La trompeta de cuerno | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-18 05:00:00

La trompeta de cuerno

Imagine que llena una trompeta de cuerno con objetos pequeños. Pueden ser bolas de ping pong, granos de  arroz, piedras u hojas de papel arrugadas. Luego, haga usted de intérprete; ubíquese en un teatro, entre y sitúese frente al público.
La trompeta de cuerno

Ahora empiece a sonar el instrumento. Cuando menos se dé cuenta, los objetos que echó al cuerno salen y bajan en forma de cascada. Y aunque no lo crea, todo eso le cae al auditorio.

Su boca es así cuando habla: una trompeta de cuerno. De ella sale cualquier cantidad de sonidos. ¡Fluyen muchas expresiones! Es más, ni siquiera usted puede imaginar qué tanto alcance tendrán sus palabras.

Su público no está en el teatro. Él está conformado por cada una de las personas que lo rodean en la casa, en la calle, en el trabajo, en fin...

¿Se ha puesto a pensar qué es lo que usted transmite cada vez que habla?

Las palabras no sólo son los conjuntos de sonidos articulados que expresan una idea. Con ellas usted puede hacer reír, enamorar, enojar y hasta matar, dependiendo de lo hiriente que puedan ser.

Hay palabras duras, otras suaves. Las primeras nos hacen ver arrogantes o con un carácter recio. Las segundas, en cambio, pueden ser señales de amor, de ternura y, por qué no decirlo, de debilidad.

Todo lo que usted dice, es un reflejo de lo que piensa y de lo que siente. Muchas veces enredamos las cosas sólo con lo que decimos o dejamos de decir; por eso tenemos que pensar antes de hablar.

Ahora bien, si va a hablar de alguien, lo mejor es que mencione las cosas positivas. Lo malo déjeselo a los chismosos, que son ‘expertos’ en ello.
Nada como las palabras que felicitan a los demás cuando se hace un buen trabajo, las que consuelan en los momentos de tristeza, las que calman en las ráfagas de ansiedad y, sobre todo, las que animan cuando uno cree que todo está perdido.

Un ¡qué bien!, nos ayuda a continuar; la voz de ¡ánimo!, nos recuerda que podemos seguir en la lucha; y la frase que nos dice que ‘somos capaces’, es un bálsamo que nos invita a perseverar.

Una sola palabra devuelve la vida; pero también una de ellas mal pronunciada, destruye una ilusión.

También hay que saber que existe un tiempo para callar y un tiempo para hablar.

Y es así: no solamente somos esclavos de lo que decimos, sino también de lo que callamos
Igual, es bueno tener presente que no es necesario ser orador, ni poeta, ni artista, ni mucho menos. En la absoluta sinceridad al hablar y en el testimonio que demos de nuestra vida diaria, están las cosas que nos transmiten la verdadera energía de la palabra pronunciada.

Más que una creencia

Los bueyes, decían nuestros antepasados, hablaban con los cuernos. Decían que ellos eran capaces de adivinar peligros que todavía no ocurrían pero que, sin lugar a dudas, estaban a punto de suceder.
 
Por ejemplo, cuando tirando de un carro de repente uno de los bueyes se negaba a continuar, era señal de que no se podía seguir la briega. Poco después se descubría que con esta forma de actuar el animal había evitado un grave accidente, porque inmediatamente caía un árbol sobre el camino.

¿Por qué ocurría esto?

Todo tenía que ver con los cuernos. Por estar ellos en la parte más alta del animal, tenían las propiedades de transmitir lo que sentían a la cabeza del animal.

El buey no necesitaba hablar, sólo le bastaban sus cuernos para interpretar y decir lo que realmente era importante.
¡Quién lo creyera! hasta de los bueyes podemos aprender algo. Podríamos, por ejemplo, asumir que hay que hablar menos y decir más.

Muchas veces en la vida malgastamos nuestro valioso tiempo emitiendo palabras sin sentido, hablando por hablar.
Así como en el pasado los cuernos de los bueyes representaban un bien para el pueblo; nuestras palabras ahora deberían servir para ayudar, antes que para destruir.

Algo de historia

Las trompetas usadas por los hebreos eran de tres formas: la más primitiva se hacía de un cuerno de carnero; otra era una trompeta metálica curva; y la última era una trompeta recta.

Según la Biblia, el Señor le ordenó a Moisés hacer trompetas de plata, las cuales se tocarían “para convocar a la congregación y para hacer mover los campamentos”.

Por eso, las trompetas de cuerno se usaron a través de la historia de Israel para reunir al pueblo en tiempos de guerra para que fueran a la batalla; y de manera usual, en tiempos de paz para la adoración divina en el santuario.

UNA BELLA HISTORIA

Una niña de 4 años estaba con su pediatra. Y mientras el doctor le revisaba los oídos con el otoscopio, él le preguntó a la menor:
¿Crees que adentro me encontraré al Pájaro Abelardo?

La chiquilla permaneció en silencio. Luego el médico tomó el baja lenguas y mientras revisaba su garganta le preguntó:

¿Crees que ahí dentro me encontraré al monstruo galletero?
La niña tampoco contestó. El doctor puso el estetoscopio en el pecho de la niña y mientras escuchaba su corazón le preguntó: ¿Crees que escucharé a Barney ahí adentro?

- ¡Oh, no! replicó la niña, Barney está pintado en mis zapatos; en mi corazón está Dios.

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