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Usted le pone el dulce a su vida | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-21 05:00:00

Usted le pone el dulce a su vida

Hasta los más diabéticos pueden ponerle dulce a la vida. Porque no es necesario echarle turrones de azúcar a todo para plasmar en su cara una sonrisa. Basta con tener una actitud más esperanzadora.
Usted le pone el dulce a su vida

Un ejemplo: la gente que le toca tomar tinto sin dulce, por prescripción médica, más allá de lo insípido que le pueda parecer, termina disfrutando de esa ‘tacita de café’ tanto o más que los que sí le pueden echar azúcar.

La verdad es que muchas personas se dejan abatir y deciden vivir sumergidos en los jugos de limón que ellos mismos se preparan, al punto que convierten sus problemas en ácidas pócimas que franquean sus espíritus.

¿No sería mejor convertir las angustias en retos para salir adelante y ver las cosas de otro modo?
Un axioma que deberían enseñar en las clases y en todos los colegios es ese que se lee así: “siempre será mejor ser dulce que agrio”.

Hay que decirlo: algunas personas sí saben endulzar su vida con estilo:  Los optimistas, por ejemplo, utilizan sus golosinas de ánimo para superar sus obstáculos. Los románticos sostienen que en medio de las espinas surgen las rosas; y los nobles argumentan que donde no hay una dificultad, no es necesaria la virtud.

Sea como sea, los optimistas, los románticos y los nobles también afrontan situaciones difíciles y los tres practican una similar filosofía de vida que reza de la siguiente manera: ¡un problema puede ser un turrón de azúcar para ponerle sabor a la vida!

Si no hace parte del ‘grupo de los tres’, debe tener presente que no puede permitir que la situación que afronte lo convierta en un ser amargado.

¿Usted a qué grupo pertenece? ¿Al que se deja disuadir por un obstáculo o al que lo enfrenta?

No se inquiete más de la cuenta por problemas que tocan a su puerta. Es cierto: hay altibajos, hay ‘estrelladas’ feas que decepcionan y existen sombríos porvenires para muchos. Sin embargo, ¿qué saca con aburrirse?

Los problemas se balancean al vaivén de la vida misma. Pero por más que sople el viento, siempre habrá un endulzante.

Por eso el título de la Página Espiritualidad de Hoy:  usted, y nadie más que usted, debe ponerle la cara amable a aquello que le afecta.

Que nada estropee su espíritu, viva feliz y en paz. Es mejor que su rostro refleje una dulce sonrisa, antes que una frente fruncida.
 
Cuando se sienta ‘achantado’ por algo, prefiera reír. Y para ello, lo mejor es confiar en Dios. Eso sí que le pone dulce a su vida.

Mire para adelante

Pasan los días, uno detrás de otro, la vida sigue su curso, no entiende de nada; lo mismo da que usted sea feliz, infeliz, que tenga cosas interesantes que hacer, que sea rico, pobre, conformista, inconformista o luchador.

Sólo usted y nadie más ha de intentar ser feliz.

El sol sale cuando tiene que salir, lo mismo da que usted tenga un día negro, que quiera salir corriendo hacia ninguna parte y no parar de correr hasta quedar exhausto.

Lo mismo pasa si el día es gris y llueve, si usted tiene un buen día, si está feliz, la naturaleza sigue su curso sin más.

Nos quejamos cuando llueve, nos quejamos si no llueve, si hace frío, si hace calor, si hay viento, si estamos gordos...  ¡Nos quejamos por todo!

Lo ideal sería que cuando se levante con el pie derecho y el día esté nublado, usted diga: “preciosas nubes”, se calce las botas de agua, la sombrilla y a la calle.

Si hace sol, pero se levantó por el lado contrario de la cama, lo mejor es asomarse a la ventana y decir: “precioso día nos regala la naturaleza hoy”… y se vaya a la calle con la mejor de sus sonrisas, a pasear, al trabajo andando y con el alma abierta para respirar lo bueno de la vida.

A donde sea que tenga que ir, vaya contento por el nuevo día que ha amanecido o por lo que sea: porque le gusta el menú del almuerzo que le darán, porque estrenas zapatos, porque hoy termina clases, porque salió a vacaciones, porque  sus hijos sacaron buenas calificaciones, porque su novio (a) le demostró que lo quiere mucho.

Mejor dicho: Siempre hay algo bueno por lo que se debe sonreír.

Da igual, a nadie le importa su pena, quizá un ratito sí, pero no mucho más.

Si usted no hace nada por sacudirse la nostalgia, la tristeza, el aburrimiento, la pereza, el eterno reproche de “merezco algo mejor”, nadie lo va a hacer por usted.

Así que lo único que queda, es ver el lado positivo o dulce de la vida, lo bueno que nos ofrece en cada momento y convencernos a nosotros mismos de que vale la pena y de que lo que sea lo vamos a conseguir.

Porque de todas formas, todo sigue y nada se detiene por nada ni por nadie. Le corresponde mirar hacia adelante.

POR SIMPLE GUSTO

El sabor dulce es uno de los cuatro sabores fundamentales del gusto, junto con el salado, el ácido y el amargo.

El dulce es captado por células específicas, en este caso las papilas gustativas, situadas en la punta de la lengua. Cuando una sustancia con sabor dulce interacciona con alguna de estas papilas, se liberan los transmisores nerviosos que llegan hasta el cerebro, dando lugar a esa sensación de delicia que percibimos.

Moraleja: haga que su cerebro perciba el dulce de la vida. Permita que cosas bellas pasen en usted.

 

 

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