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HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-13 05:00:00

HAGASE OIR

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La rectoría no manejó con altura y dignidad los hechos que dieron inicio a esto que parecía un conflicto menor y de fácil manejo. El consejo se parcializó con el rector, más como persona que como representante de una institución de renombre. No obró en consecuencia a las exigencias de una democracia interna, pues ni siquiera permitió el ejercicio del debate a la Gobernación de Santander.

Ahora bien, no se ha comprendido que la comunidad universitaria responde a las mismas inquietudes de la sociedad que representa y por lo tanto es digna de ser escuchada y evaluada, así sea en sus más elementales preocupaciones. Es con diálogo y tolerancia como se resuelven estos conflictos. Es respetando y preservando la institucionalidad por encima de cualquier interés particular, aun inclusive, de una reelección. Estamos presenciando el menoscabo de una institución a costa de una terquedad; a costa, inclusive, de una sola manera de pensar. La pluralidad pierde terreno. La Universidad debe ser templo de la inteligencia y el pensamiento, no de egoísmos pasajeros. Se deben negociar sobre la mesa los intentos de un egocentrismo de sus dirigentes y los brotes de un anarquismo infantil que no permiten el curso hacia una normalidad académica tan deseada por todos los sectores de la sociedad santandereana.

Ernesto Rodríguez Albarracín

La herencia de la UIS

Lo que sucede en la UIS, es el resultado de muchos años de abuso por parte de los malos directivos que se acostumbraron a reelegir rector cada vez que querían, acomodando las votaciones de empleados, profesores, estudiantes y servirle al presidente del consejo (Gobernador), las encuestas y obligarlo a dar el SÍ, hasta que el recio carácter y personalidad del Gobernador de turno, Horacio Serpa, no comulgó con sus malas prácticas. Debemos rodear al Gobernador y solicitar la renuncia del rector Camacho, para ahorrarle problemas a la universidad y los estudiantes.

 

Todo lo que se diga sobre que el Gobernador quería cambiar de rector por tener algún preferido en la baraja de candidatos, que se va a politizar la Universidad, etc., son patadas de ahogado, pues de ser ciertas estas afirmaciones, hubiera sido más fácil promoverlo y defenderlo ante el consejo directivo por parte del Gobernador y de esto, conoce muy bien el Dr. Serpa.

Hernando Sorzano Diaz


Los mamertos y el rector de la UIS

La miopía de los 50 mamertos que dicen “luchar” por el pueblo, además de la terquedad y mala voluntad mostrada por el rector Camacho Pico, comprometido en un delicado hecho que no ha explicado debidamente, hicieron posible el cierre de la UIS con el consiguiente perjuicio a más de 15.000 estudiantes, que sin voluntad y sin espíritu de lucha marcharon como borregos hacia el abismo por no saber defender sus derechos.

Lamentable que se haya tomado esa determinación que perjudica solo a familias de escasos recursos, que esperan ver a sus hijos formados como profesionales idóneos, pero que al paso que van nunca alcanzarán las metas propuestas. La decisión se tomó a la ligera por personas que integran el Consejo Superior, quienes no tienen a ninguno de sus hijos estudiando en la UIS sino en centros educativos privados. Una escasa minoría que quiere revivir el dinosaurio del comunismo financiados por Chávez, y un Rector intransigente, dieron al traste con el semestre de estudiantes de bajos recursos. Ojalá en el futuro se cobren estos errores.

Carolina Pineda Pineda


Para evitar la violencia escolar

Entre los problemas que afectan al sistema educativo, hemos comprobado en los últimos años que es preciso prestar especial atención a la violencia escolar. Las agresiones físicas y el culto a la ley del más fuerte son fenómenos cotidianos en los mensajes que niños y adolescentes reciben por muy diversos medios. Muchos profesores/ras son víctimas del deterioro de las reglas más elementales de convivencia, y si los padres de alumnos se suman a esta ola de violencia, la crisis puede ser imparable.

 Y es que cuando se olvida que la escuela no sólo sirve para transmitir conocimientos, sino también -muy especialmente- para educar en los valores propios de la convivencia en paz y en libertad y, de manera especial, si se olvida dar una formación integral de la persona, quiero decir todos los aspectos de la personalidad, también el religioso. El fracaso en la transmisión de estas reglas elementales es una fuente segura de desarraigo y de criminalidad potencial. Por eso los poderes públicos tienen que exigir el cumplimiento estricto de las normas por parte de todos los integrantes de la comunidad escolar. Es momento de reflexión.

Jesús Martínez Madrid

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