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(Un adiós al poeta de los ‘Inventarios’) | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-23 05:00:00

(Un adiós al poeta de los ‘Inventarios’)

Aquí hablaremos un poco de ello, y para esto sería conveniente empezar con aquella confesión de Periandro, un personaje de Cervantes en ‘Los trabajos de Persiles y Segismunda’, que perfectamente muestra de qué guisa amó este poeta uruguayo, dice así: “Considera, señora, que el amor nace y se engendra en nuestros pechos, o por elección o por destino: el que por destino siempre está en su punto; el que por elección puede crecer o menguar… Yo casi puedo decir que desde las mantillas y fajas de mi niñez te quise bien”.
(Un adiós al poeta de los ‘Inventarios’)

Benedetti amó a destajo a Luz López Alegre (su amante esposa, cómplice y todo de por vida) del segundo modo, y desde la niñez la ‘quiso bien’ y este amor se prolongó por 60 años de ‘buena unión’, como escribió en Existir todavía; eso quiere decir que ese amor se mantuvo ‘en su punto’. También es propicio recordar que  Octavio Paz (en ‘La llama doble’) explica que la primera característica del amor es la exclusividad; y Benedetti, con ese carácter estricto y disciplinado que aprendió en el Colegio Alemán de Montevideo, supo que debía aceptar con una sonrisa su destino: debía ‘sentir a corazón abierto’ amor exclusivamente –aunque sabía que eso era muy cursi- por aquella zagala que una tarde con sublime osadía entró a su habitación cuando él padecía de tifus (estuvo con fiebres y diarreas por dos meses), y sin decir palabra alguna, sin siquiera medir consecuencias, sin importarle su estado lastimero lo besó amorosamente en sus labios resquebrajados.

En marzo de 1946 le juró un amor mortal (el eterno es una gran mentira), exclusivo y común a su ‘mengana particular’. ¿Amor común? Sí, para él el amor era cosa de todos los días, era un sentimiento sencillo, cotidiano y directo -como su obra-, pero un ejercicio común ‘capaz de hacer que las cosas triviales se vuelvan fundamentales’. Amor sencillo: “El amor es una palabra, un pedacito de utopía, un lago quieto, un jubileo de sangre, una alcachofa… Es todo eso y mucho menos y mucho más”. Así amó Benedetti, así consideraba Benedetti al amor, como una actividad necesaria (casi fisiológica) tal como comer, beber o tan esencial como respirar para vivir bien: “Es un amor común / tan simple y tan sabroso / como tener salud”.

Leamos este poemilla:

Ustedes y nosotros
Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial,
nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.

Ustedes cuando aman
calculan interés
y cuando se desaman
calculan otra vez,
nosotros cuando amamos
es como renacer
y si nos desamamos
no la pasamos bien.

Ustedes cuando aman
son de otra magnitud
hay fotos chismes prensa
y el amor es un boom,
nosotros cuando amamos
es un amor común
tan simple y tan sabroso
como tener salud.

Ustedes cuando aman
consultan el reloj
porque el tiempo que pierden
vale medio millón,
nosotros cuando amamos
sin prisa y con fervor
gozamos y nos sale
barata la función.

Ustedes cuando aman
al analista van
él es quien dictamina
si lo hacen bien o mal,
nosotros cuando amamos
sin tanta cortedad
el subconsciente piola
se pone a disfrutar.

Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial,
nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.

caja biográfica
Mario Benedetti

• Nació el 14 de septiembre de 1920, en Paso de los Toros, Tacuarembó, República Oriental de Uruguay. Cursó la primaria en el Colegio Alemán de Montevideo, donde comenzó a escribir poemas y cuentos. Logró escribir un poco más de ochenta libros de distintos géneros, entre las que destacan su novela más vendida La tregua, que apareció en 1960, con esta adquirió importancia internacional, el ensayo El escritor latinoamericano y la revolución posible (1974), los cuentos de Con y sin nostalgia (1977), los poemas de Viento del exilio (1981) y la novela Gracias por el fuego (1965). En 1987 recibió el Premio Llama de Oro de Amnistía Internacional por su novela Primavera con una esquina rota. Otros libros son Despistes y franquezas (1990), Las soledades de Babel (1991), La borra del café (1992), Perplejidades de fin de siglo (1993) y su novela Andamios (1996). Su obra poética completa ha sido recogida en Inventario Uno (1950-1985) e Inventario Dos (1986-1991) y sus cuentos en Cuentos completos (1947-1994). Murió el domingo pasado en su casa de Montevideo.

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