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La segregación racial ha caracterizado el devinir norteamericano | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-07-04 03:13:57

La segregación racial ha caracterizado el devinir norteamericano

Cuando empecé a leer ‘Los sueños de mi padre’, la imagen que tenía de Barack Obama era la del afroamericano bien vestido y con oratoria convincente, que fue ascendiendo en la campaña electoral hasta ganar las elecciones para la presidencia del país más poderoso del mundo, y a quien vimos por la televisión, con rostro satisfecho, el día que prestó juramento frente a una multitud que lo ovacionaba en la explanada del Capitolio, en Washington.
La segregación racial ha caracterizado el devinir norteamericano

Al terminar la lectura, sin embargo, esa imagen de hombre poderoso cambió por completo, y empecé a verlo como el ser humano que tuvo que superar muchos obstáculos y grandes retos: la discriminación racial que siempre estuvo a su lado; la indiferencia y el hastío de sus ‘hermanos de raza’, como él los llama; la adicción a las drogas, rechazada a tiempo; la sombra de un padre que lo abandonó siendo niño, y el recuerdo de lo que su madre le contaba sobre su progenitor, su origen humilde en un pueblo de Kenia; su gran inteligencia, y la beca que le permitió doctorarse en una exclusiva universidad norteamericana.

En el país más rico de la Tierra

Cuando escribió ‘Los sueños de mi padre’, Obama acababa de cumplir 34 años y estaba recién egresado de Harvard. En esa época, ni él ni nadie imaginaban que un afroamericano podría llegar a la presidencia de los Estados Unidos. Era el año de 1995 y empezaba a trabajar como abogado, representando a víctimas de la discriminación racial, actividad que se le facilitó porque en los primeros años que vivió en Chicago se dio a conocer como “organizador comunitario”, ayudando a la gente a exigir del Gobierno mayor atención a las necesidades de la población negra, desatendida por centurias.

En varios capítulos habla sobre este tema; sobre la marginalidad y pobreza de los afrodescendientes en el “país más rico de la tierra”, y también habla sobre lo difícil que es convencer a la gente que ha sido marginada por varias generaciones para que luchen por el cambio. Por eso, la esencia de este libro, por encima de la historia de su padre, es un análisis sobre la actitud vapuleada y poco optimista de la “gente de color” estadounidense, y sobre “la segregación racial que ha caracterizado el devenir norteamericano”, como él escribe al comienzo del libro.

De ese segregacionismo racial, refiere que en la época cuando sus padres se casaron, en 1960, aún existía en Norteamérica la prohibición de matrimonios “mixtos”, apenas derogada en 1967 por el Tribunal Supremo de Estados Unidos, que declaró que esa prohibición violaba la Constitución. Dice Obama que si en el momento en que ellos se casaron hubieran vivido en el sur del país y no en Hawai, su padre negro podría haber sido colgado, y su madre blanca, obligada a abortar.

Y sobre el desaliento de los afroamericanos ante su penosa situación, menciona varias reflexiones, como la que hace después de oír a un viejo comerciante que le dijo: “Los negros hemos trabajado demasiado tiempo para nada”. Y cuenta que al oír esta opinión tan amarga y pesimista, se preguntó: “¿Cómo podremos remediar una cultura desesperada, una vez que se ha rasgado?”
 
Ejemplo de superación

En este punto del libro es cuando uno comprende que las metas que se trazó Obama para liderar el cambio nacieron en Chicago, cuando empezó a tener contacto con esa población desesperanzada, que lo motivó a poner en práctica la premisa de que se puede lograr el cambio por la vía pacífica, pero que eso sólo es factible con la conquista del poder.

Ahora ya sabemos cómo transcurrió su vida después de la publicación de ‘Los sueños de mi padre’: Primero, logró la confianza de la gente marginada; luego, tomó como propias las palabras del reverendo Wright sobre la ‘Audacia de la esperanza’ y logró ser elegido senador; y finalmente conquistó el apoyo de las grandes minorías y el voto de los blancos que deseaban el cambio. Así obtuvo su primer sueño: conquistar el poder. Ahora sólo falta comprobar que su segundo sueño, el de conseguir ese cambio, sí puede volverse realidad.

Pero lo que queda más claro al terminar de leer este libro es que la vida de Barack Obama es un ejemplo histórico, al demostrarse que con una firme voluntad en los propósitos, un buen nivel académico y unos indeclinables deseos de superación se puede triunfar; incluso en las condiciones más adversas como las que él tuvo que vivir como afrodescendiente en un país en donde confluyen las mayores contradicciones del mundo, tales como el respeto a la libertad de expresión y a los valores de la democracia, junto a las más indignantes muestras de xenofobia y segregación racial.

“La esencia de este libro, por encima de la historia de su padre, es un análisis sobre la actitud vapuleada y poco optimista de la “gente de color” estadounidense, y sobre “la segregación racial que ha caracterizado el devenir norteamericano”.

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