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La mano abierta de un pueblo en dos im谩genes (1) | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-22 00:53:36

La mano abierta de un pueblo en dos im谩genes (1)

Dedico esta lectura a mi admirado amigo y colega el Maestro Doctor Alfonso G贸mez G贸mez, manantial de sabidur铆a, pedagog铆a de honestidad, c谩tedra de patriotismo. Y a los familiares de Jaime Barrera Parra y de Tom谩s Vargas Osorio.
La mano abierta de un pueblo en dos im谩genes (1)

Las voces innumerables
Distinguidas personalidades:

He aqu铆 una p谩gina excelsa que me habr铆a gustado escribir y que, en esta circunstancia, hago m铆a con placer y con orgullo, como pre谩mbulo para agradecer a la docta y prestigiosa Academia de Historia el honor que me discierne; a su presidente, el doctor Miguel Jos茅 Pinilla y al profesor Antonio Cacua Prada, la generosidad de sus palabras. Resuena en esta mansi贸n se帽orial, todav铆a y con cadencias inmarcesibles, resuena en sus patios y en sus salas la voz de Jos茅 Sim贸n de la Trinidad Bol铆var y Palacios. Y aqu铆 mismo y muy cerca, la voz de su imaginativo asistente, el galicado Louis Per煤 de Lacroix, autor del indiscreto y delicioso 聯Diario de Bucaramanga聰; resuenan las voces innumerables de los grandes santandereanos; y resuena, en fin, con su sabidur铆a y su colorido, el conocimiento vivencial que a esta Casa llega desde siempre de la provincia gloriosa de Santander.

La sonrisa de una gran tierra.

La p谩gina vibrante que suscribir铆a como si fuera m铆a, es la siguiente:

Se帽ores:

En vuestra presencia yo percibo emocionado la sonrisa de una gran tierra, la mano abierta de una gran raza. Esa raza y esa tierra han sido como una m煤sica para mi coraz贸n de hombre, han dado fisonom铆a a mi peque帽o universo literario, mucha m谩s fragancia a las cosas y a los hombres de Santander, que a las emanaciones de librer铆as y bibliotecas.

As铆 pensaba y escrib铆a en los a帽os treinta del siglo XX, mi personaje inolvidable Jaime Barrera Parra, en una de las p谩ginas m谩s hermosas y m谩s certeras que se recuerden sobre el sentir f铆sico y metaf铆sico de Santander y de su gente; uno de los lienzos pintados con colores m谩s exactos, pincel tenue, brocha abierta y esp谩tula escueta, que hubieran envidiado Oscar Rodr铆guez Naranjo para sus gr谩ciles ninfas del Club del Comercio de Bucaramanga, o Saturnino Ram铆rez para sus billaristas de Par铆s, Socorro o Barichara.

El puente

Nacido en San Gil en 1890, en el hogar paradigm谩tico del doctor Antonio Barrera Forero y do帽a Mar铆a Parra Lizarralde, (ella de pensamiento liberal, 茅l de pensamiento y acci贸n conservadores, lo que determin贸 un ambiente dom茅stico de admirables debates tolerantes), el mayor de doce hermanos -entre ellos el magistrado embajador y ministro conservador Manuel-, el liberal Jaime Barrera Parra fue antes que nada un escritor de met谩foras 聯-el sol tiraba monedas de oro sobre los campos聰; 聯el sol ha sido el protagonista central de la vida santandereana...聰-, al estilo de los simbolistas como Mallarm茅, o al aire de los parnasianos como Heredia, o a la manera de los primeros surrealistas como Bret贸n, Lautreamont o Lenormand; o, en fin, como los modernistas de la generaci贸n espa帽ola del 98, que recibi贸 los destellos del nicarag眉ense Rub茅n Dar铆o, porque de todos ellos bebi贸 Jaime conocimiento, met谩foras e im谩genes, hasta convertirse -lo dice Alejandro Galvis Galvis en el hermoso libro sobre su vida, un car谩cter-, en uno de los m谩s grandes cronistas de su tiempo.

El peregrino del ideal

La mente suramericana 谩vida y los ojos colombianos perspicaces de Jaime, asimilaban movimientos y corrientes que se proyectar铆an en 1912, en la revista 聯Vivencias聰 que fundar铆a y dirigir铆a con Luis Ardila G贸mez, mientras ayudaba a su madre en la hermosa casa de acogedores espacios en Bucaramanga; y a su padre en su oficina de comercio exterior.

