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A 78 metros del suelo bumangués | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-31 05:00:00

A 78 metros del suelo bumangués

A las 7 y 36 minutos de la noche del martes pasado, en la azotea del cuarto edificio m√°s alto de Bucaramanga, a los ocho hombres que apoyaron el descenso del ¬ĎBatman colombiano¬í, s√≥lo los acompa√Ī√≥ una t√≠mida luna y el eco lejano de quienes 78 metros m√°s abajo, esperaban ver en acci√≥n a este deportista extremo.
A 78 metros del suelo bumangués

Arriba reinaban el viento, la oscuridad y una tensa calma.

Silvio Alejandro Martínez estaba en uno de los extremos del edificio y tenía a Bucaramanga a sus pies.

- Vámonos con esa luz, gritó a su equipo de seguridad, mirando el pedacito de luna.

Eso fue lo √ļltimo que dijo cuando sobrepas√≥ el borde de la estructura e inici√≥ el descenso que trascurri√≥ en menos de cinco minutos.

Los 21 pisos del edificio Coopmagisterio V, que bordea el parque Mejoras P√ļblicas y que en los a√Īos 80 fue la construcci√≥n m√°s alta de la ciudad, pasaron ante sus ojos como un rayo.

¬ďDescender es m√°s f√°cil desde un edificio¬Ē, dijo horas antes.

Para este hombre, que lleva 17 de sus 32 a√Īos de vida acostumbrado a las m√°s variadas condiciones morfol√≥gicas de los picos colombianos, las estructuras urbanas parecen un hueso f√°cil de roer. ¬ďSon todas iguales y yo estoy totalmente soportado desde arriba con un anclaje¬Ē, explica. Pero esa es tal vez la parte f√°cil del reto. En su contra est√° el viento, que puede balancearlo violentamente como un p√©ndulo, lo que ocurri√≥ cuando Silvio ajustaba el libreto de su presentaci√≥n en Bucaramanga el lunes.

Sus 70 kilogramos no son mayor cosa para el viento que arrecia a más de 50 metros de altura. Su clave es utilizar brazos y piernas como si fueran tenazas y tener una coordinación de relojero con sus hombres.

Ya en el aire, los primeros diez metros de descenso ponen a prueba su miedo. En ese espacio logra estabilizarse. ¬ďSiempre hay miedo, si no lo sintiera ser√≠a un loco; el miedo me da la posibilidad de ser responsable¬Ē, dice.

Pero no todo est√° escrito.

Serían las 7 y 38, cuando en medio del descenso de este edificio bumangués que no alcanza ni la mitad de la altura del rascacielos más alto de Colombia (es la Torre Colpatria en Bogotá), uno de los hombres clave soltó a Silvio y en plena caída libre se vio obligado a frenar por sí mismo, lo que aceleró la llegada.

Esto impidió que el deportista extremo que ha descendido tres veces la Torre Colpatria y los dos edificios que le siguen en la lista de los más altos del país, se invirtiera para terminar el descenso de cabeza. Silvio lo llama el estilo murciélago y quería intentarlo aquí como ya lo ha hecho en otras estructuras.

Salvar una vida

Silvio Martínez corre diez kilómetros diarios y tiene una rutina de ejercicios que fortalecen sus brazos y piernas, principalmente.

Sin embargo, su preparaci√≥n f√≠sica no la dedica √ļnicamente a descender grandes edificios buscando marcas nacionales e internacionales, o a liderar encuentros de deporte extremo en todo el pa√≠s.

En febrero de 2008, en medio de una crisis familiar, recibi√≥ una llamada de urgencia de una empresa privada de helic√≥pteros, que lo buscaba para ayudar en el rescate de una ni√Īa de seis a√Īos que hab√≠a ca√≠do a un precipicio entre Calarc√° y Armenia.

Ellos quer√≠an saber si estaba viva, pero era imposible llegar por tierra. Silvio no hab√≠a hecho nada por el estilo. S√≠ hab√≠a descendido por cuerdas desde un helic√≥ptero, pero salvar una vida ¬Ėpens√≥- requer√≠a de otras habilidades.

Lleg√≥ en la noche pero no autorizaron el vuelo. As√≠ que a las cinco de la ma√Īana del d√≠a siguiente, Silvio baj√≥ a buscarla desde un helic√≥ptero de carga, que no es el indicado para este tipo de operaciones porque no puede estabilizarse durante mucho tiempo en el aire.

¬ďEl piloto me advirti√≥ que ten√≠a que bajar lo m√°s r√°pido posible o si no el perdido era yo. Fue como impactar contra la naturaleza; no fue suficiente el bloqueador que ten√≠a para parar el impacto sino que tuve que hacerlo en la pierna y me pegu√© un quemonazo¬Ē, recuerda.

Cay√≥ 30 metros m√°s abajo del lugar donde impact√≥ la camioneta que llevaba a la peque√Īa. Tuvo que ascender y buscarla en medio de la niebla y el musgo, hasta que finalmente la encontr√≥; ten√≠a hipotermia pero pronto la estabilizaron en el helic√≥ptero.

La ni√Īa lo llam√≥ Batman y as√≠ lo present√≥ cuando √©l mismo la carg√≥ en sus brazos para entreg√°rsela a la mam√°.

Silvio cuenta que la comparación le causó risa. Pero ahora que muchos lo reconocen por ese apelativo, piensa que hay varios rasgos que lo identifican con el mítico superhéroe, ya que Bruce Wayne no posee superpoderes sino que utiliza sus habilidades y las de su amigo Robin y su empleado Alfred Pennyworth para ayudar al que lo necesita.

¬ďPueden decir que uno es superh√©roe, que sube y baja cuerdas, pero en las alturas uno se da cuenta que es un ser humano fr√°gil y all√≠ descubr√≠ c√≥mo el deporte que practico sirve para ayudar a los dem√°s¬Ē, dice.

Ese rescate ha sido su mayor triunfo, pero sus sue√Īos vuelan m√°s alto. De regreso a casa, acompa√Ī√≥ a su padre en los √ļltimos meses de su vida y como un homenaje decidi√≥ intentar descender los rascacielos m√°s altos de Latinoam√©rica.

En las alturas

Conquistar la Torre Colpatria le cost√≥ 10 a√Īos a Silvio Mart√≠nez.

Su obsesi√≥n con las alturas empez√≥ desde los 12 a√Īos, cuando su padre, que era comerciante, lo llevaba a un lugar desde donde se ve√≠a imponente el Nevado del Cocuy.¬† En cinco ocasiones intent√≥ llegar a ¬ĎEl P√ļlpito del Diablo¬í en ese nevado. En la cuarta se accident√≥ cuando en un punto donde toca ascender sin cuerdas cay√≥ 18 metros, pero en la quinta lo logr√≥.

Esa caída le costó la reconstrucción de una de sus rodillas, pero quería más.

¬ďHe hecho diferentes expediciones en Colombia; no soy de los mejores, soy bueno en deporte extremo y por eso le met√≠ el complemento¬Ē, dice. Se refiere al rappel urbano, una derivaci√≥n de la escalada y el monta√Īismo que hasta hace tres a√Īos no se practicaba en Colombia.

Este licenciado en Educaci√≥n F√≠sica sab√≠a que trasladar el monta√Īismo a la ciudad podr√≠a parecer un sue√Īo loco, no tanto por el riesgo que implican los descensos, sino porque lograr que presten un edificio es una tarea marat√≥nica.

Lejos est√° de unirse al franc√©s Alain Robert, conocido como ¬Ďel Hombre Ara√Īa¬í, que ha escalado m√°s de 80 rascacielos incluyendo el Taipei 101 de Taiw√°n, el edificio m√°s alto del mundo, sin permiso y¬† sin cuerda protectora, s√≥lo utilizando sus manos y pies.

Silvio no quiere ser un superh√©roe encarcelado, por eso, el sue√Īo con los rascacielos en Colombia¬† ha puesto a prueba su paciencia en cuestiones administrativas.

En 2007 descendi√≥ por primera vez la Torre Colpatria, que tiene 196 metros de altura. Fue un descenso comercial ¬Ėapoyado por patrocinadores- que logr√≥ en 28 minutos.

¬ďLa primera vez eran m√°s las ganas de decir que lo que hacemos en monta√Īa lo podemos traer a la ciudad. Sab√≠a que ten√≠a la condici√≥n para hacerlo, pero no ten√≠a el apoyo distrital. Y se logr√≥. Lo mejor fue sentir que lo que hago es importante para los dem√°s¬Ē, dice.¬†¬† ¬†

Le siguió el edificio de Avianca, también en Bogotá, que tiene 161 metros y luego la Torre de Cali, que supera los 185 metros.
 
Con estos tres rascacielos a cuestas, los sue√Īos de Silvio Mart√≠nez est√°n puestos en las estructuras m√°s altas de Venezuela, M√©xico y Panam√°.

En el mes de octubre, ¬Ďel Batman colombiano¬í se arriesgar√° con el Parque Torre Central Oeste, en Caracas, Venezuela, que tiene 225 metros y es considerado el m√°s alto de ese pa√≠s.

¬ďLo que queremos es lo que ning√ļn colombiano y suramericano ha hecho¬Ö tocar esas alturas urbanas¬Ē, dice.

 

 

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