte del tiempo lo dedicó a ella.  
“No he tenido suerte con las mujeres, he tenido novias pero al poco tiempo de noviazgo me terminan. No estoy nada contento con mi vida”.

Esta es una de las situaciones más comunes, según explica la psicóloga Ana Aparicio, del Centro de Salud Mental de Santander, una Ong que trabaja por la salud mental de la población bumanguesa y de otras regiones del departamento.

La psicóloga señala que esta clase de casos llegan a su consultorio con mucha frecuencia porque el modo de vida actual hace que la gente adquiera responsabilidades desde muy joven o se comprometa con situaciones que no quiere.

Paola Suárez es otro caso. Desde los 15 años conoció a quien hoy es su esposo, Fabián Castillo.
“A los 18 años, Fabián se fue para el Ejército y me pidió que lo esperara. A los cinco años volvió con una licencia, porque los enfrentamientos lo habían dejado muy mal. Él tenía familia pero me quiere mucho, soy su esperanza para seguir luchando”.

Fabián le pidió matrimonio y Paola aceptó porque se sentía comprometida. Sin embargo, 8 años después, Paola siente que no es más que una enfermera.
“Yo lo quiero, pero até mi vida a ser la esposa de un militar y la verdad es que no me siento contenta. Yo tenía deseos de viajar, pero siento que es muy tarde para hacerlo”.

El cuadro depresivo de Paola Suárez se agudiza con la agria relación que mantiene con su esposo.
De alguna manera, señala Paola, descarga con él su yo interno, que quisiera hacer otras cosas.
Los expertos aseguran que a pesar de los obstáculos, lo mejor para la salud mental de una persona es tratar de cumplir sus sueños, porque de lo contrario esa frustración se interpondrá en su vida cotidiana y las relaciones con los demás.

En el caso de Paola, la psicóloga le recomienda tratar de seguir su sueño, que siempre ha sido conocer India.
“Le recomendé que empezara a planearlo. No se trata de hacer cosas locas o de dejar abandonado a su esposo. Pero se puede planear. Por ejemplo, puede averiguar por un préstamo, consultar con agencias de viajes, hablar con su esposo, ver si podría quedarse o ir con ella”.

Lo mejor para la salud mental de Paola e incluso, para su relación personal, es que trate de viajar a India, que haga planes y consulte con sus amigos, que trate de conseguir su sueño.
Claro que el realismo juega un papel fundamental. Si la idea es ser estrella de rock cuando no se tiene ni oído ni voz para la música, lo mejor sería reconsiderarlo.

Pero si tiene voz y ha tomado algunas clases de canto, el sueño de cantar, por ejemplo, podría convertirse en una realidad.
Susan Boyle, una inglesa que participó en Britain got talent, consiguió su sueño de convertirse en cantante cuando nadie daba un peso por ella.

LA VOZ DEL EXPERTO
SILVIA BAUTISTA / psicóloga

“Cuando hay un impulso, un deseo, y la persona no es capaz de satisfacerlo, aparece entonces lo que en Psicología llamamos frustración. Que se manifiesta como un estado de vacío o de anhelo no saciado.

El proceso de madurez no es más que una larga carrera de obstáculos. A lo largo del desarrollo vital nos encontramos con numerosas barreras que impiden o dificultan la realización de nuestros deseos e impulsos.

La auténtica madurez se consigue cuando asumimos nuestras limitaciones. Cuando sabemos convivir con las frustraciones producidas ante acontecimientos insuperables. Cuando nuestras metas y objetivos se asientan sobre un plano real, relegando nuestras fantasías al campo de la ensoñación, sabiendo en todo momento que no somos dioses ni superhombres.

Muchos problemas vienen del mundo de las frustraciones que desencadenan en las personas comportamientos agresivos tanto hacia el exterior como hacia el interior, transformando al individuo en un ser antisocial o autodestructivo”.

Trinidad Aparicio Pérez
Psicóloga clínica y escolar

“La frustración es el deseo, objetivo, aspiración o esperanza no satisfecha, que se manifiesta como un estado de privación o falta de recompensa. El grado de frustración irá en función de la intensidad del deseo o anhelo. La frustración es una vivencia negativa, porque es la consecuencia de no haber logrado unas metas propuestas.

Lleva implícito un sentimiento de impotencia, al encontrarse ante una situación no esperada y contraria a lo que se ha estado luchando. Para manejar la frustración debemos tener en cuenta nuestros propios límites y los obstáculos que se nos pueden presentar.

El entorno, las circunstancias, incluso nuestras propias capacidades, son variantes que nosotros no podemos controlar y que pueden ser la causa de que nuestras expectativas u objetivos no se cumplan”.

Ruth Muñoz Pedrero / Psicóloga clínica

“Muchas son las personas que frustran sus expectativas porque sus normas o las de los demás no les dejan elegir con libertad. A veces “el debo” viene generado por normas sociales, morales, éticas y la persona no puede darle rienda suelta a sus verdaderas necesidades. Lo sano es no dejarse manipular todo el tiempo en la toma de decisiones por esos “debo”, hay que intentar que “quiero” y “debo” sean similares.

Un ejemplo de un sentimiento no frustrado podría ser querer hacer un viaje y elegir libremente a las personas acompañantes. Una queja muy habitual de frustración en consulta, es que la gente no puede tomar sus vacaciones si no es con hermanos, padres, pareja, etc, y a lo mejor le apetece sólo estar con una persona.

El hecho de tener miedo a la desaprobación y al rechazo a menudo hace difícil decir “no” a los requerimientos de los demás. Si te pasas la vida complaciendo a los demás, puedes perder la capacidad de saber qué es lo que realmente quieres tú. Es interesante que te sientes a reflexionar acerca de tu vida, tus actividades, las personas que te rodean. Intenta en la medida de lo posible sentirte pleno en tu “quiero” y “debo”. Intenta no colocar siempre por delante esas normas generales que forman el “debo”.

Otro ejemplo de frustración puede ser la elección de pareja, quizás tú busques ese enamoramiento especial y sin embargo debas emparejarte con alguien que tu familia ve con buenos ojos. La consecuencia de este tipo de frustración probablemente desencadenará resentimiento hacia los otros y hacia la propia vida”.

LISTA
¡Líberate!

Para dejar atrás esa lucha entre lo que se quiere y lo que se debe hacer o, por lo menos, conseguir que sea más equilibrada, es importante tener en cuenta algunos factores:

1. Dejar de tomar decisiones impulsivamente. Si no se tiene clara una idea, se puede posponer la decisión utilizando frases:
• Tengo que pensar en ello.
• Más tarde lo comentamos.
• En este momento no lo tengo claro.

2 No actuar de forma automática llevada por los hábitos de conducta. Pensar: ¿qué quiero yo realmente hacer?

3 Dejarse guiar sólo cuando es oportuno. Lo ideal es conseguir un equilibrio entre el “quiero” y el  “debo”.

 

 

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