¬°Oh, madre! | Noticias de santander, colombia y el Mundo | Vanguardia.com
Publicidad
Lun Dic 11 2017
21ºC
Actualizado 06:07 pm

¬°Oh, madre! | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-18 05:00:00

¬°Oh, madre!

Para las madres, todos los regalos; aunque no s√© si en los colegios siguen fomentando esos tenebrosos detalles que le tocaba elaborar a uno en artes manuales: un frasco de mayonesa envuelto en pita, pegado con ¬ďcolb√≥n¬Ē, con nariz de tapa de crema dental; un cuadro trapezoidal de pitillos (antes eran de papel parafinado) unidos con alfileres, con una colorida fotograf√≠a de una familia, de una madre o de un ramo de rosas, recortada a tijera roma de una revista vieja; o alguna de estas l√°minas pegada en un pedazo de tabla, adornada primorosamente con quemones de carb√≥n.
¬°Oh, madre!

Yo no sé tampoco si las madres todavía son capaces de soportar estos regalos sublimes y si, encima de todo, son capaces de mantenerlos en exhibición hasta que se deshacen felizmente y hay que tirarlos por fin a la basura.

Yo no s√© si las madres a√ļn prefieren que sus hijos cambien estos regalos por otros menos convencionales, que demuestran cu√°nto son amadas y cu√°nto se reconoce su labor en la familia: una licuadora, una aspiradora, una olla de presi√≥n grande (para que los frijolitos le alcancen para toda la visita), una aspiradora, una brilladora¬Ö O quiz√°s ellas se retuerzan de ternura ¬Ėo de horror¬Ė con esas canciones y esos poemas infinitamente cursis que algunos desmadrados se han inventado a lo largo de la historia y los hijos terminan diciendo frases que jam√°s han pronunciado, pero que el d√≠a de la madre toca echar: ¬ďTe amo, madre m√≠a¬Ē, ¬ďte doy gracias, oh, madre m√≠a, porque me ¬Ďdistes¬í el ser y me ¬Ďtrajiste¬í a este mundo¬Ē, o ¬ďsiempre has sido la mejor madre del mundo¬Ē, como si hubiese otra alternativa (dijo Facundo Cabral: ¬ďMadre no hay sino una y preciso me toc√≥ a m√≠¬Ē).

Tampoco s√© por qu√© la sociedad colombiana no hace campa√Īa para que los hijos entendamos que mucha de la felicidad de nuestras madres comienza cuando por fin abandonamos el nido y las descargamos del trabajo dom√©stico y que ellas tienen derecho de vivir su vida, independientes y solas y que no tienen por qu√© mantenernos hasta los cincuenta a√Īos. Ojal√° el regalo del d√≠a de las madres, que es una vez al a√Īo y que es tal vez la √ļnica vez que muchos hijos vienen de visita, fuera una pensioncita mensual, no importa que sea una chichigua, pero, as√≠ como el electrodom√©stico, el cuadro espantoso o el poema cursi, ella sabr√° que es con cari√Īo y lo recibir√° emocionada.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad