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¬ŅQu√© es lo que usted busca en la vida? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-25 01:09:56

¬ŅQu√© es lo que usted busca en la vida?

Comenz√≥ como un ejercicio de clase en una universidad cualquiera. El profesor les pregunt√≥ a sus alumnos: ¬Ņqu√© buscan ustedes en la vida? Antes de que los j√≥venes contestaran, el docente les dijo que se convirtieran en detectives privados, con el fin de indagar en el fondo de sus corazones¬† lo que quer√≠an encontrar en este mundo.
¬ŅQu√© es lo que usted busca en la vida?

El maestro les solicit√≥ que sacaran lupas y que, al mejor estilo de los inspectores de las series judiciales, siguieran los rastros de las huellas dejadas durante sus a√Īos de vida.

La verdad, la escena result√≥ ¬ďsimp√°tica¬Ē. Pero, fue algo m√°s que una clase: se trat√≥ de una herramienta para remover el pasado, y escudri√Īar en √©l si lo que el alumno hab√≠a so√Īado de ni√Īo correspond√≠a con lo que estaba estudiando en la ¬ĎU¬í.

El singular ejercicio llev√≥ a algunos de los alumnos a analizar los sue√Īos de la infancia. Lo hicieron como si se trataran de huellas dactilares, y se encontraron con rasgos particulares que les pintaron en sus rostros diversas expresiones: unas de risa, otras de angustia, muchas¬† de ansiedad y no faltaron las que reflejaban incertidumbre. Se vieron pocas caras de felicidad.

Esos muchachos, entre los 17 y 22 a√Īos, se ve√≠an con pasos indecisos, con libros en la mano y con ojos inquietos, los cuales persegu√≠an respuestas a todas sus inquietudes.

Luis so√Īaba con ser bombero y se ve√≠a entre mangueras de polietileno apagando incendios; Mario se ve√≠a vestido con una bata inmaculada entrando a una sala de cirug√≠a; Luisa comenz√≥ a cantar y se imagin√≥ en un escenario abarrotado de p√ļblico, interpretando sus propias canciones.

Hoy, el tr√≠o de alumnos estaba metido en un aula, un tanto gris, cursando una carrera de ¬ďmoda¬Ē: Criminal√≠stica.

Era un escenario real, pero inexistente en el pasado de estos j√≥venes. Cada uno de ellos supo que estaba all√≠, en ese plantel, con la necesidad de ilusionarse por algo, por complacer a ¬Ďpap√°¬í o a ¬Ďmam√°¬í o por creer que el estudio le cambiar√° su deprimido panorama econ√≥mico.

Muy pocos de los jóvenes de la clase se veían como personajes que quisieran propugnar por un cambio en la sociedad, o promover valores profesionales con los cuales la mayoría de la gente se podría identificar.

A casi todos los alumnos les faltaban ganas. Sólo unos cuantos tenían carisma y vocación, indispensables para ser mejores personas cada día.

¬°Claro est√° que no todo fue malo ese d√≠a de clase! La actividad planteada fue, tal vez, la mejor ense√Īanza que estos alumnos pudieron haber recibido en esa carrera.

A muchos de ellos les quedó claro que la vida puede ser  una película que, como ocurre en la  Criminalística, deja huellas claves.
La clase les permitió imaginarse, sólo por unos segundos, qué tanto les había costado el rodaje de cada una de las escenas en donde ellos fueron los protagonistas.

Así como un filme es una secuencia de imágenes fotográficas tomadas con una cámara, todos ellos se animaron a proyectarlas en sus propias salas de cine: las de sus corazones.

Observaron en esas grandes pantallas los sue√Īos del momento, las olas que fueron y vinieron, las sombras que llegaron y se desvanecieron o las secuelas dejadas por los momentos dif√≠ciles.

¬°Vieron escenas bellas de sus cotidianidades!
De igual forma, entendieron que deben mirar para el frente para encontrar lo que están buscando y que, muchas veces, lo que anhelan es algo más que su formación académica.

Tal como les sucedió a esos estudiantes, nosotros también podríamos convertirnos en detectives.

Lástima, eso sí, que las grabaciones realizadas durante nuestra vida, no se puedan copiar en vídeos. Tal vez por eso nos toca recurrir sólo a la memoria, un recuerdo que de manera desafortunada se nos desvanece por el acelere en el que andamos.

En la realidad, nuestra vida es como la cinta del celuloide, que se impresiona y se revela, no por los procedimientos químicos, sino por los resultados que damos.

Ese es nuestro mundo, un espectáculo cinematográfico que narra una historia interpretada por nosotros mismos pero que, en más de una ocasión, no es la que queremos vivir.

¡Mucho cuidado con lo que estamos haciendo! no olvidemos que para la mayoría de nosotros, la vida verdadera que queremos no es la vida que llevamos en la actualidad.

lo que buscamos, a trav√Čs del tiempo

En la ni√Īez: La muchedumbre de ensue√Īos de los ni√Īos se refleja en los juegos, en los dulces y hasta en las ganas de ¬ďser grandes¬Ē. Muchos de estos anhelos se truncan muy temprano, entre otras cosas, por la falta de cari√Īo.

En la adolescencia: Aunque en esta época los ojos brillan sin ver, uno siente que todo es posible. Hay que advertir, eso sí, que algunos adolescentes se vuelven imprudentes y arruinan sus vidas.

En la juventud: A los 20 a√Īos, todo sonr√≠e. Es la √©poca del amor, de la adrenalina y de la libertad. Lo malo es que muchas veces no sabemos ser felices, ni ser amados.

En la madurez: Nos volvemos experimentados y analizamos todo con cautela. Claro est√° que algunos no saben aprovechar eso que la vida les ha ido ense√Īando y, sin querer, vuelven a cometer los mismos errores del ayer.

En la vejez: Es una gran √©poca, as√≠ muchos no la valoren. Es cierto que llegan las enfermedades, la decrepitud y la soledad; pero tambi√©n es clave estar preparado para ser un ¬ďveterano¬Ē; s√≥lo as√≠ esta √©poca no ser√° un dolor de cabeza.

 

 

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