Buscando la belleza de Bucaramanga | Noticias de santander, colombia y el Mundo | Vanguardia.com
Publicidad
Dom Dic 17 2017
20ºC
Actualizado 02:56 am

Buscando la belleza de Bucaramanga | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-02 17:55:43

Buscando la belleza de Bucaramanga

Mi libro de América Latina no me había llenado de esperanza antes de llegar a la Ciudad Bonita: “No hay muchas razones por las cuales un extranjero iría a Bucaramanga, a no ser que llegue en el camino hacia Cúcuta para llegar a Venezuela.”
Buscando la belleza de Bucaramanga

Menos mal que no le hice caso, pues no me quiero ir de aquí. Disfruto el clima, la gastronomía, la facilidad de hacer las cosas y he hecho varios paseos espectaculares por los alrededores.

Sin embargo, los únicos extranjeros que he conocido aquí sólo vinieron al DAS para renovar el permiso de estancia, pues estaban viviendo en San Gil. No quedé muy convencido cuando el Director del IMCT, José Alcides Cortés, me aseguró que la revista Semana dijo que Bucaramanga es la ciudad número uno para visitar en Colombia.

Ver video del recorrido

Bucaramanga es conocida por la parte empresarial y comercial y por sus parques, lo que hace que la vida sea la más rica que he conocido. Sin embargo, comercio y parques hay en muchas ciudades. Un londinense no cruzaría el Atlántico para sentarse en un parque; un neoyorquino no saldría de vacaciones para ir de compras. Lo que quiero saber es ¿qué tiene Bucaramanga que no tienen otros lugares? ¿Cuál sería el encanto de Bucaramanga para los turistas?

Entonces, es con algo de escepticismo que subo al taxi de Pablo Coronado, encargado de ser mi guía por Bucaramanga durante la mañana.

Me recoge en la portería de mi casa: “Señor West, ¿cómo le va? ¿En qué le puedo colaborar?”
Tras dos minutos de mi “recorrido turístico” por Bucaramanga, ya me acordé de lo que me enamoró de este lugar. Pero la calidez de la gente no sólo de Santander, sino de toda Colombia, no es un secreto. Y menos para mí, pues siempre he pensado que si los colombianos trataran a los colombianos como tratan a los extranjeros, el país estaría mucho mejor.

En fin, dudo que el saludo cordial de mi guía lo haya aprendido en clase; es algo muy normal en esta ciudad.

Nuestro recorrido empieza en Cañaveral. Voy tachando la lista: comercio: sí. Parque: sí. Arquitectura bonita: sí. Tiene todos los requisitos para ser un buen vividero, pero siempre tengo la pregunta en la cabeza: “¿Quién viajaría desde otro país para ir a un centro comercial o a un parque pequeño con  árboles y bancos?”

Pablo me explica un poco más del curso que está realizando, empezando por el servicio al cliente. Cualquier bumangués que haya tomado taxi en Londres (bastante parcos y poco amables), entenderá porqué hacerlo aquí me parece una maravilla.

Aun así, mi taxista me asegura que todavía le faltan cosas por aprender. Ha aprendido a manejar varias clases de personalidades. La tolerancia y la importancia de escuchar, por ejemplo, son primordiales con un cliente agresivo. El curso enseña la importancia de presentarse y vestirse bien. Se me ocurre que es un nivel de atención al cliente notable para un taxista.

Hace una semana, en este diario se publicó la lista de las diez peores ciudades del mundo para coger taxi. Inconformidad con el servicio ofrecido por los conductores fue uno de los factores más importantes en ese informe y la lista incluía destinos turísticos muy importantes, tal y como son Nueva York, Atenas y Bangkok. Un punto a favor del turismo en Bucaramanga.

Aun así, mientras mi conductor-estudiante me enseña el Carrefour de la Autopista a Floridablanca y explica que “en Bucaramanga se consigue de todo”, estoy inquieto, con ganas de ver algo que me antoje.

“En Londres también se consigue de todo”, le digo. “Yo quiero ver Bucaramanga”.

Luego llega la primera sospecha de que me puedo haber equivocado. Nos bajamos en el Parque de La Flora. Mi guía comienza a hablarme de los varios tipos de plantas que me dejan asombrado. No oigo mucho por estar pensando que tengo que hablar muy en serio con mis amigos: ¿Cómo pasé siete meses en la Ciudad Bonita sin que alguien me llevara a la parte más bonita?
El taxímetro manda que el recorrido sea breve, pero es suficiente para abrir mi mente.

