“Mis primeros ochenta años” | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-13 05:00:00

“Mis primeros ochenta años”

El matrimonio conformado por el hacendado y amante de la música Jorge Villamil Ortega y la distinguida dama Leonor Cordovez Pizarro, guitarrista y cantadora de arias, añoraba tener un hijo varón, después de haber tenido seis hijas, porque el padre necesitaba un seguidor de sus labores del campo.
“Mis primeros ochenta años”

Fue así como el 6 de junio de 1929 se oyó el primer grito de Clementina, la partera más veterana de la comarca, y el primer llanto de un niño se confundía entre las plantaciones de cafetos y cedrales. Había llegado el esperado varón, que con el tiempo se convirtió en el compositor de indudable prestigio internacional, o, como se lo ha llamado, ‘El compositor de las Américas’.

A los cuatro años de edad ya intentaba oír notas de un tiple y, jugando por entre los cafetos con los terneros de la hacienda, sus padres se regocijaban en las horas vespertinas con los campesinos que entonaban aires típicos de la región.

Era un viejo y amplio caserón la hacienda ‘El Cedral’, que con el tiempo fue víctima de la violencia, en donde el compositor aspiraba a morir, pero el cambio de opinión fue rotundo, contraviniendo la letra de su propia canción, al darse cuenta –tristemente– de su destrucción.

Primeros años de educación en Neiva y Garzón, y ante la imposibilidad de continuar allí sus estudios vino el el ‘Adiós al Huila’ para trasladarse al colegio Antonio Nariño en Bogotá, en donde terminaría su bachillerato. Los impulsos amorosos nacieron cuando conoció a Alicia Ferro, de escasos trece años. Ingresó en 1949 a la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana, donde compartió con sus amigos la noticia de su noviazgo, pero en una relación a distancia, porque ella había sido enviada a los Estados Unidos.

El estado amoroso se fue disipando hasta que la ruptura definitiva lo acongojó enormemente, pero con el ánimo de compositor balanceó su estado anímico y ella se convirtió en la inspiración de temas como ‘Me llevarás en ti’ y ‘Garza morena’, entre otras. Relaciones amorosas, primero con Irma Sus, le sirvieron de razón para escribir el pasillo ‘Espumas’, y con Nicole Manrique, el tema ‘Vuelves’.
Pero sus primeras letras y melodías fueron ‘La zanquirrucia’, ‘Adiós al Huila’ y ‘El retorno de José Dolores’. También figura’Sampedreando’, obra instrumental que a la postre le sirvió para acomodar con letra ‘El atravesa’o’, como reconocimiento a Vélez.

Contrajo matrimonio con Olga Lucía Ospina, hija del general Mariano Ospina Navia, en 1965. Dos hijos, Jorge y Ana María. A su esposa se le conoce como la inspiración de ‘Los remansos’.

En general, sus composiciones iniciales están relacionadas con estados sentimentales, y más tarde incursionó con temas dedicados a diferentes regiones de nuestra patria. La naturaleza en general ha sido también un motivo básico para entrelazarla con el ser humano; ejemplo clásico de ello, ‘Los guaduales’.
‘Oropel’ fue el tema que lo hizo abandonar definitivamente la medicina para dedicarse por completo a la música, y todo fue coincidencial con una llamada de Lucho Bermúdez cuando Villamil se aprestaba a examinar a un paciente.

Colombia entera debe sentirse muy orgullosa de que este “opita” haya proyectado a nuestro país en el contexto mundial, con sólo recordar que temas como ‘Espumas’ han sido interpretadas por orquestas como las sinfónicas de Moscú y Tokio, o por artistas internacionales, como Leo Marini, René Cabel, Javier Solís y Vicente Fernández, entre otros.

Hoy, a sus ochenta años, y habiendo recibido innumerables condecoraciones y distinciones, sus dificultades físicas, producto de la diabetes, descubierta en San Gil, cuando se estrenaba el vals ‘Si pasas por San Gil’, se compensan con su gran lucidez mental y su estado de ánimo.
Frente a la pregunta reciente acerca de cómo se siente a sus ochenta años, contestó: “Como uno de quince”. Y después replicó: “Son mis primeros ochenta años”.

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