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La Comisión Ballenera debate, dividida, el futuro de la caza del cetáceo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-22 18:42:26

La Comisión Ballenera debate, dividida, el futuro de la caza del cetáceo

La Comisión Ballenera Internacional (CBI) inició hoy, dividida, una reunión para decidir el futuro de la caza del cetáceo, que según los ecologistas sigue en riesgo de extinción porque se matan 2.000 al año pese a estar prohibido.
La Comisión Ballenera debate, dividida, el futuro de la caza del cetáceo

La CBI, en la que participan 85 países, se ha dado cita en el archipiélago portugués de Madeira para intentar poner de acuerdo a partidarios y detractores de reanudar la caza comercial de las ballenas, suspendida desde 1986 con el objetivo de crear un modelo de "gestión común" de la población del mamífero marino.

No obstante las capturas al margen de la convención ballenera internacional y la caza con fines "científicos" que realizan los balleneros japoneses, mantienen en jaque, de acuerdo con los datos de las organizaciones ambientalistas, a las mayores criaturas del planeta.

Los miembros de la CBI discuten durante cinco días en Funchal, la capital de Madeira, si los treinta años de moratoria en la caza de las ballenas con fines comerciales han sido suficientes para una recuperación de las especies que permita establecer nuevas cuotas de ejemplares con licencia para ser arponeados.

Según expertos y fuentes de la reunión, los países defensores de la caza -Japón, Noruega e Islandia- critican que la CBI se ha alejado de su objetivo inicial, que era conservar la población de ballenas y así asegurar su caza, para dedicarse a proteger la especie.

Los detractores de la captura del mamífero marino son la mayoría de las naciones miembros de la Comisión, a lo que se pertenece por haber firmado la convención internacional y los acuerdos sobre la materia.

Entre estos países, Brasil vuelve a plantear en esta reunión su propuesta de crear en el Atlántico Sur un santuario para las ballenas, que ya están protegidas en ciertas áreas del Índico y el Ártico.

Pero las naciones interesadas en la caza sostienen que, aunque la explotación de las reservas en el pasado fue abusiva -el año de 1962 se mataron más de 60.000 ballenas-, la población en aumento de ciertas especies permite de nuevo su captura, que de hecho estos países no han abandonado.

Noruega presentó una objeción a la prohibición y continúa cazando ballenas; Islandia decidió reanudar la captura en 2006 y Japón mantiene la caza bajo un programa de "investigación científica", permitido por la moratoria, y con el argumento de asegurar la subsistencia de grupos de indígenas que dependen de esa actividad.

Este último país aspira a obtener permiso para retomar la caza de unos 2.000 ejemplares de media al año, aunque para lograrlo la CBI tendría que modificar los mecanismos que gestionan y garantizan la conservación de los cetáceos.

Otros de los temas polémicos a debatir en Funchal son las cuotas de caza destinadas a las poblaciones aborígenes, las medidas de conservación de las especies, los métodos empleados en las capturas, las infracciones y además cuestiones presupuestarias y financieras de la entidad.

El programa de la reunión anual, que celebra su 61 edición, incluye encuentros del comité científico, de los subcomités y de la sesión plenaria del organismo.

El secretario de Estado de Medio Ambiente del país anfitrión, Humberto Rosa, aseguró hoy que la cita "servirá para crear un clima positivo", aunque adelantó que será necesario un año más de trabajo para conseguir concretar propuestas.

Además, Rosa cree que la polémica suscitada por las intenciones de Japón, Noruega e Islandia "no refleja la posición de la mayoría" y abogó por un consenso que permita "de forma transparente" autorizar la caza de algunos cetáceos.

Entretanto desde las filas ecologistas, la organización Greenpeace criticó la "ineficacia" de la CBI en la gestión de las poblaciones de cetáceos, y destacó que provocaron "una drástica reducción" de ejemplares que justifica la suspensión de todos los programas de caza "hasta que se llegue a un acuerdo".

La sede de la conferencia, Madeira, tiene un pasado ligado a la industria ballenera, que desde los años 50 fue uno de los motores de su economía hasta que en 1981, por influencia conservacionista, cesó sus actividades de forma voluntaria la mayor empresa del sector.

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