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Las hormigas son el insecto m√°s humano, seg√ļn los expertos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-30 16:31:41

Las hormigas son el insecto m√°s humano, seg√ļn los expertos

Practican la agricultura, tienen ganado y ejércitos, y capturan esclavos, pero no son un pueblo humano sino hormigas, cuyas costumbres similares a las nuestras son motivo de estudio en la mayor colección de especímenes del continente.
Las hormigas son el insecto m√°s humano, seg√ļn los expertos

Est√° en el tercer piso del Museo de Historia Natural de Washington, en una sala ba√Īada de luz florescente blanca donde se percibe un ligero olor a formol.

Allí arriba, tan lejos de la tierra, se conserva el mayor registro biológico de hormigas del continente americano, con más de un millón de especímenes ensartados en un bosque de alfileres.

Pertenecen a 5.000 especies diferentes, desde las "culonas" cortadoras de hojas, un manjar en Colombia, hasta las cazadoras de insectos.

Con 12.000 especies conocidas hasta ahora y otras 8.000 sospechadas pero a√ļn no descubiertas, la hormiga es uno de los insectos de mayor √©xito en el planeta y, sin embargo, s√≥lo captan la atenci√≥n de los ni√Īos o de los adultos cuando las peque√Īas manchas negras con patas marchan en fila india por la cocina.

Ted Schultz, el encargado de la colección, ve en ellas una de las piezas fundamentales de la naturaleza.

"Las hormigas son un componente clave de todos los ecosistemas. Si se las sacara, la mayoría de ellos se colapsaría. Ellas limpian desechos y comen insectos que si no crecerían de forma explosiva", dijo Schultz.

Este entom√≥logo ha dedicado su vida a entenderlas y lo que ha descubierto suena extra√Īamente familiar.

Su especialidad son las 200 especies de hormigas "agricultoras", que cultivan hongos desde hace 50 millones de a√Īos y que existen √ļnicamente en el continente americano.

Los alimentan en "huertas" subterr√°neas con materia vegetal o en descomposici√≥n, dependiendo de la especie, e incluso cultivan una bacteria en el exterior de su cuerpo que act√ļa como un antibi√≥tico contra las enfermedades de los hongos.

"Por sí mismas, las hormigas no pueden producir su propia comida, pero cuando cada una hace su trabajo, crean algo tan complejo como la agricultura", explicó Schultz.

También las hay "ganaderas", que cuidan de "manadas" de pulgones y se alimentan de una sustancia que ellos excretan.

M√°s inquietantes son las que sobreviven mediante la trata de esclavos. Los capturan en ataques a otros hormigueros, de donde se llevan las larvas, que tras nacer en su hogar extra√Īo cuidan de sus amos, sin saber nunca su origen il√≠cito.

As√≠, pese a contar con un cerebro min√ļsculo y un repertorio muy limitado de comportamiento individual, las hormigas han desarrollado sociedades de extraordinaria complejidad y coordinaci√≥n, que llegan a tener millones de individuos.

Pero al contrario que en las comunidades humanas, en las de himen√≥pteros no hay diferencias internas, seg√ļn destac√≥ Jefferey Sosa Calvo, un estudiante colombiano de doctorado que investiga en el museo.

"La sociedad de las hormigas es más uniforme, más altruista, todo va en beneficio de la colonia", explicó Sosa Calvo, quien apuntó que las obreras, que son estériles, incluso renuncian a tener hijos para el bien de la especie.

Lo que no se sabe a√ļn es el por qu√© de esa obediencia ciega a los comandos de la reina, seg√ļn √©l.

La similitud y diferencias con los seres humanos es el eje central de una exposición que el museo abrirá el sábado, titulada "Agricultores, Guerreros, Constructores: La vida oculta de las hormigas".

Consiste en 39 fotos asombrosas de Mark Moffett, en las que revela con detalle microscópico las facciones de un insecto que a veces parecemos no ver.

El museo también exhibirá un molde de aluminio de un hormiguero de casi 2 metros de profundidad y una colonia con habitantes de verdad.

Las fotos reflejan la gran variedad de hormigas que existen, todas hijas de una especie a√ļn existente en la Amazon√≠a, la Martialis heureka, de la que s√≥lo se tiene un esp√©cimen, conservado en una colecci√≥n de Sao Paulo, seg√ļn Sosa Calvo.

Esa hormiga, a su vez, descendi√≥ de una avispa hace unos 130 √≥ 140 millones de a√Īos, cuando por la Tierra se paseaban los dinosaurios.

La clave de su éxito ha sido su carácter social, un mensaje que queda claro en los archivadores gigantes que guardan los especímenes del museo.

Mientras, abajo, en los espacios abiertos al p√ļblico, los humanos suben escaleras, las bajan, curiosean, llenan corredores y buscan comida.

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