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El miedo a la inflación | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-06 05:00:00

El miedo a la inflación

A comienzos de los a√Īos 20 del siglo XX la inflaci√≥n alemana anual lleg√≥ a ser de 2 billones por ciento. Una libra de buena mantequilla alemana alcanz√≥ un precio c√≥mico: 4 trillones de marcos.
El miedo a la inflación

La que no fue cómica fue la historia que, montada en buena parte sobre el primer desastre de la moneda alemana, condujo al Tercer Reich. A mediados de esa década el valor del marco alemán se había reducido a una trillonésima parte del que tenía en 1913.

La inmediata segunda post guerra trajo una nueva hiperinflación. Semejantes hecatombes implantaron el miedo a la inflación en el código genético alemán. El resultado fue el Bundesbank, paradigma de los bancos centrales independientes. La democracia liberal y un banco central autónomo, son factores esenciales de la estabilidad de precios en una economía de mercado. Cualquier debate sobre la independencia de los bancos centrales debe ir más allá de una discusión sobre los modelos económicos y de política económica. Es la lección de la historia.

Varios países vecinos de Colombia sufrieron inflaciones galopantes en el siglo XX, particularmente en los 80 y los 90. A la sazón Colombia registraba una inflación persistente, relativamente estable alrededor del 22% anual.

Decenas de millones de personas fueron v√≠ctimas de las hiperinflaciones latinas; el costo social¬† de las pol√≠ticas de estabilizaci√≥n fue muy elevado. Los da√Īos sociales causados por la inflaci√≥n colombiana de esas d√©cadas no fueron de poca monta, pero los principales damnificados no ten√≠an representaci√≥n. La inflaci√≥n no hac√≠a mayor ruido.

Por falta de experiencias desastrosas, es leve el miedo del pueblo colombiano a la inflación. El capitalismo colombiano marchó a trancas y mochas sin mayores sobresaltos mientras la inflación hacía fiestas en el vecindario, gracias a un  arreglo institucional, a cierto despotismo ilustrado que produjo lo que se llamaba una inflación moderada y estable.

El poco miedo del pueblo colombiano a la inflaci√≥n no ha permitido que el Banco de la Rep√ļblica tenga el prestigio social y pol√≠tico que debiera tener desde su instauraci√≥n como autoridad monetaria aut√≥noma en 1991. Para la gente los beneficios de una inflaci√≥n de un d√≠gito no son evidentes.

¬†Gonzalo Palau Rivas en Portafolio hizo una oportuna y plausible reflexi√≥n al respecto. El asunto es que el mayor prestigio se logra no s√≥lo mediante una buena informaci√≥n p√ļblica a cargo de los banqueros centrales colombianos; se necesita una fuerte dosis de responsabilidad pol√≠tica por parte de los l√≠deres pol√≠ticos y culturales que pongan la estabilidad de precios en el mismo lugar que hoy ocupan en la mente colectiva la seguridad del Estado y la paz estable.
Es cierto que la independencia del Banco Central no es garantía de victoria sobre la inflación; pero esa figura es un instrumento muy importante de las instituciones democráticas.

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