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¬ďSon asesinos a sueldo, ¬°qu√© se haga justicia!¬Ē | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-03 05:00:00

¬ďSon asesinos a sueldo, ¬°qu√© se haga justicia!¬Ē

El 25 de agosto de 2008 apareci√≥ muerto en Oca√Īa (Norte de Santander) V√≠ctor G√≥mez Romero, un joven de 23 a√Īos que¬† desapareci√≥ el 23 del mismo mes, en Soacha (Cundinamarca).
¬ďSon asesinos a sueldo, ¬°qu√© se haga justicia!¬Ē

Su madre, Carmenza G√≥mez, reci√©n salida de una intervenci√≥n quir√ļrgica por problemas de la vena varice, el 25 de agosto se enter√≥ de la noticia: ¬ďV√≠ctor habr√≠a muerto v√≠ctima de enfrentamientos entre el Ej√©rcito y grupos al margen de la ley¬Ē, informaron las autoridades.

Luego de un par de horas sin recobrar el sentido producto de un desmayo, la mujer se dirigió con uno de sus ocho hijos al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses en Bogotá. No entendía por qué su hijo terminó muerto cuando viajaba a la Costa para trabajar y ahorrar dinero para comprarle una casa.

En Medicina Legal le explicaron lo sucedido y, a√ļn consternada sin estar totalmente convencida de los hechos, Carmenza emprendi√≥ un viaje de 16 horas a Oca√Īa, acompa√Īada de un cofre, para recuperar el cad√°ver de V√≠ctor.

¬ď√Čl no estaba s√≥lo. √Čl se fue en compa√Ī√≠a de dos muchachos m√°s: Jader Andr√©s Palacio Bustamante y Diego Alberto Tamayo Garcera, conocidos de Soacha¬Ē, manifest√≥ la mujer, con voz nost√°lgica, al recordar que su hijo era un buen muchacho.

¬ďTrabajaba en una taberna. No era mucho lo que ganaba pero con eso cubr√≠a sus gastos y me ayudaba con los de la casa. Hab√≠a pasado una hoja de vida en una estaci√≥n de gasolina y estaba a la espera de que lo llamaran. Era un muchacho trabajador que se rebuscaba el dinero, as√≠ fuera lavando carros o trabajando en construcci√≥n. Me ayudaba mucho¬Ē, explic√≥ Carmenza en medio de un llanto desconsolador.

Las audiencias

Un poco m√°s calmada y convencida de no descansar hasta que se haga justicia, Carmenza narr√≥ lo sucedido en las √ļltimas audiencias donde son juzgados los militares implicados en los llamados ¬Ďfalsos positivos¬í. ¬ďEllos no aceptan los cargos. Ninguno. Todos est√°n involucrados y ninguno acepta¬Ē, denunci√≥ la mujer.

De acuerdo con Carmenza, cuatro de los militares involucrados en la muerte de su hijo tambi√©n son investigados por el homicidio de Julio C√©sar Meza y Jonathan Orlando Soto Berm√ļdez, de 17 a√Īos de edad, quienes fueron fusilados por los efectivos del Ej√©rcito para mostrar resultados positivos ante sus superiores.

En el caso de estos dos √ļltimos j√≥venes la Fiscal√≠a hall√≥ inconsistencias en las pruebas entregadas por el Ej√©rcito. ¬ďHemos podido determinar que el operativo en s√≠ no corresponde a la realidad. Lo que ustedes (los militares) plasmaron en los documentos en los soportes del operativo, as√≠ como todo los antecedentes de inteligencia contienen irregularidades¬Ē, asegur√≥ el fiscal 53 de Derechos Humanos, √Ālvaro Galindo, en una audiencia del pasado 15 de mayo.

Entre tanto, para Carmenza lo √ļnico claro es que estos militares son asesinos a sueldo comandados por Tenientes, Mayores y Coroneles que dirig√≠an esos operativos.

