La palabra, un tesoro por descubrir | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-25 05:00:00

La palabra, un tesoro por descubrir

Es preciso vivir el primado de la palabra. Pero no lo hacemos. Nuestra vida est√° lejos de poder ser considerada como una vida nutrida y regulada por la palabra. Nos regimos, incluso en el bien, por las buenas costumbres, por algunos principios de sentido com√ļn y nuestra referencia es un contexto tradicional de creencias religiosas y de normas morales heredadas. En nuestros mejores momentos, sentimos un poco m√°s que Dios representa algo para nosotros, que Jes√ļs es un ideal y una ayuda.
La palabra, un tesoro por descubrir

Pero, fuera de esto, ordinariamente apenas experimentamos c√≥mo la palabra de Dios puede llegar a ser nuestro verdadero apoyo y consuelo, como puede iluminarnos sobre el ¬ďverdadero Dios¬Ē, cuya revelaci√≥n podr√≠a llenarnos el coraz√≥n de alegr√≠a.

Muy pocas veces experimentamos que el Jes√ļs de los evangelios, conocido en nuestra escucha y meditaci√≥n de la Escritura, puede convertirse en verdadera ¬ďBuena noticia¬Ē para nosotros y que a mi, ahora, en este momento particular de mi historia, puede hacerme ver desde una perspectiva nueva y alentadora mi propia persona, mi puesto y mi responsabilidad en esta sociedad y hacerme cambiar la idea mezquina y triste que quiz√° me he formado de m√≠ mismo y de mi destino.

La misa del domingo pasa muchas veces por encima de nosotros sin llenarnos el coraz√≥n, sin cambiar nuestra vida. Todo parece indicar que la palabra de Dios y los noticiarios de cada d√≠a constituyen mundos aparte. Nuestra vida podr√≠a llenarse de luz en el contacto asiduo y atento con la palabra, pero nosotros la arrinconamos en una zona oscura que nos hace perezosos y acomodadizos. ¬ŅPor qu√© no desperezarnos y dedicarnos a que los tesoros que tenemos entre manos sean productivos de verdad?

Cuando el dolor llama a las puertas de nuestra vida, cuando nos vemos envueltos en el sufrimiento y en el luto por personas cercanas a nosotros, cuando nos sentimos impresionados por tragedias sociales, palpamos con nuestras manos la impotencia de las palabras humanas. Un instintivo sentido del pudor nos aconseja mantenernos en silencio junto al que sufre, testimoni√°ndole nuestra solidaridad con una presencia discreta y eficaz.

Pero ¬Ņest√° tambi√©n la palabra de Dios afectada de esa misma impotencia? ¬Ņacaso no hay en ella una luz de esperanza de la que debemos dar testimonio, sin ret√≥rica ni afectaci√≥n, pero con humildad y sencillez? El mismo hecho de que Dios, al entregarnos su palabra, nos asegure su presencia en todas las situaciones de la vida, ¬Ņno deber√≠a constituir el inicio de un camino de consolaci√≥n y de compromiso?

¬ŅO es que no es Dios quien de verdad nos interesa, sino m√°s bien el c√ļmulo de bienes que exigimos de √Čl?

 

 

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad