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Que Dios te reviente | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-23 05:00:00

Que Dios te reviente

Para matar al hombre de la paz // para golpear su frente limpia de pesadillas // tuvieron que convertirse en pesadilla // para vencer al hombre de la paz // tuvieron que afiliarse para siempre a la muerte // matar y matar más para seguir matando // y condenarse a la blindada soledad // para matar al hombre que era un pueblo // tuvieron que quedarse sin el pueblo.
Que Dios te reviente

Estos versos son de “Allende”, poema de Mario Benedetti, el hombre que, como dijo el presidente Tabaré Vásquez, “no morirá jamás”. Escribió más de 80 libros y cultivó la poética, la narrativa, las canciones populares, el cine, pero, sobre todo, la resistencia. Benedetti jamás ocultó su compromiso con los movimientos de izquierda y, por esa razón, vivió exiliado muchos años en Argentina, Perú, Cuba y España.

En nuestro medio, ignorante de las realidades políticas y sumiso hasta el extremo, fue más conocido por sus poemas de amor en los cuales siempre estuvo implícito su compromiso con el pueblo. (…) Pero hagamos un trato // yo quisiera contar  con usted // es tan lindo saber que usted existe // uno se siente vivo // y cuando digo esto // quiero decir contar aunque sea hasta dos // aunque sea hasta cinco // no ya para que acuda presurosa en mi auxilio // sino para saber a ciencia cierta // que usted sabe que puede contar conmigo.

En “Ustedes y nosotros”, reafirma su amorosa mirada a los desposeídos: Ustedes cuando aman // exigen bienestar // una cama de cedro // y un colchón especial, // nosotros cuando amamos // es fácil de arreglar // con sábanas qué bueno // sin sábanas da igual.

Benedetti no morirá jamás, su espíritu señalará siempre la injusticia y la maldad. Cuánta falta hace que en este país lean su poema “Torturador y Espejo”, fiel semblanza del dictador que ahora tantos bendicen: Mirate así // qué cangrejo monstruoso atenazó tu infancia // qué paliza paterna te generó cobarde // qué tristes sumisiones te hicieron despiadado. No escapes a tus ojos // mirate así // ónde están las walkirias que no pudiste // la primera marmita de tus sañas. Te metiste en crueldades de once varas // y ahora el odio te sigue como un buitre // no escapes a tus ojos // mirate así. Aunque nadie te mate // sos cadáver // aunque nadie te pudra // estás podrido // dios te ampare // o mejor // dios te reviente.

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