El «fuhrer» | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-25 01:10:48

El «fuhrer»

El infortunado encuentro de Adolf Hitler con Joseph Goebbels estuvo antecedido de una serie de factores coincidentes que han llevado a muchos estudiosos de la mente a fortalecer la idea de un determinismo psicológico al cual muy pocos escapan: tanto Hitler como Goebbels eran fracasados que habían aguantado hambre debido a su incapacidad para encajar en la realidad de los desafíos de la vida, y ambos, también, encontraron en los judíos el trompo de poner para cobrarse todas las desdichas de la vida.
El «fuhrer»

Por eso cuando se encontraron en el Nazismo no tuvieron dificultad alguna para ponerse de acuerdo en su afán de destrucción, y el resultado de esta amistad—unida a otras del mismo cuño—, ya es más que lamentado por la historia.

Autoritarios y dueños de una mente criminal, cínicos y despiadados, tanto el Fuhrer como su propagandista no tuvieron ningún empacho en eliminar a seis millones de judíos, después presentarlos como culpables de todas las desgracias del mundo, que es como decir de los sufrimientos que estos dos cómplices alguna vez habían padecido. Hitler marcó la pauta y Goebbels proyectó su imagen, cuidadosamente maquillada, con la mayor eficiencia posible, y el dueto logró el desquite que buscaba. Un Hitler vociferante es el que nos ha dejado como herencia el cinematógrafo de la época: un energúmeno que daba órdenes a diestra y siniestra y que ordenaba matar personas, como  un vendedor de insecticidas ataca las cucarachas en nuestra querida Colombia. ¿Cuál es la diferencia con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez?

Por estos días, a propósito de unas declaraciones del Ministro de Defensa colombiano, Chávez salió en televisión para advertir que, si las circunstancias así lo exigieran, ordenaría el uso de los helicópteros y otros recursos de guerra que su país recientemente compró a Rusia en una nostálgica operación que, seguramente, le llevó a creer que negociaba con la fracasada Unión Soviética.

Ahíto de poder, Chávez se lució como un «fuhrer» criollo y mostró la garra de quien necesita una guerra para compensar, con la muerte de muchos inocentes, sus sufrimientos de hombre de clase baja que no se consuela con la idea de no haber formado parte de las grandes élites donde sobran la comida y otros placeres. Sin olvidar, desde luego, que Chávez tiene su propio jefe de propaganda que le hace aparecer grande ante el mundo, cuando no es más que un simple resentido gritón.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad