Una hoja en la tormenta | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-02 05:00:00

Una hoja en la tormenta

Pablo Emilio Moncayo es un muchacho de provincia, miembro de una modesta familia que habría seguido donde siempre estuvo, en el anonimato, de no haber sido secuestrado el 21 de diciembre de 1997, cuando las Farc se tomaron la base militar del cerro de Patascoy.
Una hoja en la tormenta

Pero hace 11 años, 5 meses y 17 días todos sabemos de él y de sus padres porque las Farc le raparon 11 años y 4 meses de vida manteniéndolo secuestrado en condiciones infrahumanas en la selva. Mas el resto del tiempo de su cautiverio, es decir, 1 mes y 17 días, corren por cuenta de la  intemperancia, tozudez y estrategia electoral del presidente Uribe y es incierto cuánto tiempo más dure siendo una hoja en la tormenta de las apetencias electorales del gobernante, pues se convirtió en herramienta  para atizar pasiones y radicalizar electores a favor de sus pretensiones reeleccionistas.

¿Es justo que la familia Moncayo haya terminado siendo pasto de votos y que deban vivir con la incertidumbre de si el secuestrado volverá algún día al seno del hogar o si muere en un delirante intento de rescate para saciar las ansias electorales del Presidente?
Cuando hace pocos años fue secuestrada una hija del presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas, éste movió “palitos”, la Casa de Nariño fue magnánima, posibilitó la negociación y la joven volvió al seno de su familia. Así actúan los poderosos.

Gustavo Moncayo, profesor de colegio en un pueblo de Nariño, al ver que su hijo se “pudría” en la selva, actuó como lo hacen las gentes del pueblo, esas que son solo cifras para el DANE y votos en elecciones:  desde 2007 se dedicó a caminar, buscando despertar la sensibilidad del país para lograr la libertad de su hijo. Hasta que los captores dijeron que lo liberaban.    
 
Entonces el Presidente, con soberbia, dijo que “…este gobierno no acepta… …una campaña política basada en el espectáculo…” y rechazó que Piedad Córdoba y el profesor Moncayo estén en su liberación, para que no haya un “show mediático”.

¿Qué culpa tiene Pablo Emilio Moncayo de que para los poderosos sea “chévere” que el Presidente permanentemente recorra el país en campaña electoral y les produzca urticaria ver el turbante de Piedad y las cadenas que luce su padre, el profesor Moncayo?
Alfredo Rangel, alfil de la reacción, señala que la culpa es de Piedad, quien debe renunciar ya que si su presencia se aceptó antes, “no es lo mismo ahora que antes”.

Sí, no es lo mismo porque el año entrante hay elecciones. Si el país tuviera conciencia, exigiría que Pablo Emilio Moncayo deje de ser una hoja en la tormenta de las ambiciones electorales del Presidente.

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