La subida al carro me dio hambre. Por fin, tengo la oportunidad de hacer la pregunta que llevo toda la mañana pensando: “Lléveme a comer la mejor empanada de Bucaramanga”. De todas las cosas que me han convencido de que podría vivir feliz para siempre en Bucaramanga, las empanadas encabezan la lista.

Otra vez, el conocimiento local de mi guía me rinde. Elige el carro de empanadas que se encuentra en la Avenida González Valencia con 52ª. Pruebo una de pollo y camarón y no me arrepiento. Ahora sí, estoy más convencido: creo que el IMCT ha dado con algo.

Pasando por la Carrera 33, estoy otra vez inquieto. Necesito algo más impactante. Otra vez mi apetito se ha despertado. Mi guía vuelve a cumplir.
En todos los destinos turísticos del mundo, los miradores se encuentran entre las atracciones principales: subir la Torre Eiffel es obligatorio en París, subir el Empire State es un deber en Nueva York.

El mirador en la vía a Cúcuta tiene una vista para competir con cualquiera. Y llevo siete meses en Bucaramanga sin subir por allá. Siento que se está acercando esa conversación seria con mis amigos bumangueses.

Descubriendo el Parque del Agua, me doy cuenta de que no estaba consciente de toda la belleza de Bucaramanga. La próxima y última etapa de la carrera me confirma esta impresión.

Will Caiger-Smith, un visitante inglés a Bucaramanga, me comentó, tras caminar por el centro de la ciudad, que esta zona le hizo pensar en “calor, carros y caos”.

La Casa Bolívar, tal vez el sitio histórico más importante de la ciudad, a menudo pasa desapercibida entre ese caos. Uno olvida que el centro de la ciudad es un centro histórico. La verdad es que esa no es su cara visible.

En la lista de instituciones culturales a visitar del Sr. Coronado, seguía el Coliseo Peralta. Tiene más de 120 años de historia, pero por la fachada que se deteriora, nadie lo sabría. Pero si lo que hay afuera es una decepción, lo que hay adentro en una revelación. Entrar al auditorio es como entrar a otra Bucaramanga, una pintoresca Bucaramanga de otros tiempos.

Desafortunadamente, esta Bucaramanga está en un muy mal estado, tanto, que parece que sólo soplar sería bastante para derrumbarlo todo. Luis Eduardo Bautista, el director del Club Kiwanis Bucaramanga, una ONG que es dueña del edificio, explicó: “Nosotros no tenemos cómo mantener el edificio.

Renovar sólo la fachada costaría por lo menos 20 millones de pesos y estamos buscando que alguna institución pública lo compre para que se pueda conservar. Es muy triste porque es un monumento nacional”. Con esas palabras que me hicieron pensar, terminó mi paseo.

Para pensar

El director del IMCT, José Alcides Cortés, me habló del desarrollo turístico en Bucaramanga, de que los cursos para taxistas hacen parte, explicando que el número de visitantes a la ciudad está creciendo. “Hace poco montamos un centro de información en el aeropuerto y estamos haciendo publicidad a nivel mundial.

Queremos mostrar lo fuerte de Bucaramanga. Aquí la gente viene a caminar o viene por el calzado y las joyas. Estamos haciendo un esfuerzo para promover los parques y las partes históricas y culturales del centro”.

¿Un taxista capacitado en turismo me puede convencer de que Bucaramanga sea una ciudad turística? Sin duda, fue capaz de mostrar bellezas que ni sabía que existían. No obstante, un buen vividero no siempre equivale a un destino de vacaciones. Es más, la parte más histórica es, actualmente, la menos atractiva.

Bucaramanga tiene competencia muy grande en el turismo: sus propias afueras. Sin embargo, el recorrido sí dio a conocer que, con lo acogedora que es la gente con el extranjero, la capital tiene el potencial para convertirse en otro centro turístico de Santander.
Puede ser que la Ciudad Bonita no se dé cuenta de porqué se llama así.

Voz de turistas

Will Caiger-Smith, Inglaterra: “Nunca olvidaré la comida de Bucaramanga. Es la mejor que he probado en Colombia. Aparte de eso, me impactó lo bonito que era todo, del paisaje que la rodea y las zonas verdes”.

Asif Ali, Pakistán: “Para mí lo mejor de Bucaramanga está claro. Es una ciudad chévere para visitar por la gente. Son todos muy amables y cariñosos, nos ayudan a orientarnos y por eso el ambiente es muy agradable”.

 

 

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad