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Mujeres en privado | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-28 05:00:00

Mujeres en privado

Hace ya 54 a√Īos, Housekeeping Monthly (Ama de Casa) public√≥ un famoso manual que hoy se considera una escandalosa y rancia ¬ĎGu√≠a de la buena esposa¬í y que en la √©poca tuvo bastante difusi√≥n a nivel mundial.
Mujeres en privado

¬ďTen lista la comida. De ser posible, plan√©ala desde el d√≠a anterior para que puedas tener una deliciosa comida lista justo en el momento en que √©l llegue. Esta es la manera en la que se enterar√° que estuviste pens√°ndolo y que te preocupas por sus necesidades. La mayor√≠a de los hombres regresan con hambre a sus casas y la perspectiva de una buena comida (especialmente si es su plato favorito), es parte de su necesidad de bienvenida a casa¬Ē.

As√≠ empezaba la famosa gu√≠a y le segu√≠an 17 exigencias m√°s como ¬ďrenueva tu maquillaje, ponte una cinta en el pelo y aseg√ļrate de verte fresca¬Ē o, ¬ďs√© un poco alegre y un poco m√°s interesante para √©l. Su d√≠a aburrido necesita de algo amable y es tu deber proporcion√°rselo¬Ē.

Hoy, estas afirmaciones podr√≠an parecerles una broma a cualquier mujer menor de 30 a√Īos. Y se indignar√≠an con solo pensar en la posibilidad de cumplir con aquello como ¬ďcuando √©l llegue suspende el ruido de la lavadora, la secadora o la aspiradora. Trata de mantener a los ni√Īos callados. Expresa felicidad al verlo. Dale su bienvenida con una gran sonrisa y muestra sinceridad en tu deseo de complacerlo¬Ē.

Pero hay m√°s. Con seguridad estas mujeres nacidas despu√©s de los 70 dejar√≠an de leer la gu√≠a en este punto: ¬ď¬Öpuedes tener mil cosas por decirle, pero el momento de su llegada no es el indicado para hacerlo. D√©jalo hablar a √©l primero. Recuerda que sus temas de conversaci√≥n son m√°s importantes que los tuyos¬Ē.
No se necesita ser una feminista acérrima para que una mujer, afirme simplemente, que esa guía debe tirarse a la basura. Sin embargo, las cosas no cambiaron tan rápidamente como pudiera pensarse. 

En Espa√Īa, por ejemplo, desde 1934 y hasta 1977, existi√≥ la llamada ¬ďSecci√≥n Femenina de la Falange¬Ē, que perdur√≥ despu√©s de la Guerra Civil Espa√Īola, y que se encarg√≥ de adoctrinar a las mujeres en temas que hoy son catalogados como abusos sexuales, y que defendieron hasta su muerte mujeres de gran trascendencia en la historia de ese pa√≠s como Pilar Primo de Rivera.

Tal vez, lo m√°s impactante de la Secci√≥n Femenina lo dijo la Secci√≥n Femenina: ¬ďsi tu marido te pide pr√°cticas sexuales inusuales, s√© obediente y no te quejes. Si √©l siente la necesidad de dormir, no le presiones o estimules la intimidad. Si sugiere la uni√≥n, accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacci√≥n es m√°s importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un peque√Īo gemido de tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que haya podido experimentar¬Ē.

Esto ocurri√≥ cuando las mujeres ya hab√≠an conquistado el derecho a votar y hab√≠an comenzado a ocupar espacios p√ļblicos. Y seg√ļn las cifras, esta organizaci√≥n que empez√≥ con 2.500 afiliadas lleg√≥ a tener 250 mil. Aunque se afirma que este n√ļmero es exagerado.

Muchos dir√°n que lo descrito anteriormente termin√≥ hace 32 a√Īos y que hoy se navega en otros mares. Sin embargo, buscando en Internet qu√© tanto han cambiado estas gu√≠as sobre c√≥mo ser la mejor esposa, encontramos un texto publicado en 2008 por el portal ¬ĎMujeres con Estilo¬í, escrito por Mujeres con Estilo, que afirma lo siguiente:

¬ďEn una pareja, tus deseos, aunque son importantes, son secundarios con respecto a las necesidades de la pareja como unidad. Ser una mejor esposa significa no buscar siempre la satisfacci√≥n personal, sino la de buscar apoyar, amar y potenciar a la familia¬Ē.

