Pensionados ferroviarios no se atreven a despedirse | Noticias de santander, colombia y el Mundo | Vanguardia.com
Publicidad
Mié Sep 20 2017
22ºC
Actualizado 09:35 pm

Pensionados ferroviarios no se atreven a despedirse | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-31 05:00:00

Pensionados ferroviarios no se atreven a despedirse

Del ferrocarril en Barrancabermeja queda la tradicional vía que sirve de orientación, la estación convertida en cafetería, una locomotora a vapor que hace las veces de monumento, y sobre los rieles carcomidos por el oxido, una gran fábrica de chatarra y basura.
Pensionados ferroviarios no se atreven a despedirse

De los viejos vagones que transportaban petróleo desde Tello, en Neiva, hasta Barrancabermeja, los cafeteros y los que cargaban la cosecha de algodón del César hasta Medellín, no queda nada, sólo el recuerdo de unos pocos que se aferran a no olvidar la época.

Es por eso que en un peque√Īo garaje ubicado en el barrio Santana, Comuna Cinco, todav√≠a hay espacio para que esta comunidad fraterna de adultos mayores rememoren tantos a√Īos de trabajo.

All√≠ est√° ubicada la Fundaci√≥n Nacional de Pesionados Ferroviarios, Funalpenfer, cap√≠tulo Barrancabermeja.¬† √Čsta es una de las tres asociaciones de pensionados que sobreviven en la ciudad, agremiando a 240 personas que le dedicaron parte de sus vidas al tren.

Para ellos, el declive del sistema, que desarrolló al país, tiene un solo nombre: César Gaviria Trujillo, presidente de Colombia en el periodo de 1990 a 1994.

Fue en esa época cuando se decidió que las líneas férreas serían gerenciadas desde Bogotá.

¬ďDesde ese momento hasta lo m√°s m√≠nimo ten√≠a que ser ordenado por Bogot√°, y hac√≠an cosas que uno no se explicaba. Paraban locomotoras completas sin ninguna explicaci√≥n¬Ē, afirma Antonio G√≥mez, presidente de la asociaci√≥n.

Y a√Īade, ¬ďesto se llen√≥ de politiquer√≠a, monopolizaron todo, estaba lleno de ratas de dos patas¬Ē.

Las vidas que se alimentaron de vapor

Con un discurso que hab√≠a preparado 15 minutos antes de su intervenci√≥n Antonio G√≥mez, de 65 a√Īos, fue el primero en pedir la palabra cuando el Instituto Nacional de Concesiones, Inco, socializ√≥ la propuesta del Sistema F√©rreo Central en Barrancabermeja, hace 15 d√≠as.

Su intervención fue larga y puntual, exigiendo que el megaproyecto que se planteaba le devolviera a Barrancabermeja y al país lo que la burocracia y la politiquería le habían arrebatado: los ferrocarriles, el empleo y toda la dinámica económica y cultural que se forjaba a lado y lado de los rieles.

¬ďPor experiencia sabemos que las concesiones son un monopolio centralista, nuestro √ļnico inter√©s es que se reactive la v√≠a f√©rrea, no sacamos nada con que se levante la v√≠a central del pa√≠s si los pueblos no se vuelven a interconectar¬Ē, asegura.

los rieles en el Puerto Petrolero

El primer ferrocarril en Barrancabermeja era un tren privado propiedad de Ecopetrol, que conducía a los trabajadores de la Refinería a El Centro. La estación del ferrocarril se construyó en 1954.

Luego la vía férrea se amplió y se hacían viajes a Bucaramanga, a Puerto Wilches, Puerto Berrío, Gamarra y otros municipios cercanos. En 1961 se hizo la integración de la línea férrea nacional, por lo que el tren hacía viajes más largos, hasta Bogotá, Santa Marta y Medellín, aunque no dejaba, por ello, de dinamizar la economía local.

¬ďEl tren local serv√≠a para que los campesinos sacaran arroz, pl√°tano, yuca. A ellos se les cobraba m√°s barato y se hac√≠an paradas en cualquier lado donde estuviera una banderita blanca, que ellos colocaban para que el tren parara. Se llamaba parada de bandera y era obligatorio hacerla¬Ē, afirma
Las rutas de este tren permitían el comercio entre Puerto Berrío, Gamarra, Puerto Wilches y Barrancabermeja.

Y aqu√≠ como en todos lados, los trenes ten√≠an nombre, como por ejemplo el ¬ĎIguanero¬í, que iba a Bucaramanga. ¬ďSe llamaba as√≠ porque por las monta√Īas uno lo que ve√≠a eran cientos de iguanas, o el tren de ¬Ďpalito¬í, porque los asientos eran de madera, inc√≥modos y mucho m√°s baratos¬Ē, relata Ar√©valo.

20 a√Īos de historia ¬†

Antonio G√≥mez ha estado al frente de la fundaci√≥n durante los √ļltimos 15 a√Īos. Ingres√≥ a los ferrocarriles a los 19 a√Īos como obrero y su √ļltimo cargo lo desempe√Ī√≥ como jefe de paradas y en la direcci√≥n del reporte gr√°fico.

¬ďYo era reci√©n bachiller y encontr√© en un peri√≥dico que una empresa de transporte necesitaba bachilleres, as√≠ ingres√©¬Ē, relata G√≥mez.

Por su parte, Milciades Navarro, operador de locomotora, afirma que, ¬ďen ese tiempo no hab√≠an cartas de recomendaci√≥n, los callos de las manos hablaban por uno. Entonces si quer√≠an saber si uno hab√≠a trabajado le miraban las manos¬Ē. Los dos pensionados sirvieron al sistema ferrovario durante casi 20 a√Īos de su vida.

El romanticismo ferroviario

scuchar a los pensionados hablar de los ferrocarriles, es sentir como ellos, una mezcla de sentimientos. ¬ďPara nosotros esa fue nuestra vida, all√≠ aprendimos a hacer de todo, esa fue nuestra escuela, y para cada cosa que tuvi√©ramos que hacer constru√≠amos nuestras propias herramientas, todo fue con las u√Īas. Por eso fue que cuando se acabaron todos quedamos desocupados, cada uno ten√≠a su especialidad, hab√≠a m√°s de 150 cargos diferentes¬Ē, asegura G√≥mez.

Lo mismo piensa Navarro, hijo adoptivo de Barrancabermeja, que trabaj√≥ en los ferrocarriles 20 a√Īos y diez meses. Su primer sueldo fue de 8 pesos con 10 centavos, y como relata, ¬ďdurante 12 a√Īos desde la locomotora cientos de amaneceres y puestas de sol, sintiendo como arrastraba desde el primer vag√≥n, toda la carga, que era una responsabilidad enorme. Eso no creo que lo pueda olvidar¬Ē, relata.¬†

 

 

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad