Ancianos están entre la indiferencia y el olvido | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-05 21:45:10

Ancianos están entre la indiferencia y el olvido

En Colombia, la indiferencia y el olvido a que son sometidos los ancianos, es el resultado de una cultura nacional. Mientras por un lado el Estado sólo aporta 3.000 pesos diarios para su cuidado y manutención, un centro especializado en cuidados geriátricos puede gastar fácilmente 25 mil pesos por cada miembro de la tercera edad bajo su tutela.Ver video
Ancianos están entre la indiferencia y el olvido

Y eso sólo cuando se habla de cifras. Porque si nos referimos a la manifestaciones afectivas y a su valoración dentro de la sociedad, es a otro precio.

Carmencita* ya no recuerda muchas etapas de su vida, no sabe cuántos años tiene y tampoco sabe si volverá a ver a su familia, pues cada vez las visitas son más esporádicas.

Para ella nada es como antes.
Algunas personas con quienes compartió gran parte de su existencia, se han ido para no volver.

Otros de forma inexplicable se alejaron, dejando atrás todo lo que ella es o lo que al menos un día fue: una mujer hermosa, y como todas vanidosa, pero sobre todo una gran trabajadora.

Los achaques se apoderaron de ella, manifiesta que las manos no le responden mucho y definitivamente todo le duele. No puede hacer mucha actividad sola y necesita pedir ayuda, sin embargo confiesa que trata de no hacerlo muy seguido, ya sea por orgullo o por no sentirse impotente.

La situación
Carmencita y cerca de 2.500 abuelos reciben atención en 55 hogares geriátricos que funcionan en todo el departamento, de los cuales 11 operan en Bucaramanga y atienden a más de mil ancianos.

Y es que sin dinero, trabajo, familia o cualquier otra razón, lo mejor para ellos o para quienes se hacían cargo de su cuidado, fue buscar un sitio donde les garantizaran una vida más digna, con cuidados médicos, alimentación y hasta ropa decente.

Aunque muchas personas consideran que recluir a los ancianos en estos centros de atención es normal, pues definitivamente llega un momento en el que demandan muchos cuidados y atención, el sociólogo Luis Alberto Díaz manifestó que mientras en la sociedad colombiana la ancianidad es vista como carga, en otros lados la visión cambia.

“En países europeos e incluso en Norteamérica los ancianos son sinónimo de respeto, autoridad y sabiduría, sin embargo acá generalmente se acostumbra a relegar de la sociedad al adulto mayor. Son visiones de la sociedad que lamentablemente se afianzan cada vez más”, manifestó.

María Alejandra Angarita. Directora ejecutiva del Hogar San Rafael, afirmó: “El pensamiento que prevalece en muchas personas es que si alguien es mayor de 60 años, tiene menos capacidades y por eso debe ser desplazado de la sociedad, porque hoy de lo que se habla es de productividad y generar ingresos.

Esa exclusión e indiferencia hacia los abuelos se ha convertido en su principal problema”.

Poca ayuda
Y además de que al Estado poco o casi nada parece interesarle la situación de la tercera edad la tendencia particular al momento de hablar de ancianidad es el abandono y la reclusión en hogares geriátricos.

Sin embargo, en la capital santandereana esas instituciones sin ánimo de lucro, es decir, aquellas encargadas de recibir a los adultos mayores de escasos recursos, parecen no funcionar como deberían. Así se lo afirmaron a Vanguardia Liberal los representantes de varios de estos hogares.

Eso sí, aseguran que la comida, el techo o la atención nunca les han faltado a los ancianos, pero esa supervivencia proviene en 80% de la solidaridad de la ciudadanía, sin embargo estas ayudas casi siempre son muy variables.

Por ejemplo, Paola Andrea Peña, coordinadora administrativa de la Fundación Albeiro Vargas y Ángeles Custodios, afirmó que “las fundaciones se sostienen con las uñas y los programas que se hacen son para mantener lo que tenemos en el momento.

La idea es brindarles a todos una atención de calidad y no que se traigan adultos por hacinar, pero cada día las llamadas son innumerables y el número de personas que ingresa a una institución de estas es mayor”. (Ver Hablan instituciones)
* Nombre cambiado para proteger la dignidad de la persona.

Una historia de años
Los días, los meses y los años han pasado tan rápido, que en un abrir y cerrar de ojos Clímaco, que en un tiempo tuvo una gran familia, trabajo, amigos y un confortable hogar; pasó a estar enfermo, recibiendo atención en un hogar geriátrico y rodeado de personas con quienes nunca antes habría pensado estar.

