驴Qu茅 pas贸 con el Cabo Moncayo? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-03 05:00:00

驴Qu茅 pas贸 con el Cabo Moncayo?

隆Con cuanta facilidad pasamos las p谩ginas de la historia y olvidamos lo acontecido! Hace m谩s de un mes, las Farc ofrecieron liberar al cabo Pablo El铆as Moncayo, secuestrado 11 a帽os atr谩s en Patascoy, y pusieron como condici贸n que Piedad C贸rdoba participara en los actos de liberaci贸n.
驴Qu茅 pas贸 con el Cabo Moncayo?

La respuesta del gobierno consisti贸 en la negativa a que la pol茅mica l铆der liberal fungiera como mediadora, con los argumentos de que no consideraba conveniente que la devoluci贸n del secuestrado se convirtiera en espect谩culo medi谩tico y que las fuerzas militares continuar铆an en su prop贸sito de liberarlo a 茅l y a todos los secuestrados. A la fecha, no ha sucedido la liberaci贸n unilateral, ni el rescate armado y un manto de olvido se est谩 apoderando de un hecho tan importante.

No es justo ni razonable que un hecho de elemental respeto por la dignidad humana, se haya convertido en un pulso entre dos vanidades y sus correspondientes dosis de obcecaci贸n. Las Farc deben aceptar que ellas son las 煤nicas causantes de la situaci贸n y que si no las mueve ni siquiera una pizca de compasi贸n, al menos podr铆an dar una peque帽a muestra de buena voluntad para aliviar el conflicto.

A su vez, el presidente Uribe y sus obsecuentes mandos deber铆an transigir y dar se帽ales inequ铆vocas de que para ellos la vida humana est谩 por encima de posiciones pol铆ticas que, aunque comprensibles, no deber铆an primar sobre consideraciones de tipo humanitario. Adem谩s, las posiciones pol铆ticas est谩n tan polarizadas, que un gesto de aceptaci贸n de parte de Uribe no afectar铆a en nada el grado de prestigio o desprestigio que puedan tener la ex senadora C贸rdoba, ni los maleantes de las Farc.

En cambio, s铆 se podr铆a mostrar, a la manera de Obama, c贸mo un mandatario pone en primer lugar su liderazgo 茅tico.

El caso en menci贸n hace pensar sobre otros aspectos de capital importancia y que est谩n reflejando una profunda insensibilidad de parte de los entes gubernamentales y de la misma poblaci贸n colombiana. En primer lugar, el caso de los secuestrados; pareciera que despu茅s de la exitosa operaci贸n 聯Jaque聰 y la consiguiente liberaci贸n de Ingrid y de los tres norteamericanos, hubiera disminuido la presi贸n sobre los聽 campamentos de prisioneros que tiene la guerrilla y que ni siquiera las marchas emprendidas por el profesor Moncayo y la m谩s reciente del ni帽o Johan Estiven Mart铆nez, movilizaran las voluntades, m谩s all谩 de una discutible sensibler铆a.

De otra parte est谩 el impresionante drama de los desplazados. En tanto llegan en cantidades descomunales a Bogot谩 y a otros centros de poblaci贸n, la persona m谩s desprevenida se pregunta: 驴Qui茅nes originan tal tragedia, si la guerrilla est谩 claramente diezmada y los paramilitares supuestamente desmovilizados? La respuesta no puede ser otra sino que la pobreza de gran parte de la sociedad colombiana es insoportable y que los factores creadores de violencia a煤n persisten, mientras las medidas para extirparlos y la solidaridad de los compatriotas dejan mucho qu茅 desear.聽聽聽

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