Se casar铆a seis a帽os despu茅s, en 1918, con do帽a Mar铆a Luisa Mutis, con quien tendr铆a tres hijos, Luis, Carmenza y Carlos.
M谩s adelante fundar铆a la revista 聯Motivos聰, con el inquieto y docto Ardila G贸mez, quien har铆a la mejor descripci贸n del esp铆ritu elevado, de la elegancia de pensamiento y de la donosura de acci贸n de Jaime, as铆: 聯...No fue solamente un escritor, apuntaba. Fue, por encima de todo, un hombre bueno, en el sentido noble y anacr贸nico de esta palabra. El asisti贸 a la vida como quien concurre a un banquete: dentro de la aristocracia de frac y con una displicencia risue帽a que dejaba florecer de la galanter铆a... Se dio el lujo supremo de tener un gran coraz贸n que nunca lo puso en rid铆culo. M谩s que un gran hombre, Barrera Parra hubiera querido ser un arroyo caudaloso de aguas claras en el cual pudieran abrevar su sed de infinito todos los peregrinos del ideal聰.

Los precursores

S铆, Barrera Parra descubri贸 la pol铆tica, pero no la pol铆tica electoral sino la suprapol铆tica que hab铆a aprendido en 聯La Ilustraci贸n聰 de Hobbes, Hume y Stuart Mili o Jerem铆as Bentham en Inglaterra; bebido en Kant y Hegel, en Alemania; sorbido en Francia con los enciclopedistas D聮Alambert, Diderot, Voltaire y Rousseau; e incorporado en Espa帽a con los ilustrados Feijo贸 y Jovellanos, maestros de don Jos茅 Celestino Mutis, inspirador, creador y director de la Real Expedici贸n Bot谩nica, semillero de las ideas ilustradas que levantaban la primac铆a de la raz贸n sobre la piel del sentimiento; y constituir铆an primero la generaci贸n de los Comuneros, ocho a帽os antes de la revoluci贸n francesa de 1789; y m谩s tarde formar铆an la generaci贸n de la independencia.

La Expedici贸n Bot谩nica y Mutis, fueron precursores de los precursores, pues influyeron en los Comuneros que marcharon desde Socorro, San Gil y pueblos aleda帽os, hasta el Puente del Com煤n en Ch铆a y Zipaquir谩, donde depusieron las armas y firmaron Las Capitulaciones, -primera Constituci贸n de Colombia-, hasta ser traicionados por el Arzobispo -Virrey Caballero y G贸ngora-.

La alondra azul

Alto y desgarbado, brillante aunque sin mayores atractivos f铆sicos, as铆 era Jaime Barrera Parra. Empero, qu茅 elegancia, qu茅 flema la suya, qu茅 sutil iron铆a, al tiempo qu茅 generosidad y cu谩nta ternura en el actuar, en el escribir y en el discurrir.
En reflexiones de cada semana cuando escribiera 聯Notas del weekend聰 (聯Lecturas Dominicales聰) que dirigir铆a en 1928 en 聯El Tiempo聰 de Bogot谩 -donde morir铆a entonces su esposa Mar铆a Luisa-, se vert铆a su conocimiento profundo de la cultura europea de los caf茅s y las catedrales y los caminos que enaltece George Steiner en 聯La idea de Europa聰, y se filtraba el torrente caudaloso y bullicioso de las met谩foras, cual si en su mente t贸rrida irrumpieran al un铆sono las luces de bengala de los surrealistas, los dada铆stas, los creacionistas, al estilo de los cong茅neres que vendr铆an despu茅s, tales Andr茅 Bret贸n, Apollinaire, Huidobro, Borges y Neruda. O como si se estableciera una competencia automovil铆stica cultural en el corcel mec谩nico, parsimonioso y bohemio 聯La Alondra聰, contradictorio autom贸vil azul que Alberto Lleras conduc铆a con timones precoces por las g茅lidas madrugadas ebrias de Bogot谩, con el combo exultante de los colegas, Barrera Parra entre ellos.

El domador de potros

A Barrera Parra lo delataban aquella adicci贸n por el periodismo y aquella prosa fascinante cuajada de im谩genes inesperadas como raudas lib茅lulas; o detenidas en su brillantez para describir la quietud subversiva del Mogotes comunero de sus mayores. Sab铆a que no escrib铆a para la 茅lite, sino para el lector com煤n. Con todo, del leopardo Augusto Ram铆rez Moreno anotaba que 聯tiene un suave olor de pergamino y huele a Enciclopedia Brit谩nica聰. Despu茅s del suicidio de Ricardo Rend贸n, escrib铆a que 聯su obra est谩 viva y m贸vil: muerde como una aldaba聰. Y del tr贸pico: 聯Esta zona t贸rrida que cantara Bello en estrofas exhuberantes, es un inmenso aspaviento musical...聰.

Habl茅 atr谩s de su adicci贸n al periodismo en el que fue columnista cr铆tico, esc茅ptico, denunciante, pero que amaba, sobretodo a la hora de la media noche, 聯cuando el chiste picante -seg煤n dec铆a- abejorrea sobre la tertulia y se ha olvidado ya la 煤ltima sesi贸n de la c谩mara y se ha perdido la noci贸n del cosmos pol铆tico... En ese momento y espacio privilegiado, los hombres aparecen en su dimensi贸n exacta. Dejan de ser ministros, dejan de ser su excelencia, el general pierde su aspecto Lidendorff, el cacique abandona su gesto de domador de potros. Todos son entonces carne de las butacas de cuero, relatan historias, se desabotonan el chaleco. Si un micr贸fono recogiese en estas horas de intimidad las confesiones de todo ese estado mayor, el pa铆s volar铆a como un barril de dinamita聰.

