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HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-20 05:00:00

HAGASE OIR

HAGASE OIR

Durante muchos años llegar al Senado de la República era un honor y un privilegio, hoy se ha convertido en una forma de supervivencia como también mecanismo de búsqueda del beneficio personal ya sea económico o institucional. Hoy vemos que el 30 por ciento de los senadores no fueron elegidos por el pueblo.
Es cierto que algunos congresistas están pagando cárcel por haberse aliado con grupos alzados en armas para ganar votos ilegales, todos los intentos por sanear el congreso como institución han fracasado.
Todo congresista condenado por parapolítica, narcotráfico u otra actividad ilícita, debe perder la curul en forma definitiva, eso significará además, que el partido político perderá los votos, su umbral peligraría y además tendrá que devolver todo el dinero que le pagaron por reposición de votos.
Algunos santandereanos rechazamos el endoso o herencia de votos para llegar al Senado o a la Cámara del 2010.
Rafael Rodriguez Gonzalez

Las cooperativas y bolsas de empleo

Estoy cansado de ver tanta cooperativa y bolsa de empleo que lo único que hacen es intervenir para que el empleo sea cada vez de menor calidad en Colombia. Ahora a las empresas se les ocurrió pagarle unos pesos por cada trabajador, para que estas se responsabilicen de los mismos, y así no tener problemas. Esa es la decisión que están tomando todos al adquirir los servicios de bolsas de empleo y cooperativas que le quitan parte del sueldo con excusas absurdas a los trabajadores, y que les demoran el pago por que primero tienen que ganarle interés a los sueldos. De la seguridad ni hablar, definitivamente en estas entidades de garaje no hay garantías para los trabajadores, más que la  ofrecida en una contratación directa que es tenida en cuenta solo por las excelentes empresas. Espero que se radiquen proyectos de ley y que se proponga que se modifiquen para lo que de verdad se crearon o que las acaben.
Carlos A. Delgado P.

El centro cultural de oriente

Vanguardia Liberal publicó hace poco un interesante artículo sobre las cámaras halladas bajo tierra durante la remodelación del Centro Cultural. Ya se había hablado de la magnífica arquitectura de este edificio que antes ocupó el Colegio El Pilar, sin mencionar a sus constructores y primeros moradores. Al descubrirse las nuevas cámaras subterráneas (algunas ya se conocían), sí se hace alusión a los Jesuitas, quienes construyeron allí la segunda sede del colegio San Pedro Claver y la ocuparon entre 1911 y 1937. Y dicha alusión va en la línea de sospechar si aquello era un extraño refugio de los Jesuitas para tiempos difíciles y no en el sentido de que aquello eran depósitos de agua y letrinas en una época en que no había ni acueducto ni alcantarillado.
El colegio San Pedro Claver comenzó en 1897 en la vieja casona de Luis Perú de Lacroix, contigua a la Iglesia de San Laureano. La estrechez del local y la guerra de los mil días casi hacen cerrar el colegio. Pero los amigos de la Compañía de Jesús con los Doctores Evaristo Rueda y Alejandro Peña Solano a la cabeza, ayudaron a comprar un terreno en el costado oriental del parque del Centenario. El General José Santos, vendió el lote a los Jesuitas por $8.000 en 1903.
El 9 de septiembre de 1911, fiesta de San Pedro Claver, se inaugura el nuevo colegio. Se admiran las líneas sobrias de la construcción hecha de ladrillo y tierra pisada, y con las cámaras subterráneas ya mencionadas. El arquitecto fue el pintor Padre Santiago Páramo. Las famosas cámaras subterráneas perdieron vigencia en 1926 cuando ya no se necesitaban los depósitos de agua, pues los Jesuitas construyeron un acueducto con 8.000 metros de tubería para llevar el vital líquido al colegio y al predio de San Alonso, también comprado por ellos. En 1930 cambió el régimen político de Colombia. Los Jesuitas pensaron seriamente en retirarse, pero la ayuda de los ex-alumnos y de la sociedad fue definitiva para que vendieran en San Alonso y compraran dos manzanas en el barrio Sotomayor.
El 3 de julio de 1937 se entregó al gobierno el magnífico edificio del parque Centenario. En febrero de 1939, abrió sus puertas el San Pedro en su sede actual.
Horacio Botero Giraldo S.I.

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