Otro punto dice: ¬ďtienes que estar dispuesta y saber que puedes estar poniendo todo tu amor, atenci√≥n y esfuerzo por algo que puede no reportar satisfacci√≥n a corto plazo¬Ē.

Aunque es evidente que el lenguaje ha cambiado, sigue existiendo el incómodo ingrediente de la sumisión femenina.

En carne propia

Susana P√©rez lleva 31 a√Īos de matrimonio y durante los primeros 20 fue -en sus propias palabras- una esposa sumisa. Sin embargo, esta situaci√≥n cambi√≥ hace 10 a√Īos, cuando¬† empez√≥ a¬† ser parte activa de un movimiento social liderado por mujeres.

¬ďLos esquemas, lo que est√° grabado y cuadriculado en los hombres, es muy dif√≠cil de modificar. Esa educaci√≥n machista de primero yo, segundo yo, √ļltimo yo, contin√ļa¬Ē, dice.

En su caso, su esposo afirma que fue una mujer perfecta los primeros 20 a√Īos de matrimonio pero que eso se acab√≥. Y el trabajo no fue lo que cambi√≥ este concepto, pues Susana siempre ha trabajado.

¬ďTal vez tuve una madurez tard√≠a¬Ē, es lo que les repite a sus amigas. Susana fue criada en una familia conservadora, su mam√° no estudi√≥ porque su esposo no se lo permiti√≥, a pesar de ser una alumna destacada. Y en su casa, su pap√° fue ¬ďel rey y el se√Īor¬Ē.

Ella y su hermana, por ejemplo, tenían que embolarles los zapatos a sus hermanos, porque ese era un oficio de mujeres.
Susana se form√≥ como educadora y se cas√≥. Ella se define criada para ser Susanita la de Mafalda: ¬ďpara tener hijos, para ser la esposa fiel, la alegr√≠a, la salud, el dolor, la enfermedad, la pobreza¬Ö lo que fuera¬Ē, dice.

Y aunque empez√≥ a trabajar lleg√≥ un momento en que los hijos le demandaban m√°s y m√°s tiempo y se retir√≥ del mundo laboral cerca de 15 a√Īos. Se convirti√≥ entonces en la mujer del costurero, la que llevaba a los ni√Īos a las pi√Īatas. Y lo disfrut√≥.

¬ďYo pas√© muy agradable esa √©poca pero siempre me hac√≠a la reflexi√≥n: no estoy haciendo nada. Estoy cumpliendo como esposa pero no estoy haciendo nada por m√≠¬Ē, dice. As√≠ que tom√≥ una decisi√≥n: seguir√≠a con las cosas de la casa pero retomar√≠a su proyecto personal. Fue ah√≠ cuando empez√≥ el conflicto al interior de su hogar.

¬ďNo voy a desplazar mis deseos, ni de la vida √≠ntima ni de la vida personal, reclamo lo que me gusta, en lo emocional, en lo social y rechazo lo que no me agrada, todos esos cambios son los que hacen que mi esposo crea que yo fui una durante 20 a√Īos y luego cambi√©¬Ē, explica.

Han sido 10 a√Īos de un paso a la vez. Susana cree que su esposo ve en ella una persona que est√° enriquecida en su vida personal, y eso le resulta m√°s agradable. Sin embargo, √©l se sigue resintiendo por asuntos como los horarios de llegada.

Seg√ļn ella, su esposo no desconoce sus logros, pero √©l todav√≠a prefiere que sea la esposa sol√≠cita.

¬ď√Čl no ve que yo estoy participando en la construcci√≥n de un mundo mejor, le ha costado mucho trabajo, y creo que en esta generaci√≥n no lo vamos a lograr, yo seguir√© haciendo mi camino, que me haga feliz a m√≠, y en la medida en que consiga satisfacci√≥n, √©l va a tener cierto bienestar, pero nunca la aceptaci√≥n de lo que yo quisiera¬Ē, explica.

Susana confía plenamente en que si muchas más mujeres le apuestan al cambio, sí va a haber una transformación generacional que podrá trascender. Pero requiere más tiempo. Y no se trata de que los hombres empiecen a lavar los platos, sino que participen y gocen de la transformación, porque eso va a generar hijos diferentes.