La transmutaci贸n

Esa prosa es una muestra breve y leve de la escritura sobresaliente de Barrera Parra, que deslumbr贸 desde los balbuceos incipientes del Colegio San Pedro Claver de la mano del Padre Puentes, hasta las primeras publicaciones en 聯Vanguardia聰 (semillero de excelencias); en las revistas inaugurales con Ardila G贸mez, y en las vivencias y experiencias del Caribe, pero sobretodo en las preciosas y desenfadadas 聯Notas del week-end聰, en buena hora publicadas por esta Academia de Historia.

Las cuales eran le铆das, desde luego, por mentes ansiosas de toda Colombia, especialmente de Antioquia, y all铆, por j贸venes pertenecientes a las vanguardias liberales. No se olvide que Barrera Parra, con Baldomero San铆n Cano y Zalamea, entre otros, fung铆an como importadores, traductores de los 煤ltimos estallidos intelectuales de Europa. Eran los tiempos de 聯Los 13 Panidas聰 capitaneados en Medell铆n por Le贸n de Greiff; y de los 聯Centenaristas聰 y 聯Los Nuevos聰 en Bogot谩, representados por los Santos, los Lleras, los Zalameas y los Canos, entre otros. El puente estaba tendido.

Esta tarde estoy pagando, en parte exigua, la deuda que Antioquia contrajo con Jaime Barrera Parra; quien, -como se dijera en el n煤mero 10 de las P谩ginas de la cultura santandereana editadas por la Universidad Industrial de Santander bajo la rector铆a de Jorge G贸mez Duarte-, 聯fue el 煤ltimo experimento de qu铆mica: la transmutaci贸n de las Notas del weekend聰 en 聯Panorama Antioque帽o聰.

Las escalerillas

Y en ese panorama antioque帽o, la figura sutil, como escapada de un lienzo de Modigliani en el Barrio Latino en Par铆s, de la reina de los estudiantes, de Inesita Greiffestein Uribe, quien sucumbi贸 en un santiam茅n a las met谩foras tiernas e ins贸litas de Jaime. En las cartas a su Inesita querida, la hermanita m铆a, la m谩s hermanita de mis hermanas, escritas en su suite del 聯Hotel Europa聰 en Medell铆n, m谩s que en las cartas capitosas a sus amigos, all铆 aparece el aut茅ntico maestro del g茅nero epistolar. Oigamos una cadencia: 聯Te dije: dentro de mi habitaba un hombre salvaje. Ese hombre salvaje es la prolongaci贸n de mis fornidos tatarabuelos de Mogotes, que supieron darle a la manufactura de la guayaba una intenci贸n art铆stica. Don Eusebio Barrera amans贸 cien potros y caz贸 cien osos en las sierras de San Ignacio... Yo que soy el m谩s completo tipo de esa dinast铆a rural y metropolitana, siento que dentro de m铆 se alborota un tiple, que mis hombros est谩n hechos para la ruana.

Pr贸logo demasiado largo para decirte: soy un hombre en bruto. Y en tal virtud, cuando la vida me apalea y siento la necesidad de pasarle una cuenta de cobro, reacciono ante su ultraje, armado de malas palabras, porque se me sale el arriero que llevo dentro... En la vida del hombre concluyen mis escalerillas invisibles. Por ellas descienden el amor, la tragedia y la muerte. Por una de esas escaleras, tendida sobre m铆, yo siento los pasos de una mujer, que ha de ser la obra maestra de mi pasi贸n y el combustible decoroso de mis cuarenta a帽os聰聮.

Los pasos de esa hermosa mujer se juntaron en una sola huella con los pasos de Jaime Barrera Parra. Se casaron en diciembre de 1934, en una boda que fue el gran acontecimiento social del Medell铆n elitista, cuya industrializaci贸n comenzaba por la llegada de pujantes empresarios a los cuales pertenec铆a la familia de Inesita. El 28 de enero de 1935 llevaban algo m谩s de un mes de casados: asist铆an con Carmenza, hija de su primer matrimonio, a una pel铆cula en el Teatro Alc谩zar en el sector oriental de Medell铆n. El techo del teatro se vino al suelo: Jaime, Inesita y Carmenza salieron ilesos a la calle. 聯Cuando se devolvi贸 a recoger el sombrero olvidado en una butaca, escribi贸 Vesga Duarte, deb铆a estar recordando alguna ocurrencia que hab铆a ya escrito en alguno de sus 聯textos cautivos聰. Una viga cay贸 del techo destruido y lo mat贸. En ese entonces estaba nombrado C贸nsul en Genova聰.

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