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Impuestos, mentiras y gabelas | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-21 01:28:42

Impuestos, mentiras y gabelas

Impuestos, mentiras y gabelas

La primera, en la campaña electoral de 1988, cuando esa promesa de no subir los impuestos entusiasmó al pueblo norteamericano y le ayudó a ganar la presidencia. La segunda, en la campaña de 1992, cuando el mismo pueblo le cobró el incumplimiento de esa promesa y votó por el desconocido Bill Clinton, frustrando así la aspiración reeleccionista de Bush. La moraleja  política es que los votantes les pueden perdonar muchas mentiras a los presidentes, pero no aquellas que les tocan el bolsillo.

Este episodio de hace 20 años viene a cuento por el anuncio del presidente Uribe de volver a imponer el impuesto al patrimonio, además de convertirlo en permanente y cobrarlo a casi todos los contribuyentes, para financiar su política de seguridad. Este anuncio devela dos mentiras en las anteriores promesas presidenciales y confirma el modelo de desarrollo pro-ricos que ha implantado este gobierno conservador.

El primer engaño fue decirle a los colombianos que el impuesto al patrimonio era por una sola vez, “para atender unas necesidades transitorias pero indispensables” para consolidar la política de seguridad “democrática”, en concreto la compra de equipo para fortalecer la capacidad aérea, terrestre, marítima y fluvial de las fuerzas militares. Sin embargo la realidad fue muy distinta, y cerca del 40% de lo $8.2 billones recaudados con este tributo se utilizó para financiar el aumento de pie de fuerza y otros gastos operativos que no son por una sola vez sino que son recurrentes.

Ahora que los economistas están desprestigiados porque aciertan menos en sus proyecciones que los pronósticos del tiempo, hay que recordar que en este caso no se equivocaron pues fuimos varios los que anticipamos que el impuesto al patrimonio se iba a volver permanente, precisamente por esa desviación de su propósito original de financiar gastos extraordinarios por una sola vez. Por supuesto el gobierno dijo que se trataba de calumnias de la oposición y de cómplices del terrorismo.

La segunda mentira fue la declaración del presidente Uribe de hace menos de dos años, de que en su gobierno no habría otra reforma tributaria ni se cambiarían los impuestos. Ahora es evidente que se requieren nuevos impuestos para financiar el acelerado crecimiento de los gastos de seguridad, incluyendo las recompensas y estímulos monetarios para los falsos positivos y la compra de equipos para chuzadas telefónicas. Este aumento de impuestos se quiere presentar como una muestra de responsabilidad fiscal, cuando la verdad es que es solo la consecuencia de la verdadera irresponsabilidad de haber financiado gastos recurrentes con recursos transitorios.

De otra parte el presidente Uribe respondió rápido y dócilmente a la solicitud de los grandes empresarios y algunos de sus gremios para que el nuevo impuesto al patrimonio lo paguen casi todos los contribuyentes y no solo aquellos con patrimonios superiores a $3.000 millones. No es una sorpresa, pero confirma que a Uribe le gusta la inequidad tributaria, pues al mismo tiempo ha rechazado la solicitud unánime de todos los expertos de eliminar las gabelas y exenciones tributarias a las grandes empresas. Los dos temas está relacionados, porque según acaba de revelar el Ministro de Hacienda, el año pasado estas gabelas a las empresas le costaron al fisco $ 6 billones, monto más que suficiente para tapar el hueco fiscal de la política de seguridad.
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Vergonzoso que la bancada uribista haya hundido la Ley de Víctimas liderada por Guillermo Rivera y Juan Fernando Cristo, a la vez que haya presionado la aprobación del principio de oportunidad para los paramilitares. Se confirma que a este gobierno le importan más los victimarios que las víctimas.

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