Ella ya no pretende transformar a su mamá, pero si cree que puede generar un cambio en sus hijos. Su casa estará siempre ordenada porque le gusta que esté ordenada, pero ya no dejará de cumplir con sus compromisos personales por limpiar la cocina.

Sí vale la pena

Sory Viviana Acero lleva 17 a√Īos de matrimonio. Recuerda que su mam√° trabaj√≥ s√≥lo en una ocasi√≥n y que su esposo se lo permiti√≥ s√≥lo porque se trataba de un empleo con un familiar. Pero esto dur√≥ muy poco porque ¬ďmi papi nunca estaba tranquilo¬Ē, dice.

¬†Ella, la √ļnica mujer de la casa, creci√≥ para ser la esposa perfecta, aquella para la que ¬ďno hay nada m√°s importante que su esposo¬Ē. Y lo mismo ocurri√≥ con dos de sus hermanos, a quienes a√ļn hoy no les gusta que sus esposas trabajen.

Recuerda que su mamá le decía que así discutiera con su esposo, a él no le podía faltar la ropa limpia y la comida caliente. Que era su deber.

Su ingreso al trabajo result√≥ m√°s una necesidad econ√≥mica que una iniciativa. Lo hizo luego de seis a√Īos de matrimonio y aunque su esposo nunca se lo impidi√≥, s√≥lo lo ¬Ďpermiti√≥¬í porque ella acept√≥ cumplir con un horario de llegada a su casa. Y claro, al regresar le esperaba el trabajo de asear su hogar.

Así como le sucedió a Susana Pérez, Sory ha logrado que su esposo ceda poco a poco. Ella fue capaz de hacer un alto, de afirmar que también estaba aportando a la economía familiar y que era necesario dividir las tareas.

¬ďYo le he ense√Īado a mi esposo a respetar mi tiempo y mis espacios, pero eso no significa que √©l se siga sintiendo inc√≥modo al saber que en mi trabajo tengo que compartir con otros hombres y que son j√≥venes¬Ē, dice.

Sory no está muy segura de lo que piensa su esposo con relación a sus cambios: estudia psicología a distancia, tiene un trabajo en una fundación de mujeres, viaja y decide hasta qué hora duerme un domingo. Sin embargo para ella es importante que él los acepte.

¬ďYa no me siento como una mujer atrapada, puedo decidir cosas tan peque√Īas como la hora en que me acuesto, y todo esto ha servido para mejorar el ambiente familiar¬Ē, explica.

Reconoce que la m√°s beneficiada ha sido ella misma y en ese sentido, aunque a paso muy lento, siente que su lucha vale la pena.

APARTES de LA GU√ćA DE 1955

* No te quejes si él llega tarde a comer, incluso si pasa la noche por fuera. Entiende que eso es una nimiedad comparado con todo lo que ha tenido que soportar ese día.
* Ten lista una bebida caliente o fr√≠a. Arr√©glale las almohadas y ofr√©cete a quitarle los zapatos. H√°blale con una voz suave, tranquilizadora y placentera. No le cuestiones sus actuaciones, ni sus decisiones, ni su integridad. Recuerda: √©l es el amo de la casa y en esa condici√≥n, siempre act√ļa con imparcialidad y justicia. T√ļ no tienes derecho a cuestionarlo.¬†¬†
* Una buena esposa siempre sabe cu√°l es su lugar.
* Limpia el desorden. Recorre por √ļltima vez la casa justo antes de que tu marido llegue.
* Recoge los libros del colegio, los juguetes, papeles, etc. Y luego pasa el pa√Īo por las mesas.

Lo que decía la Sección Femenina, en 1958

* Nunca te quejes si tu marido llega tarde, o si sale a cenar o a otros lugares de diversión sin tí. Intenta comprender su mundo de tensión y estrés. Haz que se sienta a gusto, que repose en un sillón cómodo.
* Anima a tu marido a poner en pr√°ctica sus aficiones e intereses y s√≠rvele de apoyo sin ser excesivamente insistente. Si t√ļ tienes alguna afici√≥n, intenta no aburrirle habl√°ndole de √©sta, ya que los intereses de las mujeres son triviales comparados con los de los hombres.
* Recuerda que debes tener un aspecto inmejorable a la hora de ir a la cama... si debes aplicarte crema facial o rulos para el cabello, espera hasta que √©l est√© dormido, ya que eso podr√≠a resultar chocante a un hombre a √ļltima hora de la noche.

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