Nadie llegó a la estación | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-07 05:00:00

Nadie llegó a la estación

Hace siete semanas, en mi columna “Llegando a La Estación” me refería a la esperanza y alegría de un buen número de familias desplazadas o damnificadas que, al término de ocho años de solución provisional de vivienda, iban a  recibir ese día las llaves de su hogar.
Nadie llegó a la estación

Celebramos el inicio de la entrega de los apartamentos del proyecto de La Estación, en el Café Madrid a habitantes de las Bodegas, Corrales y La Unión. Largos años de espera, esperanza y desesperanza no han minado los anhelos ni disminuido las necesidades de las familias desplazadas por la violencia o por el invierno.

Y resulta que no; casi dos meses después de la anunciada y ya demorada entrega, nadie llegó a La Estación. Los edificios siguen desocupados y cerrados. No llegó el momento en el que por primera vez desde hace mucho, estas familias van a disponer de un baño propio y las mujeres van a poder bañarse sin ropa puesta y cada cual podrá tomar su tiempo para hacer sus necesidades fisiológicas.

La solución provisional se va a prolongar unos mesecitos más, igual que para los futuros habitantes de Villa San Ignacio, pero los apartamentos tienen la ventaja de no deteriorarse tanto y no ser invadidos por la maleza.

¿Qué es lo que pasa para que casas y apartamentos terminados, queden desocupados y no se entreguen como debido a sus dueños quienes los necesitan?
Ineficiencia, trámites, improvisación y desidia son los que estorban el proceso de entrega formal e ingreso de las familias a sus viviendas.

Aplicando adagios como “o todos en la cama o todos en el piso” y “pagan justos por pecadores”, todos quedan por fuera de los apartamentos. La burocracia no discrimina. No sé cual es el pretexto oficial para no entregar las casas terminadas de Villa San Ignacio, pero para los apartamentos, se supone que unos de los nuevos dueños “deben agua y servicios” en el asentamiento, entonces nadie puede pasarse porque el traslado o se hace en forma ordenada, torre por torre o no se hace.

Lo anterior para evitar que los ranchos o espacios desocupados sean invadidos en forma casi inmediata: deben ser destruidos y parece que no se puede destruirlos uno por uno; una vez más o todos o ninguno…

Mientras tanto la gente tuvo que desempacar sus maletas y posponer sus sueños.

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