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Grímpolas | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-12 05:00:00

Grímpolas

Grímpolas

Entre otras cosas para que no vaya a decir de lo nuestro, doña Lucy Nieto de Samper, lo que escribió la semana anterior de Cartagena: “ciudad frecuentada por potentados, centro de foros internacionales, veraneadero de colombianos ricos, da dolor y vergüenza ver las miserables condiciones de barrios y corregimientos que al lado de la Heróica, no tienen ni agua potable”.

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No son numerosas las personas que conocen la ciudad de Bucaramanga como la midió a pasos lentos y reiterados el arquitecto Ángel María Pradilla Cobos, fallecido el domingo 7 de este mes, después de 60 y más años de pulcro ejercicio profesional. Desde barrios preferentes, en principio al occidente, posteriormente Sotomayor y Cabecera; toda la ciudad, la antigua y la nueva, vio al doctor Pradilla cumplir su técnica función de levantar o reformar las edificaciones que se le confiaban, las últimas principalmente por las señoras conversando un tinto en la sala de recibo.

El ladrillo quemado al descubierto fue parte fundamental de su estilo y ahí están para probarlo los colegios de la Presentación, el de las Madres Terciarias Capuchinas -La Merced- en la carrera 33; el Seminario en Floridablanca, la Turena en la misma y tantas otras edificaciones de Comunidades Religiosas, de las que era su orientador y consultor, así como los centenares de residencias y locales que construyó o reformó, acompañado de trabajadores eficaces. La memoria del doctor Pradilla será ejemplo para quienes sigan el camino del bien. La cordialidad y la honorabilidad de sus manejos fueron predominantes en su comportamiento. Con seguridad los hijos -su distinguida esposa se le anticipó- seguirán la conducta de este padre bondadoso, ido de Bucaramanga que lo admiraba y ahora lo extraña.

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El minuto de silencio ante la definitiva ausencia de la preeminente intelectual bumanguesa y socia de la Academia de Historia de Santander, doña Aída Martínez Carreño, trasciende los límites de la constancia reglamentaria y da fe de una pérdida irreparable para la comunidad colombiana.

 

 

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