¬ďEllos (los uniformados) son unos asesinos a sueldo. Hay testigos que confirman que ellos sab√≠an lo que estaba haciendo. Los llevaban enga√Īados, les daban todo lo que pidieran con el fin de lograr su objetivo. Ellos son asesinos a sueldo¬Ē, repite en tono de rabia.

Testimonios dentro del proceso penal ratifican la tesis que los j√≥venes fueron enga√Īados con un viaje a la costa para luego ser asesinados. ¬ďA ellos les daban de todo lo que ped√≠an, como licor, comida y drogas para que la pasaran bien y no sospecharan nada, mientras eran entregados a los militares¬Ē, indic√≥ Cecilia Jaimes, fiscal 19 de derechos humanos en la audiencia del pasado 21 de mayo.

En medio del dolor y la sed de justicia, Carmenza a√ļn no comprende por qu√© su hijo fue llevado a Oca√Īa si la promesa de trabajo era en la Costa Atl√°ntica del pa√≠s.

¬ďLes ofrecieron un trabajo para la costa, que le iban a pagar muy bien y pues √©l estaba ilusionado con que ser√≠a un buen trabajo. √Čl quer√≠a trabajar para comprarme la casa, pero entreg√≥ su vida por una plata y un trabajo que nunca existi√≥¬Ē, concluy√≥ la mujer al recordar que ¬ďmuchos militares saben de estas pr√°cticas pero no hablan por miedo a morir, ellos son la voz del silencio. A ellos les pido que hablen que denuncien¬Ē.

FISCAL√ćA DENUNCIA MANIPULACI√ďN DE DOCUMENTOS
cOLPRENSA, bOGOT√Ā

Por la desaparici√≥n del joven de 19 a√Īos de edad Juli√°n Oviedo Monroy, de Soacha (Cundinamarca), la Fiscal√≠a denunci√≥ que hubo ¬ďun presunto montaje¬Ē y un ¬ďhipot√©tico combate¬Ē soportado en informes militares ¬ďfalsos¬Ē, firmados por el coronel en retiro √Ālvaro Diego Tamayo Hoyos.

De acuerdo con la investigación, hubo manipulación de documentos, en ellos no se concretaron fechas, la información era imprecisa y había irregularidades e inconsistencias en los datos presentados.

Bajo la operaci√≥n denominada F√©nix, que supuestamente iba a realizarse entre los d√≠as 23 de febrero y 1 de marzo de 2008, los 21 militares hoy indiciados ¬ďprepararon el homicidio del joven Oviedo argumentando que a trav√©s de esta misi√≥n iban a atacar a 2 presuntos delincuentes y narcoterroristas¬Ē, afirm√≥ la Fiscal del caso, Mar√≠a Cecilia Jaimes.

Seg√ļn los documentos probatorios, los uniformados utilizaron 550 cartuchos para asesinar al joven Oviedo e inclusive granadas. La v√≠ctima fue reportada como NN y como muerto en combate el 3 de marzo de 2008.

De acuerdo con la Fiscal√≠a, ¬ďeran 19 uniformados armados contra 1 persona que muri√≥ de manera indefensa. Si la operaci√≥n F√©nix era cierta, ¬Ņpor qu√© no lo capturaron antes de darlo de baja? Eran muchos contra uno¬Ē.

síntesis
Situación actual de los militares

  • La Fiscal√≠a pidi√≥ medida de aseguramiento contra los 17 militares implicados en los ¬Ďfalsos positivos¬í de 11 j√≥venes de Soacha.
  • Los uniformados permanecen en guarniciones militares, por petici√≥n de su abogado defensor.
  • Hasta el momento las autoridades, en las audiencias, han mencionado dos clases de condenas: entre 40 y 60 a√Īos para lo militares que empu√Īaron el fusil y acribillaron a los j√≥venes; 8 a√Īos para los soldados c√≥mplices.

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