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Lo social ingrediente de la paz | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-25 05:00:00

Lo social ingrediente de la paz

En 1971, en los funerales de Guillermo León Valencia, decía Álvaro Gómez Hurtado: “Cuando hablemos de Valencia, su nombre nos servirá para evocar la paz.
Lo social ingrediente de la paz

La paz de su mandato, la paz que nos queda, la que necesitamos preservar en el futuro. Nada puede hacer este país sin la paz. No tenemos derecho a perderla, ni a ponerla en peligro. Ahora cuando se pretende que la violencia es solución o promesa o esperanza, cuando se juega lo que se tiene, así sea poco, a la carta del odio y se predica la revolución, es necesario volver a la concordia, es decir al gran consenso nacional sobre las formas que debe tener la convivencia colombiana.”

“El Presidente de la Paz” fue el título que recibió por haber extinguido los reductos bandoleros, secuencia de la violencia partidista. Ahora bien, el pensamiento de Valencia sobre la paz iba más allá de las armas y fue coincidente en el tiempo, 1967, con Paulo VI quien en la Populorum progressio promulga: “el desarrollo es el nuevo nombre de la paz”. Dos citas al respecto:

La 1ª. “En Colombia generalmente sólo se presta plata a quien la tiene. Para la inmensa masa ciudadana está cerrado el crédito, porque entre nosotros no se cotizan como garantía específica suficiente, las calidades de honradez, de capacidad de trabajo, de hombría de bien de un ciudadano, que en realidad de verdad deberían dar más seguridad a los bancos que la crecida cuenta bancaria de un hombre habilidoso. Si estas modestas ideas fueran aceptadas, yo estoy seguro de que se iniciaría en el país una etapa de prosperidad, pues en el estado capitalista por excelencia que son los Estados Unidos, acabo de comprobar que el elevado standard de vida del pueblo se ha logrado a base de crédito personal, a bajo interés y a plazo suficiente.”

La 2ª. “Siempre he creído que en Colombia estamos en mora de dar a los obreros participación en las utilidades de las empresas, para sustituir la tensa y anacrónica división entre patronos y obreros por la común denominación de consocios de una misma empresa, con la secuela de comprensión, de lealtad, de estímulo y de eficacia en las actividades de la organización. Hacemos la transformación o padecemos la revolución. Sin embargo debo confesar que en Colombia existen gentes de tan escasa sensibilidad social que cuando oyen hablar de reivindicaciones de las masas trabajadoras creen que es está hablando de cosas pecaminosas.

A esos retrógrados de la conciencia y del corazón quiero decirles con toda franqueza que mediten en la realidad de la hora que vive el mundo, que vive América, que vive Colombia y que abran su espíritu a los vientos de la renovación justiciera que está soplando sobre el planeta desde los 4 puntos cardinales.

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