Clímaco o ‘Kiko’, como todos lo llaman, cumplió 95 años hace una semana, pero nadie de su familia lo felicitó o se acercó para saber cómo estaba. Ya no habla, se mueve muy poco y necesita cuidados especiales.

Le llegó la vejez y por alguna u otra circunstancia tuvo que vivirla en un ancianato donde tal vez no tenga todo lo que quiera o necesita y hasta carezca de lujos o de una atención ideal, pero donde lo poco que tiene para él es de gran valor y resulta ser mejor que nada.

La voz de la Alcaldía
Paola Carvajal, secretaria de Desarrollo local, manifestó que la Alcaldía cuenta con varios programas además de los convenios con instituciones geriátricas.
“Tenemos un promedio de 3.300 adultos mayores beneficiados con bonos, 7.500 con mercados y unos 2.000 con almuerzos.

También contamos con la Estampilla Pro Anciano, de la cual el 60% del recaudo se destina a los Centros Días del Adulto Mayor y actividades destinadas a esta población.

El 40% de la Estampilla es para los centros de bienestar del anciano de acuerdo con el número de adultos mayores que sean atendidos allí, en este convenio están recibiendo aportes de la Estampilla 11 centros”.

Hablan instituciones
Paola Andrea Peña. Coordinadora administrativa de la Fundación Albeiro Vargas y Ángeles Custodios.
“Recibimos el apoyo de la Estampilla Pro Anciano departamental y municipal. Estos son aportes distribuidos entre el número de adultos mayores que haya por cada hogar. Tal vez por eso cada día vemos que la distribución disminuye, pero igual es una medida equitativa y es algo para todos.

Otro inconveniente con esta ayuda es que no se recibe a tiempo, pues debe ser cada dos meses, pero la realidad es otra. Sin embargo resalto que han mejorado mucho en este aspecto.

Todas las instituciones viven una situación similar: En general carecemos de recursos para recibir o atender a mayor número de ancianos, tanto por falta de infraestructura como de dinero”.

María Alejandra Angarita. Directora ejecutiva del Hogar San Rafael
“Los hogares sin ánimo de lucro que funcionamos en la ciudad nos sostenemos de la misma manera: Campañas institucionales y donaciones.

Afortunadamente Bucaramanga es una ciudad con personas solidarias. Si la comunidad no nos apoyara, estos abuelitos estarían desamparados o viviendo en condiciones infrahumanas. El aporte del Gobierno es muy reducido. Además de la Estampilla Pro Anciano no existen partidas dentro del presupuesto municipal o departamental, de recursos propios para apoyar a estas instituciones.

El problema es que todavía no dimensionan las demandas de estos lugares para poder ofrecer una calidad de vida. Consideran que sólo con el recurso de estampillas los institutos nos estamos haciendo ricos. Ellos no conocen las instituciones”.

La paradoja
Muchos denominan la tercera edad como los años maravillosos, sin embargo no muchos ancianos tienen la suerte de que esta etapa sea así, pues a pesar de su avanzada edad siguen trabajando o incluso viviendo en la mendicidad.

Las famosas ‘chazas’ ubicadas en diferentes puntos de la ciudad son los lugares donde laboran mayor número de personas mayores, rodeadas de sus chicles, chitos o caramelos.

¿Por qué si existen tantos centros dedicados a brindarles atención, es común verlos en las calles pidiendo limosna o vendiendo?
Según María Alejandra Angarita, directora ejecutiva del Hogar San Rafael, en efecto existen muchos adultos mayores habitando en la calle que no están en las instituciones porque no quieren.

“Los adultos buscan guardar su independencia y no desean estar en las instituciones porque piensan que son como cárceles, por eso es difícil ayudarlos.

Otra situación es que tal vez algunos sí quieran estar dentro de un hogar geriátrico, pero no saben cómo ingresar. De todas maneras nosotros realizamos campañas para cobijarlos”, expresó.

LISTA
Lo que ofrecen los hogares
Gran parte de las fundaciones o centros dedicados a atender a los adultos mayores en la ciudad, les aseguran el acceso a:
1. Alojamiento
2. Alimentación
3. Atención de especialistas
4. Cuidados de enfermería
5. Acceso a medicamentos del POS y no POS
6. Ejercicios de terapia física y ocupacional
7. Psicología
8. Trabajo social
9. Fonoaudiología
10. Peluquería
11. Provisión de ropa
12. Lavandería
13. Atención nutricional

"Falta conciencia y las administraciones a veces se dedican a dar sólo recursos hacia cierta parte, pero no se dan cuenta de que cada día la población envejece más y hay que mejorar las instituciones geriátricas que existen."
Paola Andrea Peña, coordinadora administrativa de la Fundación Albeiro Vargas y Ángeles Custodios.

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