Los médicos también se mueren | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-06 05:00:00

Los médicos también se mueren

Muy bueno el reportaje de Vanguardia Liberal publicado el lunes 28 de julio,  sobre aquellos casos cuando la mujer es la agresora.
Los médicos también se mueren

Es bueno que se traten estos temas cuando la victima es el hombre. Dicho trabajo periodístico es un grano de arena en el inmenso desierto, es decir, el tema es delicado y merece muchas mas líneas. El texto es muy interesante, dice cosas ciertas pero ¡oh sorpresa!, todo iba bien hasta leer el comentario de la terapeuta de familia Manuela Bohorquez.

Con todo respeto, ella se equivoca bastante al afirmar que esta sociedad sexista le permite y le tolera la agresi√≥n del hombre a la mujer y no lo contrario. Es totalmente falso. Un grupo de hombres victimas de abuso y la prepotencia femenina estamos creando una fundaci√≥n para defender los derechos y la dignidad del var√≥n, luego de investigar mucho. Tenemos certeza de que la violencia de la mujer hacia el hombre se permite, se alude, se justifica,¬† se aplaude e incluso se incita a√ļn sin saber las causas, por eso es que¬† nos da risa ver a do√Īa Florinda darle cachetadas a Don Ram√≥n porque s√≠, aprovechando que es mujer y se siente con el derecho a hacerlo.

Esta demostrado que es la mujer quien acude primero a la agresión y la violencia en caso de celos, infidelidad o cualquier discusión porque se siente con derecho a hacerlo porque la sociedad se lo permite; en cambio, cuando la mujer siente la mas mínima intensión de agresión, se arma un escándalo de proporciones mayores y tiene apoyo de la sociedad.

Por otra parte, la doctora Bohorquez afirma que ésta es una sociedad sexista haciendo alusión al machismo pero olvida que el feminismo y la prepotencia femenina también afectan de manera negativa la vida del hombre y es una de las principales causas de la violencia intrafamiliar. El comentario de la doctora Bohorquez contradice totalmente dicho artículo. El sol no se puede tapar con la cabeza de un alfiler.  Pero bueno,  cualquiera se puede equivocar. Los médicos también se mueren.

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