Un silencioso y triste adiós | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-19 05:08:42

Un silencioso y triste adiós

Mientras ocho días atrás miles de personas clamaban por la búsqueda y libertad del pequeño Esteban Alejandro Macías Mosquera, ayer su cuerpo fue enterrado sin que casi nadie lo supiera tras una ceremonia que sólo congregó a sus familiares más cercanos.
Un silencioso y triste adiós

A las 9:00 a.m. el cuerpo del bebé fue trasladado y escoltado desde el Instituto de Medicina Legal hasta una funeraria ubicada en la carrera 21 con calle 22 del barrio San Francisco.

Mientras los familiares del pequeño solicitaban respeto a los curiosos que se acercaban al lugar, el féretro fue llevado del primer al segundo piso de la funeraria para tener más privacidad y poder elevar sus oraciones.

“Nosotros perdonamos a Johana (madre de Esteban). La familia debe permanecer unida por el bienestar de todos y de la niña (hija también de Johana)… Aunque sigue el dolor, se terminó la angustia”, expresó Víctor Mosquera, uno de los tíos de Esteban Alejandro.

Hacia las 10:30 a.m. fueron llegando al lugar ramos de cartuchos, rosas y lirios, que fueron ubicados alrededor del féretro de color blanco, abrazado por una cinta morada.

A esa misma hora, una mujer gritaba en la entrada de la funeraria: “Policía, dígame, ¿no vamos a poder ver al bebé? Déjeme seguir, ese niño era un ángel”.
Tras media hora, los familiares del pequeño descendieron por las escaleras, esperaron que el cuerpo fuera subido al carro fúnebre y luego abordaron tres vehículos, rumbo al Parque Cementerio Jardines La Colina.

‘Este es un vacío muy grande’

Con el seguimiento de dos patrullas de la Policía, el cuerpo del bebé fue llevado hasta el lote 8 de la manzana 19 del sector 22, en el Parque Cementerio, justo donde se encuentra el cuerpo de uno de sus familiares, Carmen Emilio Mosquera V. Durante al menos media hora la familia se congregó alrededor de la tumba para atender las oraciones del padre y dar el último adiós al pequeño.

“Qué vacío tan grande es el que siento yo hoy”, expresó entre lágrimas la abuela materna de Esteban Alejandro mientras se retiraba del cementerio.

A las 11:45 a.m. Vicente Pérez, de 45 años, selló con tierra el lugar donde permanecerá el cuerpo del niño. “Siento que se me desgarra el corazón.

Nunca había enterrado a un bebé que hubiera muerto en esas condiciones. Esto es irreparable… Le pido a la justicia que se haga cargo de todo y a la mamá que le pida perdón a Dios”, concluyó el sepulturero.

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