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Vuelven los viejos debates | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-17 05:00:00

Vuelven los viejos debates

Vuelven los viejos debates

Demasiado importantes, para el gusto del Sr. Ackerman, quien aceptó que la reacción estatal ante la crisis global ha sido resultado de graves fallas en el comportamiento colectivo del llamado sector privado. Ese será uno de los grandes temas de debate ideológico y político en las próximas décadas.

No parece haber duda de que, en muchas partes del mundo, la figura del Gran Gobierno es y será mucho más pesada que en el pasado reciente. La gravitación del Estado en la vida económica aumenta por cuenta de tres procesos: Uno, la enorme expansión de la propiedad estatal en sectores claves; dos, el incremento de la deuda pública en una escala colosal, para financiar las adquisiciones y los apoyos “transitorios” a innumerables empresas y actividades manufactureras y de servicios, y tres, un probable cambio radical en las reglas de la supervisión y la regulación financieras, dirigidas a reducir la discrecionalidad en la toma de riesgos y a incrementar los requisitos de capital de los intermediarios financieros.

Está claro: La que viene no será una época del todo agradable para los amigos del laissez faire. En no poca medida, la prosperidad del capital privado dependerá mucho más del acceso que tenga a los centros de decisión en los gobiernos y hasta en los bancos centrales.

No obstante, en ese probable escenario no se garantiza que el proceso económico global abandone su clara tendencia a generar desequilibrios, marejadas financieras incontrolables y terribles injusticias sociales.

Hace unos meses yo creía que los países ricos, moviéndose alrededor del superpoder estadounidense, reunirían la energía suficiente para acordar un trato que le diera un nuevo comienzo a las paridades cambiarias entre el dólar, el euro, el yen y eventualmente, el yuan chino. Creía que este acuerdo cambiario sería el caldo de cultivo de una nueva arquitectura de reglas financieras, fiscales y de manejo de la demanda, que permitiera instalar un proceso más equilibrado y menos frágil de la economía mundial. Pero me equivoqué.

Estados Unidos, más preocupado por el desempleo, la quiebra de grandes sectores de su economía interna y por el problema fiscal que por la salud de la economía global, sigue siendo un imperio reticente, poco dispuesto a impulsar un nuevo orden mundial bajo sus condiciones. Europa concentra su atención en la integración de su propio espacio geográfico e institucional, en sus disputas internas. No hay quien lleve la voz en el mundo de hoy.

La mayoría de los observadores expertos anticipa una lenta y difícil recuperación de la demanda global, y en particular la demanda interna de Estados Unidos y del club de los ricos.

 

 

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