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Zapatoca, un pueblito adonde siempre se quiere volver | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-06-30 02:52:52

Zapatoca, un pueblito adonde siempre se quiere volver

Si hay algo tan santandereano como la arepa, el petr√≥leo, el cabrito, la pi√Īa y la piedra de Barichara es un zapatoca. Los zapatocas parecen la m√°s grande de las familias. A mitad de cuadra, en el parque o en la cafeter√≠a del pueblo, siempre hay una sonrisa o una mano en alto saludando a uno de sus coterr√°neos.
Zapatoca, un pueblito adonde siempre se quiere volver

Se abrazan, se cuentan cómo les ha ido y se preguntan hacía cuánto no iban al pueblo. Así son los Plata, los Rueda, los Serrano, los Gómez, los Prada, los Díaz, los Acevedo, para nombrar tan solo algunos de los más conocidos apellidos que, aunque se repiten con frecuencia, pertenecen a unidades familiares diferentes, pero profundamente unidos por la sangre zapatoca.

El inmenso amor por su tierra, la misma que tiene clima de seda, mantiene en contacto a sus habitantes y a quienes hace a√Īos decidieron salir a hacer patria.

Por eso, los zapatocas de afuera, que abundan en Barranquilla y Santa Marta o en sus pueblos aleda√Īos, as√≠ como en Bogot√°, Bucaramanga y Barrancabermeja, se encargan de promocionar su tierra, cuyo clima, unido a la armoniosa infraestructura de calles y casas, conquista a sus visitantes.

Los que a√ļn est√°n en la tierrita son hospitalarios, muy unidos, amables, buenos conversadores, pujantes, defensores y orgullosos de lo suyo, lo que los hace muy especiales.

A los zapatocas de acá o allá todo lo que les evoque su tierra les hincha el corazón de amor.  Las iglesias, los planteles educativos, sus construcciones coloniales, sus fiestas patronales en enero, la Cueva del Nitro, el pozo, los bordados, las cocadas o el asilo, lo mismo que el barrio San Vicentico hacen parte de los grandes patrimonios  que encierran  historias y vivencias, que también han llenado páginas de libros y periódicos y son objeto de admiración de los turistas.

Para un zapatoca de pura cepa no se requieren rumbas ni fiestas especiales para llenar con coterráneos el parque y los albergues. 
Para ellos siempre hay un motivo para volver a la tierra, para reencontrarse entre compadres, para ver que las tiendas, panader√≠as y hoteles son m√°s que la √ļltima vez que estuvieron y para ver nuevas caras entre los visitantes.¬†¬†

Rumbo a Zapatoca

Zapatoca está muy cerca de Bucaramanga, por la vía que de Girón comunica a la vereda Chocoa. A escasos 65 kilómetros (dos horas), por  una carretera 70% pavimentada se llega a la llamada Ciudad Levítica.

Ascensos y descensos por agrestes monta√Īas que permiten apreciar un pl√°cido paisaje en el que participa el r√≠o Sogamoso como su gran protagonista, ambientan el arribo a Zapatoca.

En el pueblo, nuevos atractivos por visitar  hacen de cada viaje el encuentro con el ingenio, con el trabajo de los coterráneos, con su espíritu solidario y con la proyección como municipio.

Por eso, desde recorrer el marco de la plaza hasta visitar el vi√Īedo y comer de las uvas reci√©n cogidas que luego se convierten en el vino zapatoca, hacen parte de este disfrute.

Participar del banquete pro ancianato, recorrer el asilo de ni√Īas, conocer el imponente proyecto de viviendas campestres, la cl√≠nica terap√©utica y el museo de El Cosmos, as√≠ como el Campo Santo y el mirador de la cordillera de Yarigu√≠es, se suma a la lista que hace de Zapatoca un pueblito renovado cada vez que se visita.¬†

Zapatoca también es dulce y huele a pan fresco. La exquisitez de las cocadas, los llamados deliciosos o las solteras, se suman a la gran variedad de productos que se fabrican y que son un irresistible atractivo al paladar.

Pero Zapatoca tambi√©n es art√≠stica. Las manos de centenares de mujeres han dado creaci√≥n a los bordados que llenan de colorido y bellas figuras las prendas, reconocidas y valoradas por comunidades extranjeras. Esto, sin olvidar la genialidad con la que desde hace muchos a√Īos se trabaja el pauche, dando lugar a creativos objetos de decoraci√≥n.

Historia europea

Por su topografía, clima y ubicación Zapatoca fue escogida a mediados del siglo XIX por un grupo expedicionario de alemanes liderado por Geo Von Lengerke, quien fue el protagonista de las primeras obras de ingeniería en la construcción de caminos en Santander.

Este precursor europeo, que pasó el resto de su vida en Zapatoca, dejó innumerable descendencia, que aunque no reconocida por razones religiosas, sí apreciable en los rasgos de muchos de sus habitantes.

Hoy su tumba es uno de los atractivos turísticos, en el antiguo cementerio o Campo Santo.
Siguiendo el recorrido por sus calles se experimenta una gran sensación de tranquilidad y armonía al llegar a La Esquina de la Sopa, una gran ventana para divisar a Bucaramanga.

All√≠ se conjugan los sue√Īos de los que se fueron y volvieron al terru√Īo y quienes a√ļn siguen construyendo uno de los pueblos m√°s bellos de Santander: Zapatoca.

Algunos sitios para visitar

El pozo del Ahogado, caminos de Lengerke, La Cueva del Nitro, El museo de El Cosmos ubicado en el Hotel Casa de Ejercicios, la tumba de Geo Von Lengerke, Catedral de San Joaquín y Capilla Santa Bárbara, Hogar San Antonio, Colegio Salesiano y el mirador.

Para el puente festivo del 18 al 20 de julio se tiene prevista una programaci√≥n especial con motivo de los 100 a√Īos del barrio San Vicentico, uno de los lugares emblem√°ticos del municipio.

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